POSADAS. Todas las islas tienen algo de magia, de mística, de misterio, de aventura. La Isla del Medio no podía ser menos, pero a las cualidades propias de “las porciones de tierra rodeadas por agua”, esta isla en particular le suma el plus de ser una de las pocas -sino la única- que volvió de la muerte por ahogamiento. En 2008 la Entidad Binacional Yacyretá decretó el fin de su historia frente a Posadas y la anegó casi totalmente con el crecimiento del río a cota 83. Pero desde hace cuatro meses, un grupo de amantes del Paraná, con un esfuerzo sin precedentes, logró “reflotarla” recuperando porciones de terreno mediante el sistemático refulado de arena sobre sus costas. La Isla del Medio está renaciendo de las profundidades y volviendo a la vida para cumplir su nuevo destino de atractivo turístico de la capital misionera que “va a explotar” el próximo verano. Los “locos” que posibilitaron esta utopía eran apenas ocho el 14 de febrero de este año, cuando se juntaron para limpiar y recoger los cientos de kilos de basura que se acumulaban en la enramada de sus costas golpeadas por el oleaje. Hoy, ya organizados en una Asociación Civil, los “amigos de la Isla del Medio” son 120 y tienen distribuidas todas las tareas tendientes a seguir ganándole terreno al lago. Por ahora ya recuperaron una porción de 22 metros de ancho por 60 de largo que constituye una playa de arenas doradas rodeadas de palmeras. Pero el proyecto es mucho más ambicioso y plantea la posibilidad de triplicar la cantidad de terreno recuperado, aunque para lograrlo, la Asociación necesita de mucho más apoyo del que ya consiguieron por parte de los posadeños. La Isla del Medio fue, por décadas, un ícono de la capital provincial. A sólo un kilómetro y medio de la costa se extendía a lo largo de 3.500 metros y con un ancho de hasta 700 metros a la altura de avenida Urquiza y la desembocadura del arroyo Mártires (hoy Acceso Oeste).Cuando quedó casi totalmente anegada, sólo sobrevivió en la superficie la “punta del cerro” que era la parte más alta de la isla, con algunos pocos árboles que se resistieron al intenso oleaje del lago. “Era un baldío inundado, lleno de basura” recuerda Federico Luján, el presidente de la Asociación Civil que encaró la recuperación. “El parque náutico de Posadas tiene unas mil embarcaciones registradas que se quedaron sin un lugar donde hacer pie en este extensísimo lago. Salir con la lancha a recrearse, hacer esquí, garetear, se volvió tedioso porque había que volver siempre a la costa. Algunos nos llegábamos igual hasta lo que quedó de la isla para descansar, poner una silla en el agua, pero era desagradable por la cantidad de botellas, plásticos, bolsas” recuerda Federico. En diciembre “surgió la idea de juntarnos para limpiar y el 14 de febrero finalmente concretamos esa meta. Sacamos decenas de bolsas de consorcio llenas de basura, y a medida que fueron pasando los fines de semana de limpieza se empezó a notar el cambio… empezamos a soñar… ¿y si tiramos arena?”. Así surgió la idea del refulado sin saber si iba a funcionar o no. Con el paso de las semanas se fue corriendo la voz: “la gente de los clubes veían que estábamos limpiando y comenzaron a preguntar cómo podían ayudar”, refirió el presidente. En la primera reunión organizativa eran los mismos ocho amigos que iniciaron el proyecto. En la segunda ya eran doce, y en la tercera, cincuenta. “Empezamos a escuchar propuestas, ideas que aparecieron, entre otras las que nos sugirieron que nos constituyéramos en entidad civil”, cuenta. Finalmente se organizaron en grupos: algunos se encargan del desmalezamiento, otros del refulado, otros de los proyectos a futuro. La pequeña porción del cerro que quedó en la superficie ya se transformó en un terreno de 160 metros de largo por 80 de ancho, con la ya referida playa de arena de 22 metros de ancho por 60 de largo con palmeras y algunos árboles de canela. Desde febrero a la fecha refularon más de doscientos metros cúbicos de arena y plantaron una línea costera de sauces que reforzarán con sus raíces el suelo recuperado. El próximo paso será la construcción de muelles con amarras para las embarcaciones y la continuidad de la construcción de las defensas para evitar que el oleaje golpee de lleno en las renovadas playas y se lleve todo lo ganado. Como no tienen dinero para hacer contenciones de piedra, “usamos el método de la propia naturaleza: palos, ramas, troncos. Y funciona”. Un lugar en el mundoLos amigos de la Isla del Medio ya hicieron actividades recreativas en el predio ganado al río, incluidos algunos campamentos con fogón y todo. Después de siete años, volvieron a ver el amanecer desde la Isla. En esos encuentros se contactaron con piragüeros de la Asociación de canotaje de Villa Encarnación, que también se comprometieron en la cruzada y gestionaron en Paraguay la donación de plantines de sauces. En nuestras costas, la iniciativa obtuvo sendas declaraciones de beneplácito en el Concejo deliberante capitalino y en la Cámara de Diputados. La red social Los amigos de la Isla del Medio se valieron de la red social Facebook para ir mostrando los avances del intenso trabajo voluntario. Por esta vía también formalizan la inscripción de los nuevos socios, que aportan un monto mensual para la compra de arena y mantenimiento. Luján explica que la movida va mucho más allá: “Este lugar va a funcionar como nuevo atractivo durante todo el año. Se movilizó mucho con esta iniciativa, más allá del objetivo en sí de recuperar terreno al lago y disfrutar de nuevo de la Isla. “Nos juntamos con una meta común alejada de todo ego personal. En el grupo hay gente de todos los estratos sociales, de todas las profesiones. Nuestro tejido social también se vio afectado con los cambios. Este es nuestro pequeño aporte a la reconstrucción”. Más argentina que nunca La comisión nacional de límites internacionales y el tratado de límites entre Paraguay y Argentina determinaron que la Isla del Medio le pertenece a nuestro país pese a que se encuentra en aguas paraguayas. Si bien el tratado se hizo en base al perímetro original, la plataforma sumergida sigue siendo argentina, por lo que no existen controversias en cuanto a la jurisdicción. “Estamos dándole una puesta en valor a un terreno destinado a quedar definitivamente bajo agua. Lo poco que quedaba estaba muy degra
dado. El oleaje estaba comiéndose el pequeño pedacito que no quedó bajo agua”, cuenta Federico Luján. Todo es nuevo para el grupo de Amigos de la Isla del Medio, incluida la categoría jurídica del predio salvado. Por ahora, no es una preocupación para ellos, porque “de lo que se trata es de un trabajo conjunto de gente que no se resigna a perder la isla, y que está abierto a todos los que se quieran incorporar, sin distinciones”. La única condición que exigen para sumarse es que al momento de pisar la isla, se respete un código de convivencia muy básico que incluye la obligación de no ensuciar y respetar el ambiente familiar y de camaradería. Frente a Posadas eran varias las islas que disfrutaban los posadeños que podían llegar a ellas en las embarcaciones. La Isla del Toro no tuvo suerte. La del Medio resiste.





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