Nuestras “emociones” nos acompañan permanentemente, formando parte inseparable de nuestros pensamientos y reflexiones; las alegrías, tristezas, enojos y calmas, son emociones que colorean nuestros estados mentales influyendo en nuestras conductas, formando parte de nuestra memoria y acompañándonos al tomar decisiones.Sabemos que nuestras estructuras cerebrales fundamentales para procesar las emociones son arquitectónica y funcionalmente muy parecidas en todos los mamíferos, y otros piensan que se encuentran también en reptiles, pájaros y peces.Las emociones con que detectamos y sentimos todo lo relacionado con la supervivencia de nuestra especie, como seleccionar alimentos, una pareja y un amigo o enemigo, son necesarias para todas las especies sin haber cambiado mucho.Las emociones primitivas básicas propuestas por C. Darwin son tristeza, alegría, ira, sorpresa, asco y miedo, a estas se las procesa junto a las capacidades mentales más complejas que poseemos, transformándolas en “sentimientos” como el amor materno o fraternal o marital.La emoción más estudiada es el miedo, siendo un estado negativo generado por el peligro o la agresión cercana, todo otro estado emocional puede ser pospuesto, pero el miedo no.“Un rey, puro de corazón, interesado por su espiritualidad, se hacía visitar por yoguis y maestros místicos que pudieran proporcionarle métodos para su evolución interna.“Supo de un asceta y decidió llamarlo para ponerlo a prueba, este fue ante el monarca que le dijo: -¡O demuestras que eres un Maestro auténtico o te haré ahorcar!“El asceta dijo: -Majestad, os juro que tengo visiones extrañas y sobrenaturales. Veo un ave dorada en el cielo y demonios bajo la tierra. ¡Ahora mismo los estoy viendo! ¡Sí!“-¿Cómo es posible -preguntó el rey- que a través de estos muros puedas ver lo que dices?“Y el asceta repuso:-Sólo se necesita miedo”-. Cuento tradicional de la India.El miedo es un estado emocional que hace que todo lo que nos rodea se detenga y espere, hasta que desaparezca el peligro, y sea resuelto de alguna manera, es procesado por la estructura llamada “amígdala cerebral” que ante una amenaza como ver una víbora, actúa como una central de alarma para responder con todo nuestro organismo, huyendo, paralizándonos o defendiéndonos con un palo. Otro estado emocional negativo es la “ansiedad” causada por una amenaza ausente, que la anticipamos, producto de nuestra capacidad casi única de revisar el pasado y proyectarnos hacia el futuro, donde vemos varios escenarios posibles, que creamos según situaciones a veces pasadas e hipotéticas.Recordar el pasado y proyectarnos al futuro, nos da un instrumento fundamental para sobrevivir, que es resolver una posible situación “antes” de que sea tarde y prepararnos antes de que el peligro se presente.Pero; si no lo sabemos manejar creamos un elemento “negativo”, que nos hace experimentar preocupación y ansiedad ante eventos imaginados por nosotros, sin ser peligrosos en sí mismos, por ejemplo si nos roban tendremos mucho miedo grabado en nuestra memoria, por lo que si en otra oportunidad pasamos por el lugar del robo sentiremos miedo o ansiedad sin que haya un ladrón amenazante.También si el miedo se hace extremo se convierte en pánico, que se pueden repetir cada vez más y en cualquier ocasión, esto se debe a que nuestro sistema de alarma para detectar peligros, evalúa los riesgos en exceso y donde no los hay, estableciéndose así un “trastorno de ansiedad” donde la persona está nerviosa en exceso ante cualquier estímulo, como no poder salir de noche por haber sido asaltado.El miedo es comúnmente usado por todos, lo usan maridos, esposas, niños, padres, profesores, profesionales y políticos, afectando notablemente nuestro comportamiento en sociedad.El miedo nos inmoviliza y bloquea, impidiéndonos construir relaciones interpersonales y sociales, como en los sistemas autoritarios y dictatoriales que amenazan continuamente a quienes no piensan como el líder.“La primera vez que supimos sobre la criatura del desván fue cuando un niño subió a buscar un libro viejo, entre sombras vio dos ojos grandes, con gesto terrible, separados casi por un metro pareciendo un gigante que lo miraban fijo.“El niño gritó, cerró la puerta con llave y dejó al monstruo gruñendo en el desván.“Durante días nadie entró, sólo se escuchaban los gruñidos, hasta que pasó un rudo pescador noruego cuyo barco ballenero había naufragado días atrás, al cual le pidieron ayuda para enfrentarse a la horrible criatura, a cambio de una buena suma de dinero.“El noruego entró al desván y desapareció entre gritos estremecedores y profundos, que cesaron al poco rato, luego nunca supieron más del noruego, de la bestia y nadie se atrevió a subir al desván.“¿Quieren saber que pasó tras la puerta?“Cuando el noruego entró pudo ver el ojo de Olav, su enorme y bravo timonel, con solo un ojo que se reflejaba en un espejo, dando la impresión de pertenecer a la misma cabeza, porque el otro ojo de Olav llevaba años cubierto por un parche. “Ambos hablaron a los gritos en su idioma, mientras el ballenero le contaba a su encerrado amigo que aquellas miedosas gentes le habían dado tanto dinero que podrían volver a tomar un barco y dedicarse a la pesca. “Juntos encontraron la forma de escapar del desván, subir a una carreta y desaparecer para siempre.“Y así, el miedo y sólo el miedo, empobreció a todo el pueblo y permitió recuperarse a los pescadores, como sigue ocurriendo hoy en día, en que un miedo sin sentido nos lleva a hacer tonterías, e incluso permite a otros aprovecharse de ello”. -La criatura del desván-P. P. Sacristán.En nuestra vida siempre tendremos algún miedo, existiendo dos tipos diferenciados por la intensidad de cómo lo sufrimos, si poseemos un tipo extremo de miedo nos paralizará dejándonos inertes y desarmados frente al problema que lo originó.El otro tipo de miedo es aprovechable, saca lo mejor de nosotros, nos puede llevar a triunfar mejorando nuestros resultados a nivel personal y profesional, este miedo que es moderado nos permite rendir mejor bajo su presión, como por ejemplo la tensión que sufrimos antes de un examen, permitiéndonos estar atentos con “todas las antenas paradas” ante el problema.En la vida conviviremos con diferentes tipos de miedos como el de la muerte, la enfermedad, el de la pérdida de seres queridos, y debemos ser lo suficientemente astutos para neutralizarlos, no dejarnos abatir y utilizarlos en nuestro favor.Deseo tu opinión:[email protected]




Discussion about this post