Simferópol, Crimea (Agencias y diarios digitales). Las autoridades prorrusas de Crimea instaron ayer al presidente Ruso, Vladímir Putin, a que examine la petición de la región de incorporarse a la Federación Rusa. “El Parlamento crimeo aprobó por unanimidad una moción que prevé la incorporación a Rusia, y ha pedido al presidente y al parlamento ruso que consideren esta petición”, declaró Grigoriy Ioffe, un miembro de la cámara crimea, a la agencia de noticias France Presse. El viceprimer ministro de Crimea declaró además que el decreto está en vigor desde el momento de su aprobación, y que por ende las tropas rusas son las únicas cuya presencia en la región se considera como legítima.Poco antes, el viceprimer ministro de Crimea, Rustam Temirgaliev, había señalado que el referéndum sobre la autonomía de la región, cuya mayoría de la población es rusoparlante, se celebrará el domingo 16 en vez del 30 de marzo, como inicialmente previsto, según informó la agencia Reuters citando a la rusa RIA News. La agencia cita a un dirigente crimeo y especifica que la primera de las dos preguntas a la cual tendrán que contestar los ciudadanos será si quieren que Crimea siga en Ucrania o se incorpore a Rusia; la segunda, si están a favor de que Crimea siga formando parte de Ucrania pero vuelva a gozar de la amplia autonomía que tenía con la constitución de 1992, que le garantizaba una independencia de facto.En tanto, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, citado por la televisión estatal, señaló que Putin fue informado de los deseos de Crimea.Tampoco las reacciones ucranias tardaron en llegar. El ministro de economía, Pavlo Sheremeta, declaró en Kiev que un referéndum en Crimea sobre el estatus de la región sería ilegítimo.El Parlamento de la república autónoma de Ucrania había convocado el pasado 27 de febrero en sesión a puerta cerrada -mientras el edificio estaba tomado por un grupo armado prorruso- un referéndum sobre la ampliación de la autonomía de Crimea, el mismo día en el que se designó un Gobierno afín a Moscú encabezado por Serguéi Axiónov.Antes de la decisión de este jueves, la fecha de la consulta ya se había adelantado dos veces, y su objeto se modificó para llegar a preguntar sobre la unión con Rusia.Moscú mientras tanto está trabajando para facilitar los trámites que permitan a los ciudadanos cuyo idioma materno es el ruso, que hayan vivido en Rusia o en la antigua Unión Soviética puedan adquirir las ciudadanía rusa.El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, detalló durante una reunión de su Ejecutivo la simplificación de estos trámites: “Estamos tomando otra medida en esta dirección y discutiendo un borrador de ley federal para que los ciudadanos extranjeros o apátridas cuyos idioma materno sea el ruso, puedan obtener la ciudadanía”. Medvédev especificó que con las nuevas reglas se podría obtener la ciudadanía en tres meses.EEUU refuerza su presenciaEstados Unidos, a cargo de la vigilancia del espacio aéreo báltico en el marco de la Organización del Tratato del Atlántico Norte (Otan), decidió enviar al lugar seis cazas F-15 adicionales, anunció el ministro de Defensa lituano, Juozas Olekas.El ministro afirma que el envío de los aviones es una respuesta “a la agresión de Rusia en Ucrania y a la intensificación de la actividad militar rusa en la región de Kaliningrado”, un enclave ruso situado entre Lituania y Polonia.Los miembros de la Alianza Atlántica se alternan en la protección del espacio aéreo de los países bálticos porque éstos no disponen de aviación suficiente.Desde enero, las fuerzas aéreas estadounidenses patrullan el espacio aéreo fronterizo al sur y al este con Rusia y Bielorrusia con cuatro aparatos F-15 desde la base de Siauliai (norte de Lituania).El gas, un agregado geopolíticoInquietud por un lado y sensación de tranquilidad y de cierto control por otro. Los gabinetes de los miembros del Consejo Europeo, de la Comisión, de los gobiernos de los 28 países de la Unión, hasta los departamentos de análisis de las grandes compañías internacionales escrutaron esta semana los estudios específicos encargados sobre la repercusión geopolítica y también económica y energética del conflicto en Ucrania. El temor a un frenazo en la incipiente recuperación de la zona euro por esta intervención rusa es palmario.Al menos dos de las multinacionales españolas del sector ultimaron el martes sendos informes sobre esta crisis. Con un análisis coincidente: a corto plazo la repercusión inmediata será sólo una asumible subida de precios (tanto del gas como del petróleo) pero a medio y largo plazo podría significar un replanteamiento general de la política energética de Europa. Hacia otras fuentes y