POSADAS. A pesar de pregonar permanentemente la consigna de vivir con lo nuestro, la dependencia económica de Misiones respecto a los fondos provenientes de la coparticipación nacional es muy alta: de cada 100 pesos que gasta el Estado, 78 provienen de la Nación y sólo 22 corresponden a la recaudación propia.Los datos surgen de un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que advierte sobre el alto grado de dependencia que tienen las provincias de la coparticipación federal, lo que condiciona su autonomía financiera primero y política después.En el trabajo se remarca que durante este año hay una clara desaceleración de los recursos de coparticipación federal que diariamente y de manera automática la Nación envía a las provincias en virtud del arreglo legal acordado por ley (23.548). Estos fondos pasaron de aumentar un 32,3% interanual en 2011, a un crecimiento del 23,5% en el primer semestre del corriente año.Este comportamiento ha generado una seria preocupación en todos los gobiernos provinciales, puesto que los recursos efectivamente recibidos de Nación podrían resultar menores o iguales a los presupuestados, situación que en los últimos años sólo se verificó en 2009. La respuesta de varias jurisdicciones a la desaceleración en el ritmo de aumento de los ingresos provenientes del nivel superior de gobierno ha sido y está siendo la suba de alícuotas impositivas, principalmente del Impuesto a los Ingresos Brutos, que es uno de los peores tributos de la estructura tributaria argentina.Misiones se adapta perfectamente a las conclusiones del informe, ya que el Gobierno elevó entre 0,5 y 1% el Impuesto a los Ingresos Brutos a varias actividades, a través de una resolución del gobernador Closs, a solicitud del director de Rentas Miguel Thomas. Otros organismos provinciales y municipios también han incrementado sus tasas, tarifas e impuestos este año (Emsa, Impuesto Inmobiliario, Iprodha, cartelería, etc) buscando resguardar la permanencia de sus cajas ante la merma de los envíos nacionales.Iaraf remarca que los recursos extra que esperan generar con la suba de impuestos (Misiones y otras provincias) no logrará compensar la desaceleración que están teniendo de coparticipación. Como puede apreciarse en el gráfico, hay solamente dos jurisdicciones con una autonomía tributaria superior al 50%, que son CABA y Buenos Aires. El resto está distribuido en diferentes grupos, siendo relevante que dos tercios de las provincias tiene una autonomía menor o igual al 28%. Esto significa que de cada 100 pesos que registran como ingresos tributarios (recaudación propia más coparticipación federal de impuestos), menos de 28 provienen de sus propios ciudadanos de manera directa, mientras que el resto de este financiamiento (los 72 pesos restantes) viene a través de transferencias federales de impuestos coparticipables que recauda la Nación en todo el territorio del país y luego distribuye de acuerdo a los coeficientes de coparticipación. Claramente, esto no implica que haya una actitud benévola de la Nación para con estas jurisdicciones, sino que es la distribución que subyace en la ley de coparticipación federal de impuestos vigente, que desde diciembre del año 1996 debiera estar modificada conforme a la última reforma constitucional.Los casos extremos de menor autonomía son los de Formosa y La Rioja, con un 7,2 y 8,1%, respectivamente. Esto implica que en estas jurisdicciones más del 90% del financiamiento tributario corriente proviene de la coparticipación federal de impuestos.Así, mientras la recaudación propia evoluciona en línea con los cambios impositivos y de administración tributaria decididos por cada jurisdicción, la coparticipación tiene el mismo comportamiento para todas las jurisdicciones. Sin embargo, el hecho que las transferencias nacionales automáticas tengan una distinta relevancia en cada una de ellas, hace que el impacto de las variaciones de la coparticipación sea muy variable por provincia.Un ejemplo ilustrativo es que mientras que en la provincia de Buenos Aires por cada 1% de menor crecimiento de la coparticipación en 2012 se requeriría una suba de la recaudación propia del 0,75% para sostener el financiamiento, es decir, para mantener su capacidad de gasto sin cambios; en Formosa la relación es de 12,9: cada 1% que se frene el crecimiento de los recursos que nación le envía automáticamente por coparticipación exigiría incrementar la recaudación propia en casi 13 puntos porcentuales para compensar dicha desaceleración.





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