LEANDRO N. ALEM. Una maestra de grado de 65 años fue separada de su cargo luego de que un grupo de padres se quejara ante la directora de que la docente no avanzaba en la enseñanza de los contenidos. Sorprendentemente, la docente, que tenía a su cargo el tercer grado de primaria en ambos turnos en la Escuela Normal 1 de Leandro N. Alem, fue separada sólo en el turno mañana, luego de obtener una baja calificación en la supervisión de una clase. Según contó la maestra a PRIMERA EDICIÓN, “observaron mis clases de la mañana y de la tarde, en las planillas de la observación de mi clase matutina pusieron todo regular y en las de la tarde que todo estaba bien. Lamentablemente, esa planilla de observación de mi clase vespertina desapareció y no figura en ningún lado. Todo es muy contradictorio, porque aparentemente concluyeron que sólo estoy en condiciones de enseñar a los chicos de tercer grado del turno tarde y no de la mañana. No sé si me discriminan por mi edad u otro motivo, pero estoy segura de que me discriminaron y que lo que se hizo en mi caso estuvo mal”, confió la docente, cuyo nombre es Hilda Olivera. “Tengo 24 años en la docencia y nunca me había pasado algo así. Después de 24 años de enseñar a los alumnos de primaria me dicen que no estoy apta para hacerlo. Me dolió mucho que los padres no acudieran a mí para decirme que estaban disconformes con algo, si les parecía que les daba poco contenido a sus hijos me lo hubieran dicho y no hubiera tenido problemas en darles más clases. Pero ellos fueron directamente a hablar con la directora, Amalia Ciamarra, y tengo la sensación de que ella aprovechó la situación. Esto ocurrió poco después de iniciado el ciclo lectivo y desde entonces empecé a sufrir presiones para que me jubilara y me fuera. En julio, antes del receso de invierno, me dijeron en forma oral que ya no podía volver después de las vacaciones al tercer grado del turno mañana, pero yo sigo cumpliendo mi horario habitual y firmando el libro de asistencia porque así me asesoró mi abogado”, señaló. Colegas de Hilda Olivera dieron cuenta a PRIMERA EDICIÓN de los malos tratos y actos discriminatorios que sufre esta docente desde hace ya varios meses por parte de la dirección del establecimiento. “Es una persona muy amable y siempre tuvo muy buena relación con sus alumnos y los padres”, confiaron sus colegas. Consultada acerca de qué le cuestionaron los padres de sus alumnos, Hilda recordó que “plantearon que yo no avanzaba en los temas del programa, pero recién empezaba marzo y estábamos reforzando los contenidos básicos en los que estaban más flojos: las tablas en matemática y los signos de puntuación en lengua”.Hilda es docente suplente del tercer grado del turno mañana en la Normal de Alem y estaba en ese cargo desde 2011. Cumplía una suplencia anual que, sin resoluciones de por medio y en forma oral, fue dada por finalizada por parte de la dirección de la escuela. No hubo sumarios ni otro procedimiento legal e institucional de por medio. Paradójicamente, Hilda sigue siendo “apta” para ocupar su cargo como maestra titular del tercer grado del turno tarde. “La verdad es que si pudiera jubilarme, me jubilaría, pero no me alcanzaría mi sueldo para vivir. Yo no tengo familia, así que me mantengo sola”, confió.





Discussion about this post