POSADAS. El Tribunal Penal 2 de esta capital condenó a prisión perpetuta a Jorge De Jesús (42), tras hallarlo penalmente responsable por el crimen de su exesposa, Ramona Gauto (37), el 29 de mayo de 2010. Esta pena contempla que, en caso de quedar firme, el imputado no tendrá derecho a solicitar libertad condicional hasta cumplir 35 años de prisión efectiva. Los integrantes del citado cuerpo tribunalicio, presidido por la jueza Marcela Leiva e integrado por Roque González y Marcelo Cardozo, deliberaron una hora y media antes de dar a conocer el fallo condenatorio. Finalmente dicha sentencia fue coincidente con el pedido de pena que sustentó en su alegato el representante del Ministerio Público, Alberto Oliva.Por su parte, la defensa del hombre que estuvo sentado en el banquillo de los acusados durante ocho extensas jornadas, a cargo de los letrados José Luis Rey y Carlos Contristano, había solicitado la absolución por falta de pruebas, y en forma subsidiaria – en caso de ser condenado-, que se aplique el “beneficio de la duda”. Tuvieron que pasar casi cinco años y en distintas instancias judiciales para que finalmente se determine la culpabilidad de De Jesús, quien al principio de la investigación policial estuvo detenido un año y nueve meses. Posteriormente fue beneficiado con una prórroga extraordinaria, que solicitó su defensa. Antes de ser otorgado este beneficio su abogado – Rey- habría dado garantías de que no exista peligro de fuga por parte del mismo, por ello llegó a la etapa de juicio oral en libertad, acusado de “homicidio calificado por el vínculo y la alevosía”. El pasado martes 7 de abril se puso en marcha el esperado debate, teniendo en cuenta que el caso conmocionó a gran parte de la sociedad misionera. Más de medio centenar de testigos, entre civiles y Policías (entre ellos peritos de distintas especialidades), desfilaron en la sala de audiencias del Salón de Usos Múltiples del Palacio de Justicia, emplazado sobre la avenida Santa Catalina y Centenario de la capital provincial. Durante siete jornadas se ventilaron cuestiones de interés para la causa que finalmente tuvieron su epílogo ayer, en el marco del octavo día del juicio. Tras los alegatos y la sentencia, el Tribunal aplicó una dura condena. “Ramona no descansa en paz”Luego de escucharse los alegatos de las partes, el Tribunal le otorgó el beneficio de declarar en su defensa al acusado. Tal como ya lo había anticipado al inicio del debate (cuando se abstuvo), Jorge De Jesús dijo que “iba a hablar”. Dirigiéndose hacia los magistrados, el imputado dijo “durante estos casi cinco años viví un verdadero calvario, tuve que andar atrás de la Policía para pedir Justicia. No podía contener el llanto de Daniel, de Emiliano, de mis hijos, cuando encontramos el cuerpo de Ramona (Gauto). Lloramos y padecimos juntos todo este tiempo, por favor les pido que no se deje de investigar. Estoy pagando los platos rotos. Las muestras de ADN que encontraron en la escena tienen nombre y apellido, a algunas personas pertenece. Han pasado casi cinco años y todavía Ramona no descansa en paz”, concluyó. Incidentes de familiares del imputado tras escucharse el fallo Momentos de tensión y nerviosismo se vivieron tras la lectura del fallo condenatorio que fueron generados por algunos familiares del imputado, quienes se encontraban en la sala. Entre los parientes de Jorge De Jesús se encontraban sus dos hijos, uno de ellos de 15 años producto de su relación con la infortunada víctima, además de hermanos y hermanas, entre otros. Muchos de ellos recién se presentaron en el SUM del Palacio de Justicia durante la decisiva jornada procesal de ayer. Primero estalló en llantos el acusdo, quien abrazó a uno de sus abogados mientras un policía acataba la orden del Tribunal, es decir “su inmediata detención”. Casi en simultáneo algunos de sus familiares también comenzaron a llorar, sobre todo sus hermanas e