POSADAS. Alrededor de 600 falsos pedidos de ayuda recibe la oficina provincial de Defensa Civil, Sarmiento, entre 25 de Mayo y Rivadavia, de esta ciudad. El patético ranking lo lideran hombres mayores para hacer comentarios obscenos de todo calibre, según confiaron a PRIMERA EDICIÓN. También hablan mujeres, en la mayoría de los casos casi con la misma intención que los hombres. A la par, son muchísimos los niños que bromean con pedidos de auxilio. En la oficina gubernamental los turnos se cubren en jornadas de doce horas, las mujeres toman los diurnos y los hombres los nocturnos. Las llamadas falsas se repiten a diario, pero los fines de semana se acrecientan de manera llamativa, hasta llegar a la alarmante cifra.“Nos dicen las peores cosas que uno se pueda imaginar, mujeres grandes o jóvenes, desde “violame” hasta lo peor que te puedas imaginar. Y nosotros tenemos que aguantarnos porque no podemos colgar el teléfono ni cinco minutos”, confió un empleado que prefirió mantener su identidad en reserva. Según sus dichos, los llamados no solamente son locales, sino que también provienen del interior de Misiones. Los funcionarios están obligados a permanecer a la escucha porque entre los casos falsos están los reales, por ejemplo, de parturientas que no pueden salir de sus colonias y piden socorro al teléfono de Defensa Civil, después de vanos intentos con el número de emergencias 911 o a la unidad de traslados. En esos casos, el operador de turno hace las comunicaciones pertinentes, para de alguna manera cumplir con la responsabilidad de brindar su función de asistencia civil a quienes necesitan ayuda en emergencias.“A veces a las 3 o 4 empiezan a llamar niños, que quizá no tienen ni diez años, nos damos cuenta por las vocecitas que tienen. Llaman para pedir socorro pero son mentiras y yo me pregunto dónde están los padres que no controlan”, agregó la fuente.Blanco de inseguridadEsta oficina gubernamental, que viene mostrando un serio vaciamiento en los últimos cuatro años, parece haber “reducido” su trabajo al de mero “operador” que, en situaciones de catástrofes, solamente puede orientar las urgencias hacia la estación policial más próxima de quien pide ayuda o llamar a la ambulancia. El personal no tiene la ropa adecuada para trabajar en contingencias, ni hablar de móviles. Para colmo, los fines de semana, en la zona donde vienen ocurriendo (bastante de seguido) grescas de jóvenes, los empleados de la entidad la pasan bastante mal cuando empiezan a atacar a pedradas y sin motivos aparentes la céntrica sede. “Bandas de jóvenes inician peleas callejeras y arman un lío bárbaro. El vidrio de enfrente (de la entidad) ya está roto”. Testigos y vecinos contaron que hace un par de fines de semana hubo una gresca grande en la zona, los grupos enfrentados atravesaron un Falcón en la esquina de Sarmiento y Rivadavia para agarrarse a trompadas. Alertados por la situación algunos patrulleros llegaron hasta el lugar, pero muy poco pudieron hacer.




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