hacia otros canales. Sobre todo si el conflicto se alarga y se complica aún más.Los datos son muy clarificadores para entender la trascendente dependencia europea, sobre todo, del gas procedente de Rusia, fundamentalmente a través de Ucrania. El 30% del gas que la UE importa es ruso y llega a una quincena de países europeos a través de tres grandes gasoductos: unos 95.000 millones de metros cúbicos diarios por el Nord Stream (desde el norte hacia Alemania) y el Yamal (por Bielorrusia); y otros 175.000 millones por el Soyuz, por Ucrania.Las calefacciones empiezan a funcionar menos tiempo, también en Alemania, que compra casi el 25% de gas ruso, aunque dispone de su propio gasoducto a través del Báltico. En Alemania las autoridades certifican que tienen garantizado su suministro hasta 60 días. La Unión Europea tomó nota, además, de lo que sucedió con crisis similares anteriores, en 2006 y 2009. Desde entonces se han intentado diversificar los canales para la entrada de gas, aunque la mayoría de los proyectos nuevos están sin ejecutar. De hecho, ahora algunos expertos vuelven a remarcar la importancia de potenciar la tan esperada interconexión europea gasista y eléctrica. Y también se ha habilitado un almacén de reservas de gas, que asciende ahora a unos 40.000 millones de metros cúbicos, 10.000 millones más que lo guardado en 2013. Hace diez años el flujo de gas importado de Rusia era del 45%. Nervios al rojo vivoUna semana después del comienzo de la “ocupación” rusa en Crimea, la situación parece relativamente tranquila pero los nervios están al rojo
vivo por la tirantez entre tropas ucranianas y rusas en esta península del Mar Negro.Hasta ahora, la toma de control de Crimea por parte de Rusia ha sido pacífica, con tan sólo unos disparos de advertencia al aire. Pero sigue habiendo mucha tensión y los habitantes temen que el elevado número de personas armadas degenere en una espiral de violencia. “Por el momento la vida es más o menos normal, la gente trabaja, va al colegio, hace las compras”, cuenta Lydia Kuzminishna, de 72 años, que vive en la capital de Crimea, Simferópol.“Pero por supuesto que estamos preocupados, puede pasar cualquier cosa. Es una situación muy peligrosa”, añade.En la península, hombres armados con fusiles de asalto y vestidos con uniforme militar han rodeado las instalaciones militares ucranianas. Las autoridades ucranianas dicen que son miles.Convoyes de camiones militares que transportan a soldados rusos recorren la península que, por su situación, se puede cortar fácilmente del resto de Ucrania, a la que está unida sólo por el estrecho istmo de Perekop.Rusia desmintió que se trate de soldados rusos. Pero su uniforme, su equipamiento sofisticado y su comportamiento sugieren claramente que forman parte de las fuerzas especiales rusas.En el interior de las bases, los soldados ucranianos, nerviosos, mantienen sus posiciones, negándose a entregar o deponer las armas. Pero todo parece indicar que no cuentan con medios para hacer frente a un asalto a gran escala. “No estamos preparados para enfrentarnos a las fuerzas especiales rusas”, reconoce Andrei Mashenko, un capitán de la base asediada de Belbek, cerca de Sebastopol. “No hemos sido entrenados ni equipados para ello”, explica.Las fuerzas rusas se han desplegado en Crimea, una república autónoma ucraniana, después de que hombres armados prorrusos se apoderaran el 27 de enero de los edificios gubernamentales, tras la destitución del presidente Víktor Yanukóvich.Desde entonces se ha nombrado a un primer ministro prorruso. Ayer el parlamento local pidió al presidente ruso Vladímir Putin su integración en Rusia y anunció la celebración de un referéndum el 16 de marzo para validarlo.Los rusos de Crimea, que representan el 60% de la población de la península, ven con buenos ojos a las fuerzas de Moscú, y estiman que sin ellas la situación podría haber acabado como en Kiev, donde un centenar de personas murió en febrero en enfrentamientos. “Si no hubiera soldados rusos, aquí sería exactamente lo mismo”, declara Serguéi. “La gente empezó a sentirse segura cuando llegaron los soldados”, añade.Pero los tártaros, que representan el 12 a 15% de la población y están en contra de la unión de Crimea a Rusia, son poco entusiastas con la presencia de los soldados. “Vivimos momentos difíciles”, reconoce frente a una mezquita Fevzi Yakubov, de 76 años, rector de una universidad en Crimea. “Somos ucranianos y somos patriotas”, añade.Para muchos tártaros la llegada de los soldados rusos aviva los dolorosos recuerdos de las deportaciones masivas de Crimea hacia Siberia y Asia Central ordenadas por Stalin en 1944.





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