EL CAIRO, Egipto (AFP-NA). El líder de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badie, y otros 682 presuntos islamistas favorables al derrocado presidente Mohamed Mursi fueron condenados ayer a muerte por un tribunal egipcio.El mismo tribunal conmutó en cadena perpetua 492 de las 529 penas capitales dictadas en marzo, también contra islamistas simpatizantes de Mursi.La condena masiva, pronunciada el 24 de marzo, fue muy criticada por la ONU y suscitó una fuerte indignación en todo el mundo.Esas condenas a muerte tienen no obstante pocas chances de ser confirmadas en apelación, ya que según la opinión unánime de los expertos, el juez no respetó el procedimiento judicial ni los derechos de la defensa.Sin embargo, el simple hecho de que la Justicia dicte sentencias de ese tipo sin conmocionar al país muestra el clima viciado que existe en Egipto.Una amplia mayoría de la población y los medios de comunicación en forma casi unánime aplauden la represión implacable de las fuerzas de seguridad contra los islamistas desde el golpe de estado del 3 de julio pasado que derrocó a Mursi, el único presidente elegido democráticamente en la historia de Egipto.Desde la caída de Mursi, las fuerzas de seguridad mataron a unos 1.400 manifestantes, de los cuales 700 en un sólo día, el 14 de agosto en El Cairo.Actualmente más de 15.000 partidarios de Mursi y militantes de los Hermanos Musulmanes están detenidos.Las personas condenadas fueron acusadas de haber participado en manifestaciones violentas en Minya, el 14 de agosto de 2013.Varias mujeres que esperaban el veredicto en las afueras del tribunal, rodeado por fuezas policiales, se desmayaron cuando conocieron la sentencia.“¿Dónde está la justicia?”, preguntó una mujer. “Mi hijo Jaled no hizo nada y es condenado a cadena perpetua”, dijo otra.Antes del veredicto varias personas habían dicho que sus familiares no tenían nada que ver con las manifestaciones de Mina, en las cuales murió un policía que resistió al ataque de una comisaría.“Mi hijo ni siquiera reza. Ni siquiera sabe dónde está la mezquita”, comentó la madre de uno de los condenados a muerte.“Mi hijo murió hace tres años y su nombre aparece citado en este caso”, comenta otra madre de unos sesenta años.Según Jaled ElKomy, coordinador del equipo de abogados que defiende a los 529 condenados del juicio del 24 de marzo, 60 por ciento de ellos “tienen pruebas que demuestran que no estaban presentes en el ataque a la comisaría”.Sobre los 1.200 acusados de los dos juicios, sólo 200 están encarcelados. Los otros están en libertad bajo fianza o prófugos.Para los 683 condenados a muerte del lunes, el juez dará a conocer su decisión final el 21 de junio tras conocer la opinión del gran muftí. Persecución política En ambos procesos, pendientes de que el tribunal decida su fecha de inicio, figura el máximo dirigente de la Hermandad, Mohamed Badie, de 70 años. En total, son más de 2.100 partidarios de Mursi juzgados en esta provincia del Alto Egipto. La sentencia ha desempolvado el recuerdo de la media docena de líderes de la Hermandad que fueron ahorcados en 1954 tras la ilegalización de la cofradía decretada por Naser. La última ejecución de cabecillas de la organización ocurrió en 1966. El régimen militar agarrotó a otros seis dirigentes, entre ellos, el ideólogo del grupo y padre del fundamentalismo islámico Sayed Qutb.El duro veredicto se enmarca en una campaña de represión cada vez más intensa contra los Hermanos Musulmanes que se inició después del golpe de Estado del pasado verano.“Es dudoso que el Estado egipcio vaya realmente a ejecutar a cientos de personas en un caso judicial. Pero el daño a las familias ya está hecho”, opinó el analista H. A. Hellyer, de la Brookings Institution. Muchos observadores políticos coinciden en augurar que las penas de muerte serán revocadas.




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