BUENOS AIRES (Agencias-Medios Digitales). En una sesión que se preveía que durara hasta la madrugada, el kirchnerismo se preparaba a convertir en ley la creación de la Agencia Federal de Inteligencia, que reemplazará a la Secretaría de Inteligencia (SI, la ex Side).Oficialistas y aliados no tuvieron dificultades para reunir el quórum reglamentario con 134 diputados. El sindicalista Omar Plaini, mano derecha de Hugo Moyano y actualmente alineado a Daniel Scioli, aportó con su presencia.El arco opositor se sumó al recinto una vez iniciada la sesión, al rever la decisión de renunciar al debate tal como hicieron en el Senado y en las comisiones de Diputados para no convalidar la “maniobra de distracción” del Gobierno frente al caso Nisman.La discusión sobre la ley de inteligencia iba ser el cierre de una sesión que empezó con el debate sobre los acuerdos con China, otra iniciativa que reunió el rechazo de toda la oposición.El primero fue un convenio marco de cooperación en materia económica y de inversiones con el país asiático.El otro autoriza la instalación de una estación espacial china sobre un predio de 200 hectáreas para operar en la provincia de Neuquén durante 50 años. “Viola la Constitución” La diputada nacional Elisa Carrió (Coalición Cívica-ARI) rechazó ayer por la tarde el acuerdo de cooperación que la Argentina firmó con China al asegurar que “viola” la Constitución, “quita transparencia” y además “da lugar a corrupción y coima” entre ambos países.“No estamos tratando sólo los tratados que están violando amplia y claramente la Constitución sino que además estamos tomando decisiones geopolíticas”, advirtió la legisladora.En este sentido, Carrió advirtió que la instalación de una estación espacial de exploración lunar en Neuquén está vinculada con “quién controla los dos océanos” y señaló que “en un momento que la Argentina es estratégica porque es bioceánica nosotros entregamos esto sin pensar, sin razonar un minuto, porque el siglo XXI va a ser geopolítico o espiritual”.“Es una puerta al desarrollo” “Este es un acuerdo estratégico que trasciende lo comercial y tiene que ver con el marco del proceso de integración regional”, subrayó el diputado Carlos Heller, durante el tratamiento del convenio de cooperación económica con China.En esa misma línea, el presidente del bloque Frente Nuevo Encuentro consideró que tanto el proceso de integración regional como el convenio con un país miembro de los Brics es “una puerta importante para el desarrollo, el crecimiento, la generación de empleo y la mejora de la calidad de vida de los argentinos”.Durante su intervención, Heller se mostró muy crítico de la oposición: “Algunos leen ciertos diarios que dicen cosas y las convierten en verdad. Parten de ciertos preconceptos, no investigan, no leen ni siquiera el contenido de los convenios que cuestionan”, señaló.“¿Qué dice el acuerdo que se ha firmado y que estamos tratando? Los presidentes “reiteraron el compromiso de promover el crecimiento del comercio bilateral en forma más equilibrada y con el objetivo de adicionar valor agregado a los productos y servicios intercambiados”. Todo lo contrario de lo que escuchamos por acá”, reprochó.“Un cuento chino de mal gusto”Claudio Lozano, diputado nacional de Unidad Popular, criticó el acuerdo marco de cooperación económica y de inversiones con China y dijo estar ante “un cuento chino de mal gusto”.“Acá no hay ninguna asociación estratégica. Hay un cuento chino de mal gusto que no sólo repite la especialización primaria de la Argentina, ahorrando puestos de trabajo en un contexto de destrucción de empleo, sino que amenaza con compromisos geopolíticos que ponen en juego territorio, recursos naturales y nos colocan en el medio de una disputa entre las distintas potencias”, explicó Lozano.Por otra parte, el legislador se quejó de “la falta de respeto al Parlamento argentino y al pueblo, porque estamos discutiendo algo que ya se está construyendo”, en alusión a la estación espacial en la provincia de Neuquén.“Descuida el interés nacional”El diputado nacional de la UCR Ricardo Alfonsín rechazó el acuerdo de cooperación en materia económica y de inversiones con China y el convenio que autoriza la instalación de una base espacial china en Neuquén.Alfonsín aseguró que el acuerdo de cooperación económica “perjudica, descuida el interés nacional”. “No aprovechamos las oportunidades que nos brinda China. No hay ninguna disposición que permita decir que Argentina va a poder industrializarse”, afirmó. “Se produce un proceso de extranjerización de la economía argentina: se posterga la industria argentina en manos del capital chino”, continuó.El diputado radical indicó que los funcionarios argentinos “fueron a negociar con la soga al cuello, en un momento de debilidad por el frente externo”, y “en las mismas condiciones que negociaron con Repsol y con el Club de París”.Descartan el uso militarEl presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Guillermo Carmona, descartó que China pueda utilizar la estación espacial en Neuquén para fines militares o de inteligencia, tal como advirtió la oposición.Carmona aseguró que en la estación no habrá equipamiento de inteligencia, tal como sugirió el massista Alberto Asseff, y explicó que eso sería fácil de comprobar por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) del Gobierno argentino, que también utilizará las instalaciones.Luego de que Patricia Bullrich (Unión PRO) advirtiera que “los organismos espaciales de China son dirigidos por los militares”, Carmona indicó que “todas las estructuras espaciales tienen participación de los ministerios de Defensa”. El proyecto de la Agencia Federal La oposición cambió la estrategia empleada en el Senado, donde optó por no participar en la sesión, y se quedó en el recinto para debatir y votar en contra de la iniciativa, por considerar que no implica un cambio real en los organismos de inteligencia.Uno de los puntos princip
ales del proyecto es la transferencia a la Procuración General de la Nación de la Dirección de Observaciones Judiciales, encargada de las escuchas ordenadas por la Justicia.Según el proyecto, la Agencia federal de Inteligencia no podrá realizar “tareas represivas, poseer facultades compulsivas, cumplir, por sí, funciones policiales” y “tampoco podrán cumplir funciones de investigación criminal, salvo ante requerimiento específico y fundado realizado por autoridad judicial competente”.Las actividades de inteligencia deberán ser ordenadas por las autoridades de cada organismo y, en caso de urgencia, las mismas podrán ser iniciadas “debiendo ser informadas de manera inmediata a las altas autoridades de cada organismo”.Las partidas presupuestarias de los organismos del Sistema de Inteligencia Nacional serán públicas y deberán cumplir con las previsiones y “sólo podrán mantener carácter reservado los fondos que sean necesarios para labores de inteligencia y que su publicidad pueda afectar el normal desarrollo de las mismas”.La iniciativa también establece como clasificaciones de seguridad de los archivos y documentos de inteligencia las categorías “público, secreto y confidencial”, y el plazo para la desclasificación de información, documentos o material no podrá ser inferior a los 15 años.




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