POSADAS. Respuestas a la comunidad es una frase que se ajusta a la misión de la Fundación Tupá Rendá, que en sus dos años y cuatro meses de vida se desafía constantemente. Hoy y mañana en el salón Bajada Vieja realizan la última feria del año, un 2014 con metas cumplidas en que ya se preparan para los nuevos proyectos del 2015.Entre ellos, ampliar la atención de la guardería creada en agosto, alquilar una casa donde funcione un hogar convivencial para niños y adquirir un vehículo para facilitar los traslados de los niños y las gestiones. “Si bien los hogares de niños (Padre Mugica) y de adultos (San José Obrero) desde un principio fueron pensados como espacios donde puedan venir a pernoctar y cenar, ahora estamos viendo la necesidad de generar un hogar convivencia donde podamos dar una contención más cómoda a los niños de El Refugio”, indicó a PRIMERA EDICIÓN el coordinador ejecutivo de la fundación, Rogelio Peralta. Recordemos que en abril pasado, tras el cierre de este hogar, 15 niños de entre 2 y 14 años quedaron a cargo de Tupá Rendá. En principio era por un plazo de uno o dos meses, pero el mismo se dilató.Actualmente están viviendo en la sede del hogar San José, sobre calle Troazzi. En tanto que los niños, adolescentes y adultos en situación de calle pernoctan en el Mugica, sobre avenida Roque Pérez casi Junín.Peralta destacó los avances que han logrado con estos niños, muchos de los cuales no sabían siquiera su fecha de cumpleaños, estaban con lo puesto y no iban a la escuela. Hoy están escolarizados, incluso realizan actividades extraescolares como danzas y fútbol. Tienen familias que los apadrinan, los llevan a pasear y les prepararon un regalo para Navidad.“Hay unos hermanitos que hace siete años llegaron a El Refugio, y es como si el Juzgado se hubiera olvidado de ellos. Eso es muy doloroso para nosotros. Por eso hemos comenzado a rastrear los expedientes, buscando que la causa avance. Estamos muy esperanzados de que muchos de ellos puedan vivir con familias que los quieren adoptar. Ellos piden a gritos una familia”, destacó.CrecimientoPeralta, destacó que hay profesionales que colaboran voluntariamente con la fundación, y muchas personas solidarias que trabajan diariamente cocinando y limpiando. Indicó que mensualmente necesitan alrededor de 120 mil pesos para funcionar (pago de gastos y compra de víveres e insumos). Hay 200 socios que colaboran. Lo que siempre hace falta son elementos de limpieza, jabón en polvo y desinfectante. La guardería, un gran pasoEn agosto pasado en el Hogar Papa Francisco de Villa Sarita habilitaron un jardín maternal donde reciben diariamente a los hijos de las madres que trabajan en casas de familias. Se trata de un plan piloto que ha dado resultados positivos. “Por el momento funciona sólo a la mañana, pero desde febrero del año que viene queremos comenzar a brindar en doble turno, porque muchas madres nos han pedido”, dijo Peralta. El lugar ha sido ambientado con mucho colorido y espacios para los bebés y los niños, con un pequeño patio. Es gratuito y reciben leche y comida.El personal es una docente de nivel inicial, una ayudante de maestra jardinera, además de las personas que se ocupan de la limpieza y una psicopedagoga que trabaja con los niños y se reúne con las madres y una fonoaudióloga y promotores de Salud Pública que los visita una vez al mes. Asimismo se chequea el calendario de vacunación y concurren al Caps de Villa Blosett. “Son familias de distintos barrios, Latinoamérica, Fátima, Santa Rita, que trabajan en el centro y en Villa Sarita”, agregó Peralta, señalando que el trabajo va más allá de sólo cuidar a los niños: “poco a poco también buscamos aproximarnos e involucrar a los patrones de estas madres, para dialogar siempre con respeto, sobre la posibilidad de que las blanqueen laboralmente”.Cuando se hace cuesta arribaPese a tantos aspectos positivos, Peralta no pudo dejar de manifestar su preocupación por una situación que cada vez se hace más complicada y no está teniendo las respuestas adecuadas por parte de los funcionarios. “Hay chicos que vienen a la noche y traen cuchillos y drogas, nosotros tenemos que requisarlos y retener esos elementos. Pero resulta que esas armas se las proveen los líderes que luego toman represalias contra ellos, no permitiéndoles volver, apedrean el hogar o se atrincheran en el acceso”, dijo.Sobre esta cuestión, señaló la necesidad del acompañamiento policial y de los operadores de calle del Hogar de Día y de la Municipalidad, que “últimamente no se ven mucho”. Además, piden poder avanzar con el protocolo de atención.





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