CIUDAD DEL ESTE (Paraguay). Uno de los trece presos que en agosto se escaparon del Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza a través de un túnel fue detenido en la vecina localidad paraguaya de Ciudad del Este, cuando intentaba robar un camión de caudales, informaron ayer fuentes judiciales. Se trata del brasileño Thiago Ximénez (29), quien fue apresado por Interpol en la zona conocida como la Triple Frontera, junto a otros dos cómplices, según le comunicaron al fiscal Federal de Lomas de Zamora Adrián García Lois desde la fuerza internacional. García Lois informó que Ximénez fue hallado “en función de las investigaciones y órdenes de captura internacional” que se dispusieron en la causa a cargo de su Fiscalía. Fuentes de Interpol señalaron que Ximénez fue detenido el 14 de junio “al intentar robar un camión de caudales”, junto a otros dos hombres. El lunes siguiente, el Juzgado Federal 2 de Lomas de Zamora solicitó la extradición de Ximénez en la causa en la que se investiga la evasión del penal. El mismo requerimiento judicial fue efectuado por el Juzgado de Ejecución Penal 1 de Resistencia, Chaco, el cual estaba encargado de supervisar el cumplimiento de la pena por la que se encontraba detenido Ximénez al momento de la fuga. El detenido, con domicilio en Foz de Iguazú, también decía llamarse Batista Antonio Junior Mateo y cumplía condena por "robo con arma de fuego apta, privación ilegitima de libertad agravada y portación ilegal de arma de guerra". En 2007 se había fugado del penal de Resistencia y luego fue enviado a Ezeiza. García Lois informó que tras la detención de Ximénez quedan aún prófugos Mario Bagnera Paiva (38) y Martín Alejandro Epiasse Pugh (35), condenado a prisión perpetua por el asesinato de dos policías cometido en 2007 en la ciudad chubutense de Rawson. Es que otro de los prófugos era el brasileño Renato Dutra Pereira (27), supuesto cómplice de Ximénez en varios asaltos cometidos en enero en Foz de Iguazú, quien murió en enero durante un enfrentamiento con la Policía de Brasil. Audaz escapeLa fuga se produjo el 20 de agosto del año pasado, cuando 13 reclusos lograron evadirse mediante un boquete de 40 por 22 centímetros realizado en el hormigón armado de la celda 22 de la cárcel de Ezeiza. Para salir del penal, los presos debieron romper casi 30 centímetros de concreto y luego construir un túnel a través del cual salieron a la parte exterior del módulo, y luego de cortar alambrados perimetrales, llegaron a la calle. El hecho derivó en la renuncia del jefe del Servicio Penitenciario Federal (SPF), Víctor Hortel.





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