SAN ANTONIO. Para los jóvenes que viven en esta localidad, la única posibilidad de cursar un nivel terciario o universitario de carácter gratuito es el magisterio, el profesorado de enseñanza primaria, carrera que se dicta en la Escuela Normal 12 en la localidad vecina de Bernardo de Irigoyen. Actualmente concurren allí 38 estudiantes, quienes todos los días viajan con varias horas de antelación y muchas veces por semana deben retirarse antes, perdiendo horas de clases debido a la falta de frecuencia en los horarios de los colectivos que realizan ese trayecto.Además, el alto costo del transporte es otro de los obstáculos que provoca el abandono de los estudios por aquellos jóvenes cuyas familias no pueden enfrentar ese gasto y hay muchos que ni siquiera se plantean comenzar pues saben que no está a su alcance.¿Igualdad de oportunidades?Una de las tantas falencias del ámbito educativo en nuestra provincia es la focalización de las universidades en las ciudades centrales en detrimento de otras regiones, principalmente del norte, lo que se traduce en que son pocos los estudiantes que puedan elegir libremente su carrera debido a los altos costos económicos extra universitarios como traslado, vivienda, comida -entre otros ítems- y la condición socioeconómica familiar pasa a ser determinante en la prosecución de los estudios para aquellos jóvenes que finalizan sus estudios secundarios. La tan mencionada “igualdad de oportunidades” no existe: becas insuficientes, escasos albergues y comedores. Sólo estudia el que puede, no el que quiere.En primera personaPRIMERA EDICIÓN se acercó hasta la Escuela Normal 12 para dialogar con los jóvenes estudiantes y docentes con el objetivo de conocer la situación. Yanina, una de la alumnas, explicó que “cuesta muchísimo venir a estudiar, el presupuesto es alto; yo trabajo como manicura, tengo una hija, vendo cartillas, trabajo de empleada, hago lo que puedo para poder bancarme los estudios pretendiendo acceder a un futuro mejor. Lo que estamos pidiendo es que nos otorguen, aunque sea, el 50% de descuento en los pasajes y no como ahora que tenemos un descuento pequeño, nos cuesta 8 pesos de ida y otro tanto de vuelta y sólo en una línea, cuyos horarios no siempre coincide con nuestras cursadas. Además muchas veces tenemos que pagar más caro o perder horas de clases. Y si perdemos horas de clase no progresamos en nuestros estudios”.Yanina resaltó que ella será en el futuro “uno de los maestros de nuestra comunidad, pretendemos capacitarnos para brindar una mejor educación para nuestro pueblo, porque eso es lo más importante para que un pueblo crezca y se desarrolle”. Para finalizar apuntó: “no nos sentimos apoyados por nuestras autoridades, hace meses que estamos solicitando su colaboración pero hasta el momento no hemos recibido ayuda alguna”.Marcos, otro de los estudiantes cursantes de magisterio dijo: “Venimos solicitando colaboración a las autoridades desde el mes de febrero, enviamos notas al Poder Ejecutivo, al Concejo Deliberante, hemos agotado todas las instancias y hasta ahora no hemos conseguido nada. Quizás a través de la difusión de nuestra problemática podamos arribar a alguna solución, si no, no sé qué medida habremos de tomar, porque nosotros queremos estudiar, capacitarnos, y luego, una vez recibidos devolver nuestros saberes a la comunidad en la cual nos críamos”. El jóven destacó que “muchos compañeros de estudio han abandonado por no poder costearse los gastos, entre pasajes, bibliografía y fotocopias. Tenés que disponer de 800, 900 pesos mensuales y no todas las familias cuentan con esos fondos. Espero que las autoridades tanto municipales como provinciales tomen conciencia y hagan algo pues si no nos estarían cortando la posibilidad de estudiar y no creo que ese sea el objetivo”. “Muchos quedan en el camino”Los conceptos de los docentes que enseñan Magisterio también resulta fundamental, porque son ellos los que mantienen el contacto cotidiano con los alumnos y conocen muy bien la situación que aqueja a los estudiantes.“Acá la cuestión es simple, muchos chicos se quedan en el camino, es impresionante la cantidad de estudiantes que tienen que abandonar por una cuestión económica, sin contar los que directamente nunca llegan, no sólo al terciario sino al secundario mismo”, señaló Juan, docente con años de experiencia en la enseñanza y agregó que “esta iniciativa de los alumnos de organizarse y de pelear por un descuento en los boletos es para estar orgullosos, están peleando por su posibilidad y de muchos otros de acceder al estudio”.También el docente apuntó que “hay muchas otras cuestiones que considero yo a partir de las necesidades que expresan y que además son evidentes que tendrían que comenzar a resolverse, como el tema de las becas, la falta de albergues, un precio diferenciado para los apuntes. Hay muchas cosas por mejorar y conseguir para que la educación vuelva a ser un derecho y deje de ser el privilegio de unos pocos”.Juan destacó que “cuando el gobernador dice que la educación está en primer lugar y que todos tenemos las mismas posibilidades, es una falacia, si uno recorre un poco el interior se da cuenta de que está lleno de escuelas rancho con chicos que están en cuarto o quinto grado y apenas saben leer y escribir, donde no hay baños, sino letrinas, donde el Estado está ausente. ¿Cuántos de estos chicos van a acceder a un nivel terciario? Muy pocos. Los docentes también debemos hacer una autocrítica pues somos cómplices de esto, venimos todos los días a trabajar y vemos esto y no hacemos nada, lamentablemente está como naturalizado”.Esfuerzo por superarseA los costos mencionados, en los casos de estudiantes provenientes de la colonia debe agregársele el del traslado desde la zona rural hasta el pueblo (aproximadamente otros 7 pesos por viaje), como bien ejemplifica Marina: “A los que vivimos en la colonia (zona rural) se nos complica muchísimo más, no sólo por el costo que se incrementa sino por el tema de los horarios, yo salgo a las 15.45 para llegar a cursar a las 18 (son 45km), porque no pasan otros colectivos, y a la vuelta llego a las 12 de la noche a San Antonio y no hay ningún colectivo que llegue a la colonia, tengo que conseguir una moto o un auto que me venga a buscar porque no hay nada”.Marina resaltó el mismo petitorio: “Necesitamos que nos escuchen y que hagan algo, que tengamos aunque sea el 50% de descuento en el pasaje en cualquier línea, que haya más frecuencia, que pongan un transporte como se hace en otros municipios; queremos capacitarnos, crecer y esta es la única carrera que tenemos medianamente a nuestro alcance, y así y todo se nos dificulta mucho,
para cualquier otra tendríamos que alquilar otra vivienda, alejarnos de nuestras familias, algo imposible económicamente para nosotros, algunos pueden pero son sólo unos pocos privilegiados”, concluyó.





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