SAN VICENTE. Dieciocho días duró la fuga de Ederson Pereyra (22) por Brasil hasta que ayer por la mañana, finalmente, todo terminó. Cerca de las 8.40, el joven se presentó ante la Justicia acompañado por el propio jefe comunal de El Soberbio, Juan Carlos “Jair” Pereyra, y dos abogados. Era buscado desde principios de mes tras ser acusado por una adolescente de quince años que asegura que fue él quien la violó.La noticia conmovió a El Soberbio, convulsionado por el lazo de sangre directo que une al sospechoso con el alcalde de la localidad y que tanto dio que hablar en las últimas semanas en el pueblo.Como PRIMERA EDICIÓN informó días atrás, la Justicia también inició una instrucción formal sobre el jefe comunal, habida cuenta de las denuncias públicas del padre de la víctima, quien trabajaba para Pereyra y aseguró que éste le había ofrecido dinero para comprar su silencio.Y en medio de la tensión que se vive en ese sector del Alto Uruguay, la entrega de Ederson Pereyra vino a traer cierto manto de alivio para la opinión pública. La novedad era el principal tema de charla entre los vecinos.Fue minutos después de las 8 que el joven apareció en las puertas del Juzgado de Instrucción 3 de San Vicente, a cargo del magistrado Horacio Alarcón por subrogancia legal. Dos presiones habrían jugado a favor de que eso suceda: por un lado el trabajo policial, tanto de un lado del Uruguay como del otro; y por otro, la tensión política sobre su padre.Ederson apareció junto a su propio progenitor y dos abogados, los mismos que representan legalmente al Municipio de El Soberbio. De inmediato fue apresado por efectivos de la Unidad Regional VIII, que lo llevaron hasta el despacho de Alarcón.Ante el juez, Pereyra fue notificado formalmente de la instrucción de una causa caratulada como “abuso sexual con acceso carnal”. Como PRIMERA EDICIÓN publicó el último sábado, horas antes la menor había apuntado contra él en Cámara Gesell.Tras el trámite de rigor, fue conducido bajo una fuerte custodia rumbo a uno de los calabozos de la División Traslado y Cuidado de Detenidos de la UR-VIII, que funciona en el predio de la comisaría seccional Segunda. Allí permanecerá hasta dentro de algunas horas, cuando sea llamado a indagatoria.Los investigadores misioneros y brasileños sabían de los últimos pasos de Ederson rumbo al anonimato. Tenían conocimiento, por ejemplo, de que pasó a Brasil por un cruce ilegal y llegó primero a la localidad de Três Passos. Desde allí deambuló por distintos pueblos hasta Novo Hamburgo, una ciudad de 240 mil habitantes emplazada a apenas 40 kilómetros de Porto Alegre, capital de Rio Grande do Sul.Allí se encontraba cuando aparentemente tomó la decisión de regresar a la provincia. Y lo hizo ayer, directamente en San Vicente, a más de 30 kilómetros de la frontera, en una nueva prueba de la permeabilidad de los límites: el joven salió del país y volvió a entrar como si nada, sin que nadie lo supiera.





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