SAN VICENTE. Ángel Altísimo fue ultimado de tres tiros calibre 38. Al parecer, fue a corta distancia, probablemente a quemarropa. Lo balearon la noche del sábado 22 de junio de 2013, en su propiedad del paraje Campín Largo, distante unos veinte kilómetros de El Soberbio. No murió en el acto, sino al día siguiente, en el sector de cuidados intensivos del hospital Samic de Oberá.Por las contradicciones en que incurrió, más el testimonio de una hija de Altísimo y los elementos encontrados en el escenario del crimen, todas las sospechas apuntaron a la viuda de la víctima, Claudia Rosa Pereyra Da Costa.La mujer terminaría detenida y sindicada como principal sospechosa del homicidio. Incluso, en sede judicial, se quebró y llegó a reconocer que había contratado a tres convictos, que al parecer gozaban de salidas transitorias, para terminar con la vida de Altísimo.Sin embargo, luego, en la ampliación de indagatoria, se desdijo y negó tener vinculación con el lamentable episodio.La causa continuó hasta que se vencieron los plazos para sellar su encausamiento definitivo o dejarla en libertad. La Justicia entonces dispuso su excarcelación por falta de mérito, con una caución de 250 mil pesos y sujeta a determinadas exigencias procesales; como la prohibición de abandonar la provincia y mucho menos, el país.La Fiscalía apeló la excarcelación de Pereyra Da Costa y de uno de los convictos, que aún hoy sigue vinculado con la causa.Con posterioridad, la Cámara en lo Penal y Correccional de la provincia le dio la razón y revocó el beneficio otorgado a los dos imputados. Pero cuando la Policía fue a buscarla para llevarla nuevamente a la cárcel, se encontró con la sorpresa de que la mujer no estaba.Aún hoy continúa en condición de prófuga de la Justicia y sobre ella pesaría incluso un pedido de captura internacional.La principal sospecha es que habría atravesado la frontera rumbo a Brasil, una situación por demás factible porque vivía a pocos kilómetros del río Uruguay, en una región donde abundan los pasos clandestinos.El presunto “sicario”Lobi Ferreyra es el convicto vinculado al homicidio del colono Ángel Altísimo. En este caso no habría sido necesario librar ninguna orden detención: al parecer, permanece recluido en la Unidad Penal II.Desde un principio de la investigación se apuntó a que la relación sentimental entre Altísimo y Da Costa estaba terminada hacía años.Incluso los detectives habrían accedido al testimonio de un testigo que aseguró haber escuchado, de boca del propio Altísimo, que la mujer lo había amenazado de muerte.Más allá de la validez de la confesión que habría efectuado en estrados judiciales, en la causa había otros elementos probatorios de solidez contra ella.Por ejemplo, el testimonio de la hija del matrimonio, quien indicó que su mamá, la imputada Pereyra Da Costa, le ordenó limpiar minuciosamente el escenario donde atacaron al agricultor.Como si fuera poco, en la cocina a leña ubicada en un apartado de la propiedad, los investigadores encontraron al menos seis casquillos calibre 38, el mismo que fue utilizado para acabar con la vida de Altísimo.A más de dos años del hecho, la investigación sigue abierta y sin castigo para los culpables. A remateFuentes de la investigación aseguraron que un hermano de la prófuga Pereyra Da Costa puso una propiedad suya como garantía de que ella no evadiría el accionar de la Justicia en caso de ser liberada, como sucedió.El inmueble debía cubrir los 250 mil pesos que el entonces juez de Instrucción 3 de San Vicente, Demetrio Antonio Cuenca, impuso como caución.Ahora la Justicia analiza poner en remate ese inmueble, en virtud de la violación de la prohibición de abandonar la provincia.





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