POSADAS. Se concretó ayer la primera subasta de ciclomotores de hasta 70cc en condición de chatarra, que se encontraban depositadas en el corralón de la comuna capitalina, los más antiguos desde hace aproximadamente doce años. Al remate asistió medio centenar de interesados que adquirió cada uno de los 21 lotes -conformados por aproximadamente doce máquinas- en mil pesos de promedio. Se estima que en junio se realizaría una nueva subasta en la que se incluirían a las motocicletas mayores a 75cc y probablemente automóviles.Pasadas las 10 de la mañana y con una alta temperatura, en el predio de la Municipalidad, situado en las avenidas Urquiza y Aguado, el martillero inició el remate de los lotes de ciclomotores que se encontraban ubicados sobre la parte sur del galpón. En aproximadamente una hora ya se habían rematado once lotes, donde las ofertas subían tímidamente de a 100, 20 o 50 pesos hasta alcanzar los 1.200 pesos en algunos casos.“Se acercó gente de diferentes puntos del interior de la provincia, como así también de Corrientes, fue importante la cantidad de interesados”, apuntó la funcionaria Natalia Fank, quien tenía a su cargo el registro de cada uno de los lotes que eran vendidos. Entre los presentes predominaban los mecánicos, quienes inspeccionaban atentamente cada lote antes de ser rematado, tratando de no detenerse en alguna “motito” en particular para no llamar mucho la atención de otros compradores. “Es la primera subasta administrativa que se hizo en el municipio de Posadas y básicamente porque fueron abandonados por sus propietarios que nunca regularizaron la situación ante el Tribunal de Faltas. Es la primera de una serie de remates que haremos este año, donde se incluirán automóviles. Esto es para tener un corralón ordenado, porque estamos teniendo una superpoblación de vehículos, hay camionetas, camiones, sobre todo motos, alrededor de 1.300”, indicó Mauricio Castillo, director general de Tránsito y Transporte de la Municipalidad de Posadas. Algunos participantes del remate se desilusionaron al constatar el estado de los ciclomotores. “Vinimos del interior y en realidad vimos fotos en los anuncios y esperábamos que estén en mejores condiciones. Para no perder la ocasión compramos igual un lote para ver qué rescatamos”, indicó Raúl Romero.





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