SAN JAVIER. Ocho meses pasaron hasta que los inundados por las crecidas del río Uruguay recibieron sus viviendas. Esto ocurrió hace una semana, sin embargo, aparecieron denuncias de damnificados que acusan al Gobierno de entregar casas y muebles a beneficiarios “truchos”, que no sufrieron la furia del agua.Juan Piris, vecino de San Javier, relató ayer que hace 32 años que vive en el barrio San José, por la calle Lavalle, y que “fui uno de los primeros en sufrir la inundación y en inscribirme en el censo del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación”, sin embargo, nunca recibió la casa que esperaba.“Somos siete que yo conozco en mi barrio que sufrimos la inundación y no recibimos nada”, aseguró.Para compensar los daños a las familias de inundados y las cerca de 25 casas destruidas por completo en este municipio, la Nación comprometió un aporte económico que alcanzaría los 15 millones de pesos para toda la provincia.Sin embargo, Piris relató en FM Show 98.1 que el presidente del Iprodha, Santiago Ros, declaró en el acto público de entrega de viviendas que la Nación no había enviado los fondos aún. No obstante, “yo escuché por TV a la Presidenta que estaba ‘discurseando’ y dijo que mandó los fondos”. Agregó que el dinero tuvo que haber llegado porque las casas se entregaron, pero el problema es que hay personas que no sufrieron la inundación pero sí recibieron la vivienda.El vecino dijo que cuando sufrió la inundación “fui evacuado en el salón de Sindicato Municipal, al lado de Gendarmería Nacional. Fui censado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación por las cosas que perdimos, porque no tuvimos tiempo de sacar nada cuando vino el agua. Cuando volvimos, vino una señora del Iprodha a hacer otro censo, no me acuerdo su nombre, nos pidió todos los documentos de la familia, somos siete integrantes de la familia”. “Hicieron casitas tipo jaulitas en el barrio Malvinas y las dieron a algunos inundados, pero también a gente que no fue inundada, le dieron a los ‘chupamedias’ del Gobierno”, sugirió Piris, molesto.Además, “vinieron camiones con muebles y en su mayoría los bajaron en lugares que no agarró la creciente. Bajaron televisores, heladeras, muebles, aproximadamente 50 mil pesos en muebles en una casa que no agarró el agua. Dieron a gente del pueblo que no fue afectada por la creciente”, insistió. El damnificado apuntó contra la Comuna local porque “un funcionario de la Municipalidad realizó un nuevo censo poco antes de la entrega de muebles y casas. Quiere decir que el censo que hizo el Ministerio de Desarrollo Social no sirve para nada”, reclamó. Recordó que ya realizó esta misma queja públicamente en dos radios de San Javier y el intendente, Rubén Natividade, “salió a decir que cualquiera puede hacer el censo”.“La señora del Iprodha que nos censó dijo que nos iban a dar un terreno con vivienda de 36 metros cuadrados y ahora dicen que es mentira”, se quejó. Por otro lado, recordó que le prometieron que les iban a sacar de la zona que fue inundada, por el peligro de que el agua vuelva a crecer hasta allí, pero “volvieron a construir en el mismo lugar, al lado de mi casa hubo ocho metros bajo agua, pero igual el Iprodha construyó casas y ampliaciones con baño”.Los de San Javier no serían los únicos casos: en toda la zona del Alto Uruguay hay colonos y vecinos que aseguran haber sido afectados por la creciente pero no compensados por el Estado y que denuncian una importante cantidad de arbitrariedades por parte de los jefes comunales de las localidades afectadas, quienes habrían otorgado casas a beneficiarios “truchos”.Las dos grandes inundaciones del año pasado en la costa del Uruguay afectaron sobre todo a El Soberbio, San Javier, Panambí, Colonia Aurora, Itacaruaré, Alba Posse y 25 de Mayo, entre otras. La primera, ocurrida en junio, obligó a la evacuación de unas 8.000 familias de doce localidades. La segunda ocurrió en octubre y afectó a unas 3.000 personas.Las inundaciones causaron también daños millonarios en plantaciones e instalaciones agrícolas, así como en la infraestructura vial y de distribución de energía eléctrica. Todo el país colaboró con donaciones para que los afectados pudieran recomponer sus vidas luego de la inmensa pérdida de todos sus bienes.





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