CIUDAD DEL VATICANO, Santa Sede (Agencias y diarios digitales). Miles de peregrinos y fieles católicos se congregaron ayer en Roma para recordar la pasión y muerte de Jesucristo, mientras el papa Francisco encabezó la misa tradicional en la basílica de San Pedro en celebración del Viernes Santo.“La Crucifixión de Cristo no es una derrota: la cruz es amor y gracia”, escribió ayer por la mañana el Papa en su cuenta de Twitter.El pontífice argentino, la máxima autoridad de más de 1.300 millones de católicos en el mundo, encabezó luego la tradicional misa de Viernes Santo en la Basílica de San Pedro en el Vaticano, cargada de silencio y gravedad en recuerdo de la pasión de Cristo.Allí escuchó al predicador oficial del Vaticano acusar a la comunidad internacional de indiferencia ante la persecución de los cristianos, un día después de que milicianos islamistas atacaron una universidad en Kenia, matando al menos a 147 personas (ver página 15).La liturgia de la “Pasión del Señor”, durante la que el Santo Padre se tendió a orar en el suelo de mármol de la Basílica de San Pedro, es una de las pocas oportunidades en las que el Papa escucha predicar a alguien más.En el día en que los cristianos recordaron la crucifixión de Jesús, el padre Raniero Cantalamessa, cuyo título es “Predicador de la Casa Pontificia”, centró su sermón en la difícil situación en que viven los cristianos actualmente.“Desde luego no son las únicas víctimas de la violencia homicida en el mundo, pero no podemos ignorar que en muchos países son las víctimas que sufren más ataques”, afirmó. Cantalamessa criticó “la inquietante indiferencia de las instituciones y de la opinión pública ante las matanzas de cristianos”.Además del ataque en Kenia, mencionó la decapitación de 22 cristianos coptos egipcios en febrero a manos de milicianos del Estado Islámico en Libia.El Papa condenó el ataque a la universidad en Kenia y lo describió como “brutalidad sin sentido”.Francisco expresó su preocupación por la situación difícil de los cristianos que son perseguidos por su fe y ha dicho que se justificaría que la comunidad internacional usará la fuerza militar como último recurso para frenar la “agresión injusta” del Estado Islámico.Durante la jornada de ayer, segunda de cuatro días de actividades papales que culminan el Domingo de Resurrección, el Sumo Pontífice lideró además la procesión nocturna del “Vía Crucis” en torno a las ruinas del Coliseo Romano.Hoy por la noche celebrará la misa de Vigilia Pascual en la Basílica de San Pedro y el domingo dará su bendición bianual “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo).Gesto de humildadEl jueves, Francisco lavó los pies de doce presos de Ecuador, Brasil, Italia, Congo y Nigeria en una cárcel de Roma durante la tradicional misa de Jueves Santo. “Cuando Jesús nos lava los pies, lava todo nuestro cuerpo, todo lo nuestro”, dijo el papa.La ceremonia se realizó en la cárcel más grande de Roma, la de Rebibbia, en la cual Su Santidad saludó personalmente a varios presos, les dio apretones de manos y los abrazó tras lo cual fue aplaudido varias veces y agradeció la cálida bienvenida.Durante la misa brindada en la cárcel tras la ceremonia de lavado de pies, el papa Francisco aseguró: “También yo necesito ser lavado por el Señor: y por eso recen, durante esta misa, para que el Señor lave mis suciedades”.Previo a su visita a la cárcel y desde la Basílica de San Pedro, Francisco instó a los sacerdotes a atender con alegría su labor pastoral. “No podemos ser pastores con cara de vinagre, quejosos o, lo que es peor, aburridos”, dijo el Sumo Pontífice al tiempo que consideró normal que un sacerdote sienta cansancio y fatiga. “No olvidemos que somos ovejas, aprendamos a descansar”, sostuvo y reconoció también que él en ocasiones se siente cansado. No obstante instó a los sacerdotes a ir “hasta los confines del mundo, a todas las periferias”.





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