BUENOS AIRES (NA). Alejandra Bonafini fue imputada por el juez federal Norberto Oyarbide de haber sido “miembro” de una asociación ilícita que desvió fondos públicos destinados a la Fundación Madres de Plaza de Mayo para el programa “Sueños Compartidos” de construcción de viviendas.Fuentes judiciales informaron que la hija de Hebe de Bonafini escuchó de boca del propio juez la acusación en su contra, de 190 hojas, que consiste principalmente en haberle vendido un departamento a muy bajo precio a la firma Meldorek, perteneciente en un 90% a Sergio Schoklender.En su declaración, Alejandra Bonafini negó haber gestionado la entrega de subsidios para la fundación como empleada del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y replicó de ese modo la acusación que formuló en su contra Sergio Schoklender.Bonafini explicó que trabaja como empleada en el Senado de la provincia de Buenos Aires en “comisión” pero que el sueldo lo cobra del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, en donde se desempeñó a partir de 2003.El ingreso de Alejandra a Tribunales se produjo minutos después de las 10, cuando un grupo de Madres de Plaza de Mayo le dio el apoyo desde en el interior de una Traffic de la Fundación que la Policía permitió que ingresara al estacionamiento de Comodoro Py al menos por unas horas para luego trasladarse a la avenida sobre el ingreso principal.Alejandra Bonafini aseguró que si bien el departamento (por cuya venta se la acusa) estaba publicado en la inmobiliaria Dacal, los compradores le fueron acercados por Patricia Alonso, una entonces empleada de la Fundación y también de Meldorek, aunque este último dato dijo desconocerlo hasta el año pasado, cuando se hizo la denuncia por el caso.Según Bonafini, Alonso le aseguró que el departamento era para los ejecutivos de Meldorek y quien firma la escritura por parte de la empresa es el contador Alejandro Gotkin, uno de los detenidos en esta causa y quien está acusado de ser “organizador” de una asociación ilícita.Para comprar ese edificio de la calle 44, Alejandra Bonafini explicó que previamente vendió en agosto de 2007, por 83 mil pesos, otro que tenía a su nombre, también en la ciudad de La Plata.Dijo que lo recaudado por esa venta lo depositó en una cuenta corriente, sumado a ahorros que ella tenía y un préstamo otorgado por una amiga.De esa forma intentó justificar el movimiento bancario y el reporte de operación sospechosa (ROS) que detectó el juez. Alejandra Bonafini dijo desconocer detalles sobre el proyecto de viviendas y negó que haya tenido cargo en la Fundación.La mujer reiteró que tenía mala relación con Schoklender, la cual -según dijo- nació en 2002 a raíz de la vida ostentosa que llevaba el ex apoderado y porque le vendió un vehículo a una amiga de ella que luego se descubrió que era robado. Incluso explicó que evitaba ir a la Fundación para no cruzarse con Sergio Schoklender. “Estoy orgullosa de mi hija”La titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, aseguró que está “sumamente orgullosa” de su hija Alejandra, horas después de la declaración ante el juez federal Norberto Oyarbide.“Estoy satisfecha y orgullosa de mi hija, sumamente orgullosa. Es una muchacha muy valiente, que me acompañó en los peores momentos, que soportó la tortura del gobierno de (Carlos) Ruckauf, (Fernando) De la Rúa y (Eduardo) Duhalde, que se bancó los golpes, las patadas y la quema de la casa y hoy habló como una diosa”, enfatizó Bonafini.Durante su discurso que finaliza las habituales rondas de las Madres alrededor de la Pirámide de Mayo, Hebe de Bonafini insistió en que “no tiene que ver con nada” de lo que se investiga en la causa y que la Justicia tendrá la última palabra.Asimismo, detalló que la declaración de Alejandra ocupó 189 páginas en la que contó “la maravillosa historia de su vida” y que ambas “siempre” estuvieron con “la conciencia tranquila”.





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