POSADAS. La experiencia de provincias y municipios libres de pirotecnia habla por sí sola. La reducción de accidentes y situaciones lamentables por la manipulación de cohetes es un aliciente para las sociedades protectoras de animales, las cuales en 2015 tienen el objetivo de lograr que se apruebe una normativa “pirotecnia cero” en la capital misionera. “La normativa pirotecnia cero preserva primero el bienestar de las personas, porque hay gran peligro para quien manipula un cohete, pero también demuestran una gran sensibilidad por las mascotas que más sufren”, analizó la integrante del hogar de animales El Refugio, Vanesa Florentín. “Si una persona no los maneja (en referencia a los cohetes) con las debidas precauciones, hay gran peligro, y muchísimo más si son niños”, sostuvo. En Argentina ya hay tres provincias libres de pirotecnia y trece municipios adheridos a esa normativa. Éstos alegan cambios muy positivos a partir de la regulación, porque disminuyó considerablemente la tasa de heridos y lesionados graves. De hecho, los sanatorios y hospitales reconocen una mejora en la prestación de los servicios, porque los gastos de recursos que estaban destinados a atender estos casos disminuyeron.“No hay grises”“Mientras la compra y el uso de cohetes sigan estando permitidos es muy difícil controlar la cuestión. O se permite o no, es muy difícil porque no se puede regular la pirotecnia, no hay zonas grises con esto. Hay que impedir desde su tenencia hasta su comercialización”, explicó. Florentín reconoció que “es un tema “muy difícil porque hay gente que en vez de tomar conciencia incentiva a sus chicos a comprar petardos”, lamentó la mujer.“A los animales los cohetes los vuelven locos, por más que sea la explosión de uno solo, así que imaginate cuando son cientos. Los perros y los gatos tienen mucho más sensible el oído (que los humanos) y sienten el ruido unas cuatro veces más”, lamentó. Impulso en MontecarloRecientemente, PRIMERA EDICIÓN reflejó el pedido de un grupo de vecinos de Montecarlo, quienes se acercaron hasta el Concejo Deliberante de esta ciudad con un proyecto que contempla la prohibición del uso de pirotecnia. Estas personas se mostraron preocupadas por sus perros, que son quienes más sufren su uso y abuso, principalmente durante las fiestas de fin de año.“Ellos no pueden hablar, entonces nosotros lo hacemos por ellos”, había dicho a este diario una de las organizadoras de la movida, Zulma Auzmendi. El tema es que dicho proyecto esperó en comisión dos meses hasta que, dos semanas atrás, un grupo de veinte personas, acompañadas por sus mascotas, se hizo presente en el recinto. “Les dejamos pelos de perros y también un poco de olor, pero la intención era hacerles un especie de piquete para que traten el tema en el Concejo”. En forma paralela, la concejala Emilia Portillo ingresó un proyecto que contemplaba, de manera taxativa, la regulación de la venta y el uso de la pirotecnia. Lo cierto es que los ediles trataron el tema casi al cierre de las sesiones ordinarias, entonces aprobaron una resolución que establece la realización de una campaña de concientización y educación sobre su uso. En contra En opinión del jefe de la Unidad de Traslados del Hospital Escuela Ramón Madariaga, Martín Cesino, “lo mejor es que no se haga uso de la pirotecnia, pero como sabemos que no va a ser así, al menos que la gente tome conciencia del peligro y no permita que menores de 12 años manipulen cohetes peligrosos. Si les van a permitir que jueguen, que sea bajo el cuidado de un responsable”. “Nosotros todavía seguimos algunos casos de niños que sufrieron lastimaduras graves, como por ejemplo el de un pequeño que a los 6 años fue herido en el ojo; ahora ya tiene 9 y sigue yendo a Buenos Aires a rehabilitación”, lamentó.Asimismo, Cesino insistió con que las personas que compren pirotecnia lo hagan en locales autorizados, con los correspondientes permisos y habilitaciones. “Lo más frecuente es que si no toman conciencia, la persona que no hace una manipulación correcta está en peligro de perder dedos de la mano, lesiones en la cara y otros de gravedad”, manifestó el doctor, quien evaluó la situación actual y lo que pasaba cuando le tocaba recibir en las guardias de emergencias los distintos casos.“Preferimos una celebración con tranquilidad, que quien va a conducir un coche no lo haga en estado de ebriedad, y con respecto a la comida (para evitar síntomas de intoxicación) controlar que los alimentos no pierdan la cadena de refrigeración y que eviten mezclar alimentos y bebidas antagónicas”, pidió Cesino en razón a la cantidad de intoxicados que se atiende cada fin de año en las guardias.





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