SAN JAVIER. A siete meses de la terrible crecida del río Uruguay, que tras su sorpresivo desborde dejó con lo puesto a los pobladores ribereños, al menos 20 familias damnificadas continúan residiendo en las viviendas provisorias que la comuna construyó hasta tanto se haga efectiva la entrega de las casas levantadas por el Iprodha.Según el propio intendente de San Javier, Rubén de Lima Natividade, en una primera etapa se adjudicaron 40 casas, y reconoció que hay otra entrega pendiente, para la que se están haciendo las terminaciones. “Estamos tratando de terminar la red de agua y así poder conectar los servicios. Las conexiones de energía eléctrica las vamos a realizar de forma provisoria aunque todavía no esté concluida la red”, indicó.El jefe comunal estimó que la entrega se realizará la semana que viene aunque reconoció que la intención era “entregar lo antes posible” pero que por las inclemencias del tiempo “no se pudieron terminar como corresponde”. Es que “no hay un solo día que el tiempo no se complique acá en San Javier. Esto retrasa mucho, sobre todo en lo que hace al sistema de agua, para el que se debe cavar la tierra”, acotó.Manifestó que “queremos dar por terminada la entrega porque la gente está inquieta. No tienen baños instalados sino que deben utilizar letrinas con los problemas que implica”. Entiende que “el reclamo es razonable, pero me preocupa un poco porque las empresas no hicieron la obra tan rápido como debían. Pero el municipio va a disponer sus recursos para ayudar en lo que esté al alcance”.Dijo que el terreno es apto para construir más casas, unas 400, y adelantó que existe un plan a largo plazo para ampliar el barrio.Insalubridad y hacinamientoSegún se supo, quienes desde hace siete meses esperan la prometida solución habitacional definitiva, soportando condiciones de insalubridad y hacinamiento que afectan seriamente la salud, no descartan tomar las viviendas permanentes que ya se encuentran listas y que temen sean entregadas a personas que no fueron afectadas por la inundación. Días atrás y ante el abandono de las autoridades, solicitaron la intermediación del diputado Héctor “Cacho” Bárbaro, del Partido Agrario y Social.La gran preocupación de las familias que viven en un reducido espacio es, en este momento, el estado de salud de los menores que padecen de infecciones en la piel, aparentemente contagiosas, y que podrían estar relacionadas con el desborde de las letrinas en cada lluvia, ya que los pozos construidos apenas tienen medio metro de profundidad. “No sólo los chicos están con esos granos, todos estamos igual”, aseguró una de las mujeres del precario barrio.“Es que nos teníamos que quedar acá apenas un mes y ya pasaron siete meses y no se aguanta más. En la casita entran dos camas de una plaza y nada más, ni un roperito… la ropa de la escuela está todavía llena de hongos y humedad, hay ratas que vienen del monte…”, agregó una de las afectadas que en junio vio cómo su casa era arrancada de cuajo por la corriente del Uruguay.El diputado Bárbaro indicó que “vamos a instar a un serio relevamiento en toda la provincia en los lugares afectados, porque no es la primera queja por retrasos inexplicables, o denuncias de que se les entregó las casas a gente que no fue afectada. No se puede jugar con esto, todo el país colaboró cuando se vio la dimensión del drama que vivieron estos vecinos, y ahora los tienen en estas condiciones deplorables… es una estafa a la fe púbica esto”.Los afectados, entre los que se estima residen alrededor de cien niños y adolescentes, aseguran que desde hace al menos tres meses, el intendente De Lima Natividade, les promete la mudanza “para la otra semana”. “Nos tienen así desde hace meses, y la última vez nos dijeron desde la Municipalidad que no tenemos porqué quejarnos, porque no pagamos agua ni electricidad… y nosotros no queremos de arriba las cosas, queremos que nos entreguen las casas que se hicieron para nosotros, porque el agua nos arrastró las viviendas ya en la primera inundación y no en la segunda como dicen”, finalizaron los afectados.Muchos residentes aún no pueden quitar de sus retinas esos días oscuros en los que la correntada se apoderó de las casas y demás pertenencias de numerosas familias que residían en zonas próximas al río, en varios casos, fruto de muchos años de sacrificio. Mucha lluvia en poco tiempoConfió que debido a las constantes lluvias se producen situaciones de anegamiento que se dan en los desagües pluviales. “En pocos minutos llueve una cantidad considerable de milímetros, mucho más de lo habitual. Estamos trabajando en el tema. Debemos adquirir muchos tubos de hormigón para varios cruces de calle, canalizaciones. Contratamos unas máquinas grandes con las que estamos haciendo apertura de terreno en lugares nuevos y agrandando los existentes. Tampoco rinde mucho por el mal comportamiento del tiempo”. De Lima Natividade comentó que el municipio no posee fábrica para la construcción de caños. “Lo evaluamos pero los costos son casi los mismos. Si el municipio fabrica hay que comprar materiales, afectar a empleados municipales, y los costos son prácticamente los mismos”.





Discussion about this post