POSADAS. Existen apenas 46 centros de recarga de las tarjetas Sube en esta ciudad, Garupá y Candelaria para atender una demanda de 400 mil habitantes, en tanto que la firma Servicios Urbanos SA (que regentea el sistema) impuso engorrosas condiciones para los comerciantes que quieran incorporarse a la red y no les proveen de las máquinas posnet que debe colocar cada negocio para recargar las tarjetas de los usuarios. A 16 meses de vigencia del sistema Sube, no quedan dudas de que está hecho para que los usuarios no puedan cargar crédito y terminen pagando los 8 pesos que cuesta el boleto único en la capital, los 10 en Garupá y los 12 en Candelaria, con las millonarias ganancias consecuentes para las empresas que, sin embargo, siguen percibiendo los subsidios nacionales, provinciales y municipales sin discriminar entre quienes pagan con o sin tarjeta. “No tenemos más máquinas posnet hasta nuevo aviso, va a tener que traer su documentación y entrar en lista de espera porque son muchos los negocios que quieren vender, pero no hay maquinitas por el momento”. Esa es la respuesta que reciben los dueños de quioscos, despensas, supermercados o farmacias que desean incluir la recarga de la Sube como un servicio más al cliente, ya que en realidad la ganancia que obtienen es mínima. “No hay recarga, no insista”Mientras la firma Servicios Urbanos SA no provee de las máquinas posnet a quienes quieren empezar a vender recargas, los comercios que ya las tienen no siempre pueden realizar la operación porque la misma firma responsable les puso demasiadas trabas, por eso la gran mayoría permanece largos períodos sin servicio. “Para comprar crédito Sube tengo que hacer una inversión de 5.000 pesos como mínimo mediante un depósito bancario. Es mucha plata. Y sólo me pagan el 2% como ganancia, así que por cada $5.000 de crédito que compro anticipado, gano 80 pesos. Para colmo, el depósito bancario es personal, con efectivo, no se puede hacer online: hay que ir hasta el banco Río y hacer el depósito ahí. Lógicamente, no conviene, para nada”, contó a PRIMERA EDICIÓN una comerciante de la populosa zona oeste de Posadas, donde sólo funcionan cinco centros de recarga. “Puse un cartel porque la gente viene, se enoja y nos destrata porque no hay crédito, pero no es culpa nuestra. El sistema está mal, todos lo saben pero nadie hace nada”, agregó la misma comerciante. El cartel dice: “No hay Sube, no insista”. Hecha a medidaLa empresa Servicios Urbanos SA se fundó en 2007 con aportes económicos de las firmas Casimiro Zbikoski. Nuestra Señora del Rosario y Tipoka, todas del Grupo Z, según consta en el Registro Público de Comercio. Los representantes de las tres empresas pusieron el dinero en efectivo para que la nueva sociedad comenzara a funcionar, previendo que en algún momento el poder concedente (la Provincia) iban a tener que poner en marcha el reclamado sistema de máquinas expendedoras de boletos que supuestamente iba a transparentar las ganancias reales de las firmas, que aducen pérdidas y crisis desde hace treinta años. Por supuesto, el sistema está hecho a medida y, por lo visto, ni aporta transparencia ni le sirve a los usuarios, que deben seguir pagando el boleto más caro y en efectivo por la imposibilidad de recargar crédito. Usuarios: “Nos estafan y faltan el respeto”Si existe un lugar insólito para que el usuario del transporte público escuche -por ejemplo, un domingo a la una de la tarde- “no tenemos saldo disponible, no le podemos recargar la Sube, va a tener que pagar 8 pesos”, es en la estación de transferencia de Miguel Lanús. Según los afectados, en realidad esta escena es usual y bochornosa “porque encima tenemos que soportar la falta de respeto del personal que atiende en esa boletería”. Beatriz, vecina de Garupá, relató con indignación su caso: “No me pasó una vez, sino cada vez que intenté recargar crédito en la boletería de transferencia. La primera vez uno de los empleados me dijo, sin sacar los ojos del celular y con un tono totalmente desagradable: ‘Y bueno, señora, sino tiene la tarjeta cargada va a tener que pagar sin el precio subsidiado: vale 8 pesos’. La excusa era que no podía hacer la recarga a mi tarjeta porque se había caído el sistema y si quería recargar, tenía que esperar media hora o más. ¿Qué culpa tenemos los usuarios?”, se preguntó. La usuaria estimó que en esos casos, la empresa debería absorber la pérdida, pero no lo hace.





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