hijos, para dar paso a gritos con algunos improperios hacia el cuerpo tribunalicio y luego dirigidos al fiscal, Alberto Oliva. En medio de estos desmanes el letrado Carlos Contristano tuvo un desafortunado desliz, ya que increpó al representante del Ministerio Público con la frase “¡Jubilate Oliva…! “. Todo esto frente a la gran cantidad de periodistas y cámaras de televisión que, en algunos casos, transmitían en vivo y en directo todo lo que estaba aconteciendo. Pese a que había escaso personal policial, la situación -por fortuna- no llegó a mayores. “El móvil fue enterarse de una citación judicial”En su alegato, que tuvo una hora exacta de desarrollo, el fiscal Alberto Oliva hizo una descripción cronológica de los hechos y basó su acusación en el móvil que a su criterio, tuvo el autor del homicidio, en este caso Jorge De Jesús. “En el intérvalo entre las 15.15 y las 17.30 del sábado 29 de mayo de 2010, cumpliendo lo premeditado y planificado, De Jesús salió de su negocio -la panadería Exi-Pan ubicada en Sarmiento casi Colón-, y se dirigió caminando hasta el departamento de la víctima, situado a escasas cuadras (Colón casi Bolivar). Apagó su celular para no ser localizado e ingresó por la puerta de acceso general al edificio, con la llave que él tenía. Su señora, porque existía un vínculo matrimonial, descansaba y posiblemente lo esperaba. De Jesús todos los sábados tenía encuentros amorosos con Ramona, quien a pesar de las infidelidades de él, seguramente estaba enamorada. Duro, firme, De Jesús entró al departamento de la víctima y aplicando una violenta secuencia inmediata, al estilo de aquellos que practican artes marciales, utilizó patadas para golpear a Ramona, quien golpeó la cabeza contra la pared. Incluso de las múltiples lesiones surgió la impronta que descubrieron los peritos policiales, de una marca romboidal de una de las suelas de las zapatillas en la frente de la víctima y que coincidieron con los calzados deportivos que llevaba puesto el imputado, quien dijo que encontró el cuerpo. Seguidamente De Jesús utilizó el celular de la víctima para enviar un mensaje a Emiliano (hijo del imputado), quien esperaba a la víctima para ir de compras. ‘Ya vajo’ (sic) le contestó, cuando en base a testigos que la conocían se sabe que Ramona no escribía con errores ortográficos. Luego De Jesús bajó a la vereda y se encontró con Emiliano, quien lo aguardaba porque desde su celular le había dicho que
iba a su encuentro. Uno puede aguardar a alguien y eso no quiere decir que sea complice”, aclaró. Explicando cual fue el móvil del brutal homicidio, el fiscal subrayó que “existía una denuncia por violencia de género que radicó la víctima en 2009 contra el acusado y que justamente estaba en plena investigación, pese a que hacía más de un año del hecho”. En ese sentido, Oliva destacó que lo que se cree que movilizó al homicida fue “que se enteró, tras numerosas incomparecencias al Juzgado, que una de las citaciones le fue notificada a su hijo, tres días antes del crimen, más precisamente el 26 de mayo de 2010”. Además, el fiscal recordó que Gauto le contó a más de un testigo el incidente que generó la citada denuncia, en donde “el imputado le propinó una feroz golpiza y tras apoyarle un cuchillo en el cuello, le manifestó en tono amenazante ‘te voy a matar, no vas a zafar’. La trataba de rata, basura y loca. Hacía ocho años que la maltrataba. Hasta que actuó con ferocidad cruel y sanguinaria. La impronta de la zapatilla es certeza científica, la certeza no admite fracciones”. Seguidamente Oliva recordó que el acusado fue denunciado por una anterior pareja por violencia de género. “Su metodología era golpear mujeres”, afirmó. Oliva también consideró el diagnóstico psicológico de una profesional. “el imputado presentaba trastorno de personalidad”, y al respecto habló de “desapego afectivo, falta de remordimiento, incapacidad para sentir culpa y conductas