POSADAS. En noviembre de 2010, la Ley 26.651 estableció “la obligatoriedad de utilizar en todos los niveles y modalidades del sistema educativo” el mapa denominado bicontinental, porque contiene la Argentina del continente americano y la del antártico. El mapa elaborado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) muestra “el Sector Antártico en su real proporción con relación al sector continental e insular” (el mapa que se venía utilizando incluía la Antártida, Malvinas e islas del Atlántico Sur en un tamaño de menor escala, justamente cuando la superficie de la Antártida representa casi la tercera parte del total de la Argentina continental). Si bien han pasado cuatro años desde que esta ley entró en vigencia, en las librerías de Posadas poco y nada se conoce sobre el nuevo mapa, que no ha llegado y ni siquiera se acercan a pedirlo los padres y docentes. “Lo que sí se pide, porque en las listas escolares los docentes los han incluido, son mapas de la Antártida, de los cuales llevan tres”, destacaron en una librería posadeña.Un panorama más realEn verdad, este “nuevo” mapa no es tan nuevo, porque fue el que se utilizó hasta la década de 1940. Pero con el paso de los años, la representación del sector antártico se fue achicando. El regreso de este mapa fue una iniciativa de Juan Carlos Luján, titular de la Fundación Marambio, y su amigo Horacio Lemos, ambos expedicionarios del Desierto Blanco, quienes desde hace una década vienen insistiendo para que se apruebe este proyecto, cosa que se concretó en el Congreso nacional el 16 de noviembre de 2010. Sobre el mapa, la docente del Profesorado en Geografía del Instituto Montoya, Analía Margalot, dijo a PRIMERA EDICIÓN que “con este mapa, el alumno tiene visión de lo que es nuestro territorio y se pueden analizar cuestiones de política y geopolítica, incluir las Malvinas, la plataforma submarina”.Para otros usos, como analizar las fronteras entre las provincias o la geografía, señaló que es más conveniente usar el anterior.Yendo más allá del uso de uno u otro, indicó que “buscamos incentivar que los docentes acudan a todos los materiales, incluso programas de internet, Google Earth y Maps, donde se pueden conocer en mayor detalle los accidentes geográficos y divisiones políticas.Menos vendidoDesde la editorial Estrada, dueña de las marcas Rivadavia y Laprida, indicaron al diario La Nación que, de los cinco millones de mapas de la Argentina que ellos producen, el convencional se vende 50 veces más que el nuevo.Así, la enseñanza del nuevo mapa queda relegada a los libros de texto, y al mapa-pizarra que el Ministerio de Educación se comprometió a enviar a cada escuela. Cabe señalar que, según la ley, la cartera educativa nacional es el ente encargado de proveer a las escuelas las nuevas láminas, que tendrían que mostrarse tanto en los colegios públicos como en los privados. Además, obliga a las editoriales a incluir el mapa bicontinental “en las nuevas ediciones de los libros de texto y aquellos editados con anterioridad deberán incorporar el mapa bicontinental en caso de reimpresión o reedición”.





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