CANDELARIA. Vivir sin agua en una provincia rodeada de manantiales es algo difícil de imaginar. Sin embargo sucede. Al barrio Anselmo, situado a escasos kilómetros del río Paraná, el vital líquido llega a cuentagotas sea cual fuere la época del año, pero se agrava durante la temporada estival. Aunque para la mayoría de los misioneros, las constantes lluvias constituyen una molestia, para los vecinos de este sector de Candelaria son sinónimo de alivio y porqué no, de alegría. Es que sólo de esta manera pueden llenar los recipientes y tenerlos de reserva para los días más críticos, que ya se convirtieron en una constante. “Normalmente en el barrio Anselmo no tenemos agua porque no tiene fuerza para llegar a los tanques. Suele haber en las canillas de abajo, es decir, en las entradas de agua, aunque poca. Pero la mayoría de los días de la semana, no hay agua”, comentó Fabián, un vecino que se convirtió en experto a la hora de recolectar el líquido. Aseguró que en la última semana de noviembre y en diciembre, “no tuve agua en el tanque de jueves a lunes. Todo el fin de semana sin agua en el tanque, y algunos de esos días, sin agua en las canillas, donde tampoco había. Ese es el problema principal. Normalmente, hace diez años, cuando llegaba la época de verano empezamos con los problemas y no tenemos agua para el tanque. El otro tema es quecuando viene, llega muy turbia”.Al parecer, no hay capacidad de planta para hacer el reposo del agua. Y apenas comienza el tratamiento, bombean y el reposo se termina dentro del tanque de los particulares. “Cuando no hay agua en el tanque, cargás un balde o una botella desde la canilla de entrada y al dejar reposar, se observa el sedimento. Hace toda la decantación dentro del tanque o dentro del recipiente donde juntás el agua”, explicó, como si se tratara de una situación absolutamente normal. Contó que su familia se arregla cargando baldes, botellas, o cuanto recipiente tienen, desde la canilla más cercana. “En los días que no hay nada, buscás desde la casa de algún vecino solidario o de alguien que tenga al menos algo para cargar un balde o, de lo contrario, esperás la lluvia”.Sostuvo que hay pobladores que hicieron inversiones y compraron tanques auxiliares para dejarlos abajo, añadiéndole una bomba. De esa forma bombean al tanque principal y así tienen líquido para la higiene personal, los baños, los inodoros, o para lavar los platos. “De lo contrario hay que lavar en una palangana. O desde el balde cargar la mochila del inodoro para descargarla”, confió el damnificado. Quienes residen en el barrio Anselmo reconocen que esto sucede en Candelaria desde hace mucho tiempo. Al parecer porque no se previó el crecimiento de la localidad, “que tiene más habitantes, más barrios, y no se hicieron inversiones en la capacidad de la planta, de los caños y de bombeo. Y si bien se hicieron algunos pozos perforados, no alcanzan”.Los vecinos aclararon que, a todo esto, desde la Cooperativa de Servicios de Candelaria Limitada (Coscal) no informan a los usuarios si tienen prevista o no alguna obra para paliar esta situación dramática con la que los habitantes en cierto modo ya aprendieron a convivir. De ello depende que realicen o no alguna inversión particular, como colocar una cisterna en la casa o un sistema de bombeo para juntar agua cuando hay y tener reserva para cuando no haya. “Necesitamos saber si hay que hacer una inversión privada o la cooperativa tiene prevista alguna inversión o están haciendo algo en este momento. Pero desconocemos totalmente ese tema”, acotó Fabián.Más allá de este panorama, las boletas vienen al día con un mínimo de alrededor de los 160 pesos, y se abonan en la sede de la entidad. “Tenés que pagar porque es lo que te cubre hasta los diez mil litros cúbicos de agua. Cuanto te quejás, te dicen que ya se va a resolver, que se quemó una bomba, que hubo cortes de luz, o que Emsa cortó el suministro y no pudieron efectuar el bombeado. Pero no puede ser que no tengas electricidad por tres horas y al mismo tiempo tampoco tengas agua. Deberían prever algún tanque elevado para almacenar agua o estar en contacto con la empresa eléctrica para ver cuándo va a registrar cortes en la zona. Pero, pasa que al momento que se corta la luz, también te deja de llegar agua”, indicó otro vecino, que prefirió no identificarse. El barrio Anselmo está ubicado a quince cuadras de la plaza central de Candelaria, y los barrios que están en zonas más elevadas son los que sufren más problemas con el líquido vital.Un verdadero problema“Tenés que estar cargando agua constantemente. Cuando te vas a dormir, tenés que prever de cargar las mochilas para el inodoro, más aún si tenés chicos, que todavía no entienden o no pueden alzar un balde. Tenés que tener unos cuatro baldes dentro del baño, palanganas en la cocina, para los platos, tenés que adecuar un lugar para bañarte con baldes, con tachos, porque de la ducha hay que olvidarse”, lamentó.“Si tenés chicos o personas discapacitadas o ancianas es más complicado porque tenés que bañarlos, atenderlos y no hay agua. Ni hablar de las visitas y la incomodidad que genera, por ejemplo, si hacés una fiesta en tu casa hay que pensar qué hacer con la gente que necesita ocupar el baño, si quieren bañarse o hay que limpiar o lavar los cubiertos. No es lindo presentar la casa de esa forma”, reflexionó. Pis en el patioDesde que empezó el verano “no hay nada ni en la canilla de abajo. Pasamos octubre, noviembre y diciembre sin agua. Hace seis años que vivimos aquí y toda la vida padeciendo lo mismo. Somos de hacer pis (SIC) en el patio porque no podemos ocupar el baño”, cuestionó Bety, otra vecina, para quien todo esto es “una vergüenza porque pagamos la tarifa de agua más cara de la provincia y vivimos sin agua”. Dijo que los que tienen más suerte “son de la zona baja, porque esto parece Paraguay. Los que viven en zonas abajo, tienen agua. Yo estoy en una zona de altura”. Para lavar la ropa va juntando las prendas mientras saca agua de algún lado; y por lo general lo hace a mano para no tener sorpresas con el lavarropas automático. “Tengo la ventaja de vivir al lado de un terreno que se ocupa poco entonces el tanque siempre tiene algo. Para la gente que tiene niños o enfermos, es de terror. La mayoría de los vecinos de los alrededores compraron otro tanque, yo en este momento no puedo porque entre mano de obra, instalación y tanque son más de tres mil pesos. A mí el presupuesto no me da&rdquo
;, comentó.Según Zulema, con dos boletas impagas te “levantan” el medidor pero lo peor de todo es que “no vemos soluciones. Nosotros cargamos con la bomba pero es un gasto extra para la casa”, dijo la mujer que lleva la ropa a Posadas para lavarla en la casa de su mamá.Para Adriana, esta situación es “un calvario”. Es que tiene un familiar que fue sometido a una cirugía y debe comprar agua mineral para poder higienizarlo. “No hay quien atienda las quejas pero además, llega un momento que ya te cansás de quejarte”. A su casa el agua llega como un hilito, la mayoría de las veces sucia, con sabor a rancio. “Mandan dos o tres días y nos vuelven a cortar. Los lavarropas están de adorno, con el jabón en polvo puesto desde hace un montón de tiempo”.





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