violentas”, entre otras cuestiones.Finalmente pidió la máxima pena para el acusado, basado en el artículo 80 inciso 1º del Código Penal Argentino, por “homicidio calificado por el vínculo”. Poco después el Tribunal coincidió con la solicitud del representante del Ministerio Público. “No se investigó el hecho del homicidio en sí”Uno de los abogados defensores del imputado, José Luis Rey, ocupó casi dos horas para brindar sus argumentos defensivos. “Durante el presente debate se juzgó la impronta de vida de Jorge De Jesús y no el hecho del homicidio en sí. Desde la fiscalía se criticó que mi defendido no declare, cuando fue una responsablidad de la defensa que no lo haga. Declaró en tres ocasiones durante la instrucción y siempre sostuvo lo mismo. Ninguno de los testigos vio o escuchó que De Jesús infiriera lesiones a la víctima, todos dijeron me contó Ramona (Gauto). Algo que no se puede contrarrestar porque no podemos llamar a Ramona Gauto”, afirmó. El exjuez, con 41 años de trabajo profesional en el Poder Judicial, añadió que De Jesús “no tenía una llave propia. Nunca la tuvo. La fiscalía jamás invocó una prueba, es todo meramente especulativo. En qué se basan para decir que mi defendido iba todos los sábados a tener encuentros íntimos con la víctima. Es tragicómico, me hace acordar a la película la pistola desnuda, en una escena donde una mujer le pregunta al protagonista si llevó protección y entonces el hombre aparece con un profiláctico gigante. Es decir, cómo es posible que no hallaron evidencia genética en el departamento de la víctima”. Rey también cuestionó que no se investigó en la instrucción los dichos de un vecino de Ramona Gauto, quien afirmó cruzarse en uno de los entrepisos del edificio (en el horario en que se cree fue perpetrado el hecho), con un desconocido, alto, delgado y con cabello semi largo. Jamás se hizo identikit en la policía de este sospechoso”, se lamentó. En igual sentido se refirió a dos muestras de ADN masculino encontradas en el departamento de Gauto, y que dieron negativo al ser cotejadas con las de su defendido. Además, recordó que durante la instrucción de la causa surgieron “datos y testimonios concretos de agresiones a Ramona Gauto por parte de uno de sus hermanos”. Indicó que a su criterio “el autor del hecho estaba dentro del grupo que rodeaba a la mujer, ya que alguien creía que tenía dinero por una transacción comercial, que aún no se había concretado”. Acerca del mensaje de texto con un error que refirió la fiscalía, Rey explicó que fue un “error de tipeo y no de ortografía”. Con respecto a la evidencia más concreta contra el acusado, es decir la impronta de una suela de zapatilla en la frente de la infortunada comerciante, y que coincidió con el calzado del acusado (incautado el mismo día del hecho), el abogado señaló que “Hay similitud o parecido. Sin embargo ningún perito pudo establecer que exista identidad, es decir que las zapatillas incautadas fueron las que dejaron esa impronta”. En cuanto a la pericia psicológica, Rey indicó que “carece de sustento científico, ya que fue una entrevista de apenas media hora y es todo lo opuesto a la pericia de parte, que como lamentablemente suele suceder, fue ninguneada”. El conocido exjuez penal también señaló que “cómo es posible que su defendido no tenía ninguna marca en el cuerpo, teniendo en cuenta que Ramona pesaba 70 kilogramos y era, en comparación a Jorge De Jesús, mucho más esbelta. Incluso los forenses hallaron lesiones defensivas en las manos de la víctima, es decir que se defendió y agredió al asesino. Sin embargo, De Jesús no tenía ningún rastro o lesión al ser examinado por un médico policial”.Rey, quien consideró que se “violenta ante las injusticias”, solicitó “la absolución de su defendido por la falta de pruebas y en forma subsidiaria que se aplique el beneficio de la duda”.





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