POSADAS. “Five o’clock” para la cultura inglesa o las “cinco en punto” para los hispanoparlantes, la hora exacta para beber una taza de té en una gran cantidad de países, muchos de ellos sin una sola hoja producida en su tierra. Misiones, es una de las productoras y el té de las cinco, casi nunca existió, salvo en algunas tradicionales familias de origen británico que se asentaron por estas latitudes.Lo que sí fue siempre una tradición en Misiones y el norte de Corrientes es la producción de té, con participación de miles de familias que con pequeñas parcelas de tierra lograron un producto que en un gran porcentaje se comercializa en el exterior.El té de las cinco, se mantiene, la realidad de la producción tiene una “nueva hora”, muy lejana de la marcada algunas décadas atrás.A lo largo de la historia, la producción tealera tuvo tiempos de bonanza, pero también muchos de tristeza. En muchos de ellos propios de una producción donde los mercados mundiales marcan tendencia en los precios.Los teales de Sri Lanka, India y tantos otros países productores siempre fueron observados con atención. El aumento de producción en esas latitudes podía significar una caída para el té misionero.Los memoriosos recuerdan las luchas de organizaciones agrarias por un problema que no siempre tenia su solución en el país, sino muy lejos, donde se forman los precios.La conformación de las cooperativas, como la Calo (cooperativa agrícola limitada de Oberá) o bien la cooperativa Picada Libertad de Leandro Alem fueron decisivas a la hora de la defensa del trabajo del productor tealero. Repasando algunas estadísticas, ambas cooperativas, fueron concentrando gran parte de la producción de Misiones. Así, vemos que algunas décadas atrás la Calo acopiaba en sus diferentes secaderos 7 millones de kilos, mientras que “Picada Libertad” otros 12 millones. Es decir, entre ambas entidades compraban y luego comercializaban casi el 70 por ciento de la producción misionera. La producción., estaba en manos de los productores.Esto no quiere decir que la producción estaba exenta de problemas, los hubo y en muchos casos el Estado debió salir en ayuda de estas entidades, tanto para sostener el precio o bien para el financiamiento de la cosecha.Dirigentes como Basilio Gryceniuk de la Calo o Ervin Nagel de Libertad, eran asiduos interlocutores ante el gobierno por la problemática tealera.Los cambiosLos tiempos fueron cambiando. De las 33 mil tn, Misiones pasó a exportar el año pasado 70 mil tn, pero el componente fue cambiando. La Calo, inmersa en una gran crisis dejo de operar y su presencia en el mercado desapareció y fue reemplazada por empresas familiares, en algunos casos grandes plantadores y secadores, devenidos en exportadores.Igual situación se dio en Alem. La cooperativa Picada Libertad no fue ajena a las diferentes crisis, no solamente de esta producción, la falta de financiamiento y de asistencia la obligó casi a dejar de acopiar y terminar alquilando sus instalaciones a una empresa obereña.Los sucesivos gobiernos de Misiones intentaron, junto a estas y otras cooperativas, tratar de recuperar algún espacio en la producción. El esfuerzo, solo permite que hoy el 2% de la producción se exporte por una entidad cooperativa.La cooperativa de Dos de Mayo que coloca en el mercado externo 1,5 millones de kilos, de los 70 que se embarcaron el año pasado hacia diferentes destinos.Así, hoy, el mercado tealero de Misiones esta en manos de cinco empresas, cuatro de ellas propiedad de tradicionales familias de esta tierra, que comercializan el 98 % del té en Misiones.No se trata de una mala noticia, se trata simplemente de remarcar el cambio que se dio en algunas décadas en la producción tealera en Misiones.Cooperativistas exportadoresLa única entidad que desde hace tres años exporta la totalidad del te que acopia e industrializa es la Cooperativa Yerbatera “2 de Mayo Limitada”. La entidad la conforman 157 familias socias y otro número similar de familias que vende su producción a la cooperativa. La mayoría de los involucrados eran productores tabacaleros, con algunas plantaciones de te y yerba.Desde su conformación, la entidad recibió casi cinco millones de pesos en carácter de subsidio y hoy exhibe un capital que supera los 70 millones, que incluye los secaderos de te y yerba, depósitos, lotes agrícolas y maquinarias.En torno a la producción, el presidente de la entidad, Jorge Kappaunn, aseguró que “el trabajo ordenado y conciente nos permitió crecer año a año, para las ultima zafra recibimos algo más de 6 millones de kgs de hoja de te que se convirtieron en 1,5 de te seco, listo para exportar”.“Pagamos 90 centavos el kilo a todos nuestros productores, solo una franja que no supera el 10 por ciento del total, recibió unos centavos menos por entregar un te de segunda”, aclaró el directivo.Por otro lado, Kappaunn, remarcó la importancia de poder estar exportando la producción de la misma cooperativa: “acá está la fortaleza del negocio, el productor esta involucrado en la producción en su chacra, en la industrialización y venta a partir de la cooperativa, es por eso también que sabe que tiene que cuidar, que tener un producto de calidad, teniendo en cuenta las exigencias de quienes nos compran”.La cooperativa Yerbatera “Dos de Mayo Limitada” exporta desde hacer tres años de manera directa a una industria en los Estados Unidos que se dedica a la producción de té helado. Si bien la demanda se mantuvo en estos años, hay expectativas por lograr un cupo mayor en este mercado y también en otros que se están explorando.En este sentido, Kappaunn, explicó que “ha sido un gran acierto poder conseguir este mercado, no fue una tarea fácil, muy complicada, pero lo estamos sosteniendo con calidad y cumpliendo los objetivos”.“No se debe olvidar”, agregó, “el año pasado recibimos 11 millones de kilos de hoja verde de yerba mate, que convertimos en 4 millones de yerba mate canchada que comercializamos con las principales marcas”.Finalmente dijo que la cooperativa es la principal empresa de Dos de Mayo con una facturación anual de unos 80 millones de pesos, brindando 60 empleos directos y muchos otros a partir de los proveedores de materia prima y de servicios. El panorama que se observa en el sector tealero también deja un interrogante: cuántos son los productores que efectivamente explotan sus chacras y cuántos son los que, por distintos motivos, desde ya un tiempo dejaron el “negocio” en manos de terceros?




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