POSADAS. Con cinco años de demora, por fin el famoso “yogurito misionero” llegará a un pequeño grupo de escuelas primarias de Colonia Aurora. Así lo confirmó a PRIMERA EDICIÓN el presidente de la Cooperativa Alto Uruguay Limitada (Caul), Fredy Frank, quien precisó que esa entidad se hará cargo de la elaboración del producto lácteo -que por el momento seguirá sin el aditivo del probiótico registrado por el Conicet- pero no de su distribución en los establecimientos educativos. El año pasado, poco más de un mes antes de que termine el ciclo lectivo, detalló Frank, “como prueba piloto, empezamos a suministrar a una escuela ubicada en el centro de Colonia Aurora alrededor de 100 litros de yogurt semanales”. No obstante, como no estará a cargo de la logística y distribución, la Caul no sabe con precisión si llegará el yogurt a las 16 escuelas primarias de la zona, la mayoría en parajes ubicados en un radio de 20 kilómetros. Años de demoraDe acuerdo al convenio firmado en noviembre de 2010 entre la Caul, el Centro de Referencia de Lactobasilos (Cerela) del Conicet y el Gobierno provincial, el “yogurito misionero” llegaría tres veces por semana a las escuelas para reforzar el servicio de comedor escolar. Su presentación sería en potes de 140 gramos. No obstante, por una cuestión de costos y de mayor practicidad en su traslado, la Caul recomendó la presentación del yogurt en sachets de un litro. “Nosotros comenzamos a comercializar la línea de yogures el año pasado en sachets de un litro. En este tiempo, hemos mejorado el producto, ahora lo elaboramos con leche descremada, por lo que es mucho menos pesado, y agregamos aditivos conservantes para que dure más días. Está saliendo muy rico. Sólo falta agregar el probiótico para los alumnos”. Originalmente, el convenio estipulaba una producción de 1.500 litros diarios de yogurt por parte de la cooperativa, pero la Caul no puede llegar a todas las escuelas con este alimento porque es insuficiente la producción de leche en Misiones. Vale aclarar que en estos cinco años en que la Caul invirtió en equipamiento -y, aunque con retraso, también lo hizo el Gobierno provincial-, el prometido asesoramiento técnico y el probiótico del Conicet se hicieron esperar. Mientras tanto, la Caul logró posicionar en el mercado su línea comercial de quesos y, desde el año pasado, la de yogures, por lo que la producción láctea que hace cinco años se pensaba orientar a la elaboración del yogurito es hoy significativamente menor. “Podríamos dar marcha atrás, pero la verdad es que nos está yendo muy bien con la elaboración y comercialización de nuestros quesos. La Caul está en condiciones de producir el yogurito hace dos años”, remarcó Frank.Producción lácteaSegún estimó el presidente de la Caul, llegar a todas las escuelas primarias de Misiones con el “yogurito” dependerá de cuánto apueste el Gobierno a la producción de leche. “Antes de que empezáramos con la elaboración de quesos, eran catorce productores y tenían que tirar leche. Hoy somos tres cooperativas de la zona que producen queso y sólo la Caul tiene 100 productores, mientras que las otras cooperativas cuentan con alrededor de 60 productores cada una. Para poder llegar a todas las escuelas de la provincia con el yogurito, necesitaríamos por lo menos 500 productores de leche”. No obstante, según indicó Frank, “hoy podemos elaborar una buena cantidad de yogurt y, si dejáramos de lado el queso, casi llegaríamos con la producción, pero sería una pena dejar todo abandonado después de todo lo logrado para sacar un producto de calidad y posicionar la marca”. Qué es el yogurito El yogurito es un alimento lácteo fermentado que contiene el probiótico Lactobacillus rhamnosus CRL 1505, desarrollado por el Centro de Referencia para Lactobacilos (Cerela Conicet). El proyecto se originó en Cerela-Conicet como proyecto social. Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en dosis adecuadas, ejercen un efecto benéfico para la salud del consumidor. Permiten reforzar nuestro sistema inmunológico, el cual se encarga de protegernos de bacterias causantes de enfermedades, previniendo el riesgo de contraer infecciones respiratorias y gastrointestinales.Por ser un alimento perecedero, es muy importante mantenerlo refrigerado. Tiene una vida útil de 30 días en heladera y una vez abierto debe ser consumido en el momento.





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