QUITO, Ecuador y LA PAZ, Bolivia (Agencias y diarios digitales). Francisco comenzó ayer su primera visita a Bolivia, segunda etapa de su gira de ocho días por América Latina iniciada el domingo en Ecuador, donde abogó sin cesar por “los excluidos”, criticó los “liderazgos únicos” y lanzó un llamado para que se proteja la “madre Tierra”.Francisco cerró su escala en Ecuador con visitas a un asilo y al santuario de la Virgen de El Quinche, en las afueras de Quito. Hacia el mediodía partió a Bolivia para visitar La Paz y Santa Cruz, y permanecerá hasta el viernes, cuando viajará a Paraguay, donde culminará su gira por Sudamérica.El primer papa latinoamericano de la historia, quien presidió dos multitudinarias misas, fue ovacionado, besado y homenajeado con lluvia de pétalos de rosas por fieles que desafiaron el calor bochornoso de Guayaquil y el frío y la lluvia en Quito para escuchar sus palabras.Cientos de ecuatorianos salieron a las calles tanto de Quito como de Guayaquil para verlo pasar en su papamóvil artesanal.Durante las 48 horas que permaneció en Ecuador, Francisco lanzó sin tapujos advertencias a los gobernantes y a la sociedad política, en un mensaje que calzó con el convulso presente político de Ecuador.El presidente Rafael Correa, un confeso admirador de Francisco, aprovechó para aliviar las tensiones y suscitó reacciones encontradas al asomarse el lunes acompañado por el papa del balcón del palacio de Gobierno, en un gesto que fue interpretado como una manera de arrancar una bendición papal a su gestión. Pese a la agenda apretada que el jefe de la Iglesia cumplió, que incluyó una visita al Santuario de la Divina Misericordia y reuniones con viejos amigos del colegio de los jesuitas, representantes de la sociedad civil y jóvenes, Francisco mostró una impresionante vitalidad y fuerza de voluntad en todos los encuentros.A través de varios llamados a “la unidad” y “al diálogo”, el líder de la Iglesia católica logró una tregua entre sostenedores y la oposición de manera de bajar la temperatura de un Ecuador caldeado por protestas.Como un llamado a los gobernantes latinoamericanos, Francisco pidió también que el crecimiento económico llegue a todos “y no se quede en las estadísticas macroeconómicas”.“El papa se pone por encima de las partes con su capacidad de enviar un mensaje de amor, de persona de diálogo y sin entrar en particulares”, declaró con su tradicional prudencia el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.En Bolivia, que comparte la selva amazónica con Ecuador, Colombia, Brasil y Perú, el papa latinoamericano deberá abordar de nuevo la defensa de la “madre Tierra” e invocará su encíclica verde, “Laudato sí”, convencido del papel de los países de la franja amazónica en la preservación del planeta.“Tienen una oportunidad para ejercer la pedagogía de una ecología integral”, señaló.La etapa más difícil de su visita fue la llegada al aeropuerto de El Alto, a más de 4,000 metros de altitud, ya que la extirparon durante su juventud un pulmón. Según adelantó el Gobierno, es previsible que el papa masque o “acullique” hojas de coca para mitigar los efectos de la altitud durante su estadía en las tierras altas bolivianas.Prohibiciones en ParaguayLa Policía Nacional de Paraguay informó hoy de que estará prohibido el uso de pancartas alusivas a la “lucha social, a favor o en contra del aborto, matrimonio gay y campesinos sin tierra”, durante las actividades públicas de la visita del papa Francisco al país entre el 10 y el 12 de julio próximos.Para garantizar la seguridad “tanto del visitante como de su comitiva”, la Policía indicó que prohibió también, en los recintos en los que está prevista la presencia del papa, la colocación de pasacalles o carteles que obstaculicen la vista y portar armas de cualquier tipo, así como municiones y petardos.Organizaciones campesinas, indígenas, de trabajadores y estudiantes han anunciado movilizaciones coincidiendo con la visita del pontífice, que consideran que está motivando “un maquillaje” de los problemas del país.Las organizaciones critican que el papa no tomará conciencia de los principales conflictos del país, como la falta de tierras para los campesinos y pequeños productores agrícolas, como para las comunidades indígenas que ven obstaculizado su acceso a sus lugares ancestrales.Francisco tiene previsto