Los vecinos del barrio Chesny de esta localidad reclaman más atención por parte del municipio por diferentes problemáticas que viven en el día a día. Unas mil familias que habitan la zona tienen sus necesidades básicas insatisfechas. El normal funcionamiento del agua potable fue el primer gran problema que tuvieron que afrontar en los últimos días al romperse la bomba que los abastecía del líquido elemento. Sin embargo con la fuerza de los vecinos encabezados por Carlos Altamirano, se reunieron con los concejales, gestionaron y lograron solucionar parte del inconveniente tras la intervención de la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos, Vivienda y Créditos de Apóstoles Limitada (Cospal). Aunque se necesitan tanques para resolver la situación de forma definitiva.Pero, además, las familias padecen otras necesidades, como las calles que tienen una zanja que va de punta a punta lo que hace imposible el ingreso de patrullas de la policía, de las ambulancias y hasta los mismos padres que tienen que llevar a sus hijos a la escuela.Altamirano dialogó con PRIMERA EDICIÓN y confió que tras la intercesión de los ediles la Cospal solucionó el tema del agua “mandando una retro y la bomba para reemplazar la existente. Se habló de poner un tanque por cuadra pero los concejales hablarían con el intendente para ver qué posibilidades hay para hacer esto. No se despreciaría tanta agua y no nos quedaríamos sin ella”.Acotó que “se solucionó lo básico que era la bomba, que se instala a 50 metros de profundidad y que no es fácil de conseguir. El otro paso sería conseguir unos tanques y abastecerse a partir de ahí”Unas mil familias son las que habitan en el lugar y tienen necesidad de recibir agua. “Hay algunas a las que la municipalidad ubicó hace poco. El barrio se agrandó. En distintos lotes que estaban vacíos se agregaron más nucleos. En los primeros tiempos éramos unas 600 familias, y últimamente se incorporaron entre 400 y 500”.Altamirano trabaja en el armado de una comisión vecinal para seguir dando a conocer los inconvenientes que se presentan, como es el caso de la inseguridad, que “ahora se calmó pero a veces sube y otras baja. Pedimos al intendente una sala de primeros auxilios, una plazoleta y un destacamento policial y quedó en veremos. No se dijo más nada. Hay hombres violentos y por ahí se llama a la policía y nunca llega”. Hace pocas semanas en una riña asesinaron a un joven de 22 años, y los hechos delictivos son habituales en la zona. Con los concejales también trataron el problema que tienen con las calles porque una ambulancia o un móvil policial no puede entrar por el mal estado de los caminos. Días atrás una patrulla cayó en un pozo y los vecinos tuvieron que ayudar a sacarla. “Me dijeron que la semana que viene mandarían una máquina para que se abran las calles como corresponde. Esperemos que se solucione porque no son pozos, son zanjas de punta a punta”. Para el edil Juan Manuel Ortíz este “es un tema complejo. Ahora se está solucionando el tema de la bomba en el barrio 25 de Mayo que va al Chesny. Coincidimos con el presidente de la Cospal que los vecinos deben adquirir tanques porque la bomba trabaja con mucha presión. Y eso, por la cantidad de casas, puede volver a ser un problema con la falta de tanques”. Días complicadosAltamirano dijo que es muy difícil llevar a los chicos a la escuela por las calles en mal estado. “Cuando llueve, olvidate de mandar a los niños a estudiar. Tengo siete en edad escolar y no los puedo mandar por el barro que hay. En ocasiones me avergüenzo porque a veces la maestra piensa que no los mando porque sí, pero es imposible salir por esas calles con tanto barro. Pienso que con la comisión podremos cambiar esa situación. Los vecinos necesitan, quieren un cambio. Muchos trabajan en la forestación, en la cosecha de yerba mate, en las olerías, o el rebusque del día a día”.Lamentó que de otros barrios “digan que acá son todos malandras, ladrones, pero hay familias que se levantan a las 5, pican la leña para hacer el fuego y se van a trabajar”.





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