POSADAS. Semanas atrás, Mónica caminaba por una calle interna del barrio Las Dolores. Se dirigía a su casa. De repente un hombre intentó arrancarle la cartera. La amenazó con un puñal y le dijo que no gritara. Pero no hizo caso: forcejeó y corrió hacia la vivienda de su vecina. En el camino cayó de rodillas. Los vecinos escucharon los gritos y salieron a socorrerla. Los ladrones subieron a una motocicleta y escaparon sin llevarse nada. Episodios similares a este se duplican en el barrio ubicado en la zona sur de la capital misionera. Donde, según los vecinos, la semana pasada se registraron al menos ocho arrebatos en la vía pública, uno de ellos bajo la modalidad de motochorros. Esa tendencia tiene una explicación. “En el barrio se establecieron grupos que nos están imponiendo cómo vivir. Nos dicen ‘somos los dueños del barrio’. Ellos hacen ‘asambleas’ de viernes a lunes. Y la Policía, cuando se la llama, no aparece a tiempo y saben, porque todos los vecinos ya hemos alertado sobre esto. En la zona venden drogas, hay ladrones que atacan y roban todos los días. Hay un caos que lo tenemos que frenar ahora”, explicó Diosnel Galeano (53). Pero los delincuentes no sólo amenazan y roban. En algunos casos atacan generando graves lesiones. “El otro día, cerca de las 22 una chica iba a la parada con la mamá. Para robarles le cortaron la cara a la chica”, contó Silvia Martínez (35).Sumado a ello, se registraron casos en los que los ladrones, aprovechando que los propietarios no estaban en la casa, la desvalijaron. “Son reiterados los hechos en que entran y desvalijan. Siempre los fin de semana. Y se denuncian. Entonces, si la Policía no hace nada ¿qué vamos hacer nosotros? ¿Cómo vamos a frenar estos robos y ataques?” se preguntó indignado Daniel Ojeda (51).Turno noche Entre los principales inconvenientes, los vecinos consultados por los periodistas de PRIMERA EDICIÓN, coincidieron que los atracos aumentan por la noche. “Cuando empieza el turno nocturno en la Escuela, comienza el problema, y nosotros preferimos quedarnos adentro de la casa por cualquier eventualidad. En verano, cuando no estaban dictando las clases, nosotros estamos más tranquilos”, contó alarmada una vecina.“Los jóvenes que vienen a la escuela son de otros barrios, aledaños, y lo que nos preocupa es que algunos de esos chicos no entran al colegio, se quedan en las esquinas. La (avenida) 17 de Agosto no tiene luz, se han robado los señalizadores, rompieron el alumbrado público y amparados por la oscuridad asaltan al que pasa”, comentó Daniel Ojeda. En busca de una soluciónAnte la situación, sugirieron que un móvil policial se ubique en la avenida 17 de Agosto, casi Cocomarola.“Teniendo en cuenta determinados horarios. En especial el turno nocturno, cuando los alumnos vienen. Pedimos que se instalen en la escuela, para saber quiénes entran a estudiar y quiénes se quedan en las esquinas para cobrar peaje”.“Peligrosa” banda La “Colorada Peligrosa” es el mote con el que identifican a una joven con amplios antecedentes delictivos, residente en el barrio. Se trata de una joven de unos 20 años. “Ella apuñaló a varias personas. Una vez acuchilló a un remisero para robarle. Atacó a una chica y le cortó la cara. Es peligrosa, siempre anda acompañada por un grupo y, evidentemente, está armada”, explicó un vecino.Según contaron la muchacha es integrante de una banda conformada por al menos 15 jóvenes y por las noches, circular por la Cocomarola se puede tornar un verdadero peligro. “Se empastillan, consumen drogas, alcohol y son varios. Si no tienen para la bebida o la droga te atacan. Son gente que no tiene nada que perder y lo que te sacan lo venden por monedas para seguir la ‘fiesta’. Nosotros laburamos todo el mes para que ellos nos quiten nuestras cosas. Es indignante”, afirmó una vecina.En tanto que otro de los residentes indicó que “La colorada debe tener como ocho denuncias éste año. Ella y su grupito tomaron de punto una ropería, le rompieron la vidriera y cada tanto le entran a robar. Rompen la luz del alumbrado público y se instalan en las esquinas. Hay sectores por donde no podés circular. Y se deja de ir por ahí”. Arrebatos a la orden del díaDe acuerdo a los residentes de la zona de Las Dolores, los arrebatos son delitos frecuentes en la zona. “Te roban el celular, la cartera o lo que pueden. Y todos los días pasa, en cualquier horario. La Policía sólo viene a pedir en los negocios, cuando uno los llama no tienen recursos”, finalizó un vecino. “Me golpearon en la cara”Hace algunos meses Silvia fue atacada por una pareja, a media cuadra de su lugar de trabajo. Eran cerca de las 15.45 y “había mucha gente que pasaba por el lugar. Le podía pasar a cualquiera”, indicó.La mujer recordó que antes del asalto, buscó en su bolso la llave del comercio y escuchó una voz: “Me dijeron ‘hola, vecina’. Me di vuelta y vi a una pareja. Me intentaron sacar mis cosas y me dieron un golpe de puño en la cara. No trabajé por unos 20 días después de eso”.Y siguió: “caí al suelo y empece a gritar. Los ladrones se fueron corriendo y no se llevaron nada. Pero desde ese momento tengo miedo, porque en cualquier momento te puede volver a pasar”.Silvia reconoció a uno de sus agresores y radicó la denuncia, pero las cosas no cambiaron.“Uno de los asaltantes es parte de un grupo de jóvenes que cobran peaje y asaltan en el barrio. La Policía esta al tanto. Hice la denuncia.Todo quedó en la nada”.





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