reunirse con algunas de estas organizaciones en su segundo día de visita, en un evento al que algunas asociaciones invitadas, como las representantes de mujeres transexuales y lesbianas, declararon que no acudirán dado que exigen "un estado laico y sin discriminación".Por otra parte, en los espacios en los que esté el papa también estará prohibida la distribución, comercialización y consumo de bebidas alcohólicas, y se impedirá el acceso a personas alcoholizadas y bajo efectos de estupefacientes.Tampoco estará permitido acceder a estos espacios con sombrillas, máscaras u otro material que dificulte la identificación. Los vendedores ambulantes no podrán acceder a los recintos de los diferentes eventos.La Policía Nacional aseguró que estas “medidas especiales” se circunscriben a los recintos donde el pontífice realizará actividades públicas, como la masiva misa prevista en el Parque Ñu Guasú, del Gran Asunción, el encuentro con jóvenes en la avenida Costanera de la capital, o la ceremonia en la ciudad de Caacupé. Espinal, el jesuita incómodo al que Francisco homenajeará en BoliviaLuis Espinal (1932-1980), el sacerdote jesuita español a quien el papa Francisco rendirá homenaje en Bolivia, fue un luchador solitario, incómodo para el poder político y religioso, cuyo compromiso social le costó la vida.Especializado en periodismo y audiovisuales, Espinal convirtió la palabra y la imagen en sus instrumentos de denuncia. La Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de Bolivia pide ahora su beatificación. Esta organización hace un parangón de la vida de Espinal con la del arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, muerto a tiros en su país en 1980. Romero fue beatificado en mayo pasado.Para rendirle homenaje, durante su visita a La Paz, Francisco, el primer papa latinoamericano y jesuita, hará una parada en un lugar cercano a donde en marzo de 1980 encontraron el cuerpo torturado y baleado de Espinal. Paramilitares de derecha fueron responsabilizados por
esos hechos, ocurridos ad portas del golpe militar del general Luis García Meza, hoy preso.En carne vivaCuando vivió en España, Espinal tuvo problemas con la dictadura franquista, que censuró su programa televisivo “Cuestión urgente” por sus reportajes sobre las chabolas (asentamientos humanos marginales) de Barcelona.En Bolivia (1968), produjo documentales sobre prostitución, violencia y alcoholismo para su programa “En carne viva”, en la TV estatal, de la que fue cesado por entrevistar a un guerrillero. La desigualdad social y la prepotencia de los gobiernos militares cuestionaron sus convicciones religiosas, y así lo manifestaba en sus editoriales en la radio católica Fides, incomodando a las dictaduras, que reiteradas veces ordenaron su detención por defender los derechos civiles. Espinal también irritó a la jerarquía eclesiástica. Una comparación entre los nuevos cardenales -“el senado más viejo, inclinado más a frenar que a abrir nuevos caminos”- y la ordenación del primer diácono aymara -“signo de una revitalizada iglesia boliviana”- disgustó al Nuncio de la época, que presionó para su alejamiento de la emisora. El cura jesuita desafió al régimen de Hugo Banzer (1971-78) sumándose a una huelga de hambre de 19 días, iniciada por cuatro mujeres mineras, que le arrancó al dictador una amnistía irrestricta.Oraciones a quemarropaFue expulsado del matutino católico “Presencia”, donde por una década hizo crítica cinematográfica, y en donde comparó al sacerdote de un filme que analizaba con muchos sacerdotes de la vida real, “que a veces están más con el poder que con el pueblo”. Desde el semanario “Aquí” denunció la corrupción, la violencia ejercida contra el pueblo y los nexos de los militares con el narcotráfico, con lo que terminó de escribir su suerte.“Jesucristo, te damos gracias porque no fuiste prudente ni diplomático; porque no callaste para escapar de la cruz; porque fustigaste a los poderosos sabiendo que te jugabas la vida”, había escrito en sus reflexiones conocidas como “Oraciones a quemarropa”. La noche del 21 de marzo de 1980, Espinal fue secuestrado por desconocidos tras salir del cine donde irónicamente asistió a ver la película “Los Desalmados”. Lo torturaron hasta la muerte y en un sendero abandonaron su cadáver con 17 disparos.





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