POSADAS. La defensa de Guillermo Barboza, el joven de 24 años acusado de matar de 17 cuchilladas a Alejandro Acosta (22), pidió que su defendido sea sometido a una junta psiquiátrica, planteo al que accedió el juez de Instrucción 3 Fernando Luis Verón, consignaron fuentes del caso.Al parecer, la estrategia defensiva no pasaría por demostrar la imputabilidad o no del único detenido que tiene la causa, sino establecer como atenuante el estado de ebriedad y exaltación en que se encontraba su defendido al momento de la agresión.El dato no es menor. La fiscal de Instrucción 3, Adriana Herbociani, podría acusar a Barboza por el delito de “homicidio agravado por el ensañamiento”, lo que irremediablemente lo llevaría a condena a prisión perpetua.La teoría de fiscalía se basaría en las 17 puñaladas que acabaron con la vida de Alejandro Acosta, por lo que de evitar ese agravante la pena a aplicar sería notablemente inferior.Como la autoría del hecho es casi irrefutable, el defensor oficial Mario Ramírez plantearía que Barboza actuó bajo los efectos del alcohol y completamente obnubilado para evitar el agravante del ensañamiento en la figura del homicidio.La causa, por el momento, está caratulada como “homicidio”, porque la fiscal Herbociani deberá sostener la acusación definitiva en el requerimiento de elevación a juicio oral y público.Allí deberá determinar si se trata de un homicidio simple o de un crimen por ensañamiento. La diferencia radica en la diferencia de años: el primero establece penas de entre 8 y 25 años; el segundo no menos de 25.Otro punto interesante de lo que vaya a resolver Herbociani se centra en la participación y correspondiente responsabilidad penal que le cupo a Héctor de Olivera, al que podría acusar del delito de “encubrimiento”.En este caso la responsabilidad de De Olivera no pasaría por la pelea en sí, sino por lo que ocurrió antes y después del aberrante episodio criminal.En este sentido, para la instrucción, De Olivera habría facilitado el arma blanca a su compañero de trabajo Guillermo Barboza, quien ultimó a Acosta sin contemplaciones.Y concluido el sangriento episodio, lo habría escondido en su domicilio, ubicado a dos cuadras del escenario del hecho.De Olivera, en su momento, fue beneficiado por el juez de Instrucción 3, Fernando Luis Verón, con el auto de soltura, porque entendió que no hay riesgo procesal de fuga o entorpecimiento de la investigación.En un principio, continuará en esa situación hasta el inicio del juicio, siempre y cuando la fiscal sostenga la acusación y se evacúen las instancias recursivas.El brutal homicidio se produjo el 26 de septiembre de 2014, alrededor de las 6.40, en la esquina de la avenida Corrientes y calle Marcelo T. de Alvear, a metros de un reconocido boliche bailable.En realidad, fue el lugar del desenlace, porque Barboza, Acosta y un amigo de ambos habrían estado bebiendo en un pub del centro posadeño, para festejar el Día del Empleado de Comercio.La larga ingesta de bebidas alcohólicas -presumiblemente champagne- habría sacado a la luz viejas diferencias entre víctima y victimario. Lamentablemente, la historia acabó de la peor manera, con la pérdida de una vida humana. El hombre que pudo evitar todoLa fiscal de Instrucción 3, Adriana Herbociani, analiza por estas horas la actuación que le cupo a Héctor de Olivera, compañero de trabajo en ese entonces del ahora único detenido que tiene la causa por el feroz homicidio de Alejandro Acosta.La actuación de De Olivera pudo ser decisiva. Él, que prácticamente fue despertado por Guillermo Barboza, tuvo en sus manos la posibilidad de evitar todo, pero poco hizo para obstruir el enfrentamiento entre su “compañero” y la víctima.Para la Justicia, proveyó del cuchillo con el que Barboza ultimó de 17 puñaladas a Acosta.Luego, concluido el ataque, lo habría escondido en su domicilio, a dos cuadras del escenario del hecho.El allanamiento efectuado por la Policía permitió encontrar y secuestrar el arma blanca.Habrá que ver si Herbociani decide acusarlo.





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