POSADAS. Facebook relevó los casos de emprendedores exitosos de toda la Argentina, y así salió a la luz la historia de vida de la posadeña Lorena Cardozo, cuyo caso se inscribe dentro de las 500 mil pymes del país que utilizan esa red social -en particular- para hacer crecer sus negocios.Actualmente Cardozo pinta muebles de madera con motivos infantiles, pero se inició como emprendedora en este negocio cuando el país atravesaba uno de sus peores escenarios, si se quiere. Corría 2001, tenía un bebé al que criaba sola y un local donde funcionaba el negocio más absurdo que se podía tener en ese momento en este país: una librería de textos jurídicos en el centro capitalino. No entraba nadie (literalmente); las leyes cambiaban todos los días en una coyuntura de inestabilidad política alarmante. Invertir en la compra de esos libros era mal negocio. Casualidad, destino u oportunidad, cierta tarde de verano, muy calurosa, entró al local un niño que vendía sillitas que habían sido fabricadas con cajones de fruta. Las había hecho su padre y las comercializaba al equivalente de 5 pesos de hoy. La mujer las compró por caridad y le sirvieron de excusa para aprender a pintar, aliviando el tedio del local vacío. Cuando las terminó, las puso en la vidriera para darle color. Y obró el milagro: una señora entró al local y preguntó por las sillitas. Lorena se las vendió a 200 pesos. El niño volvió a pasar días después con cuatro sillitas más. Se las compró y le avisó que estaba dispuesta a comprarle todas las que trajera. A la vez, buscó un proveedor de sillas y otro de mesas chicas, infantiles. Los muebles pintados a mano comenzaron a sustituir a los libros de la vidriera, casi sin querer, hasta que un día Lorena se animó a volar de un plumazo a todos y dejar que los objetos y muebles de madera se acomodasen a sus anchas en la vidriera del local. Así obró el segundo milagro. Ella tenía un perfil de Facebook y comenzó a subir fotos de los productos allí. “El conflicto se le generaba cuando publicaba una foto en la pileta y un cliente le posteaba debajo preguntando cuándo estaría lista la mesita que había encargado”, recordó con humor. Actualmente sigue con un local en el centro de Misiones, que funciona como taller y punto de entregas. Pero la vidriera “real” es la página de Facebook donde publica el catálogo, toma pedidos y responde consultas de potenciales clientes dentro y fuera del país.





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