SAN VICENTE. El desesperante grado de hacinamiento en la comisaría seccional Segunda de San Vicente llegó en los últimos días a un límite: actualmente hay 65 detenidos en el pabellón construido en el lugar, que tiene una capacidad original para apenas 18 personas.El dato fue confirmado a PRIMERA EDICIÓN por las fuentes, quienes además revelaron que, como máximo, hay apenas tres policías por guardia encargados de la custodia de los presos. Es decir que cada efectivo debe “hacerse cargo” en promedio de 21 arrestados. La situación es crítica, ya sea para la seguridad pública como para la de los propios internos, que viven en condiciones inhumanas, muchas veces con falta de agua y escasos alimentos, sin contar con que dichas condiciones generan un malestar importante entre los detenidos que bien podría derivar en un problema mayor para los custodios.DesbordadaLa Unidad de Resguardo de Detenidos de la Unidad Regional VIII de la Policía provincial, emplazada en la comisaría Segunda de San Vicente, sobre calle Lola Mora y Florencio Sánchez, fue inaugurada a fines de 2009 con la intención de responder a las necesidades de alojamiento de detenidos.Con espacio para 18 internos, el lugar rápidamente se vio colmado, aunque en los últimos tiempos la situación empeoró drásticamente, hasta que días atrás llegó a un punto límite: el número actual de presos casi cuadruplica la capacidad original.Hoy son 65 presos los que pueblan ese espacio para apenas 18. Entre ellos hay una veintena de sospechosos de crímenes, entre otros tantos considerados de máxima peligrosidad, además de los personajes más conocidos, el exintendente de El Soberbio Alberto “Coleco” Krysvzuk y Ederson Pereira, hijo del actual alcalde de esa localidad, tras las rejas acusado de haber violado a una adolescente (ver nota aparte).Los policías a cargo de la custodia no son más de tres por guardia y, en algunos casos, hasta dos. Hacen malabares para evitar una fuga o trasladar a los reos cuando lo requiere la Justicia. Ese también es un momento crítico.El mejor ejemplo de la situación precaria que se vive en la escena tuvo lugar días atrás, cuando desde el Juzgado de Instrucción 3 de San Vicente se solicitó la comparecencia de quince de esos detenidos.Los tres policías de turno debieron hacer malabares. Dos se quedaron en la Segunda para cuidar de los cincuenta presos que quedarían en el lugar. Trabajo difícil si los hay. Pero la peor parte se la llevó el uniformado que debió transportar con colaboración del Comando Radioeléctrico y otras dependencias a los sospechosos. De milagro no se registró una fuga en el camino.Las fuentes le contaron a PRIMERA EDICIÓN que desplazar más efectivos a la Unidad de Resguardo resulta imposible. “No hay personal, es como una sábana corta; si sacamos de un lado, va a hacer falta en otro”, graficó el contacto.Así las cosas, en la dependencia se las arreglan para evitar el contacto entre los presos más peligrosos con el resto de la población. Los de mayor riesgo están alojados en tres calabozos especiales, otros 35 están en otro sector de celdas y unos treinta permanecen en una suerte de “sala de espera” emplazada adelante que terminó transformándose también en parte del pabellón.Ante este contexto, otra fuente informó que ya se elevó una nota ante la Jefatura de la Policía de Misiones y otra al Juzgado de San Vicente. Días atrás, desde la Justicia se realizó una inspección para confirmar una denuncia por falta de agua en el lugar. Es que el tanque de 20 mil litros instalado en el pabellón no da abasto.La desesperante situación no es más que un reflejo de lo que se vive en otras comisarías y lugares de detención de la provincia, aunque agravada terriblemente. Quizás por eso en las últimas horas surgió un rumor de que en poco tiempo comenzaría la construcción de más celdas en la Segunda de San Vicente. Es que el grado de superpoblación llama la atención y obliga a medidas de urgencia. “Coleco” se transformó en el cocinero de todosMás allá de la situación que se vive en la Segunda de San Vicente, la presencia de uno de los presos más famosos del lugar pareciera hacer la vida un poco más llevadera tras las rejas.Se trata de “Coleco” Krysvzuk, exintendente de El Soberbio, investigado por “asociación ilícita” en razón del desvío de numerosos fondos de obra pública.“Krysvzuk se ganó el respeto de los otros internos y actualmente se encarga de la cocina, por voluntad propia. Es el encargado de cocinar para casi todos los otros presos”, definió una fuente cercana a la situación que se vive en la Segunda de San Vicente.Al respecto trascendió que, además de la mercadería que a diario llevan los proveedores a la Unidad de Resguardo de la UR-VIII, la escasez de alimentos se soluciona en parte con lo que también llevan los allegados al exalcalde, que aparentemente comparte con el resto de sus compañeros.“Coleco” no es el único personaje conocido detenido en el lugar. Allí también está Ederson Pereira, hijo del actual jefe comunal de El Soberbio, quien debe responder por un hecho de abuso sexual. Y también pasa sus días en el edificio de seguridad el remisero de El Soberbio al que los investigadores vinculan con la banda acusada de robar cerca de dos millones de pesos de la sucursal del Banco Macro de esa localidad, el 2 de febrero pasado. Todos aguardan allí, tras las rejas, por lo que resuelva la Justicia.





Discussion about this post