POSADAS. La idea era medir la repercusión que había tenido la movilización del pasado 6 de febrero y sondear el estado de ánimo de los comerciantes. En este contexto, la Cámara de Comercio e Industria de Posadas volvió a congregar a sus socios en una reunión, donde volvió a escucharse el mismo malestar por el “ahogo fiscal” que dicen sufrir de parte del Gobierno.La manifestación de la semana pasada había reunido a unas 500 personas, entre dueños de negocios y empleados. El motivo fue el rechazo hacia la suba de impuestos, puntualmente la alícuota de Ingresos Brutos y las tasas municipales. Ese día quisieron entregar un petitorio en la Rosadita, pero ningún funcionario se dignó a atenderlos.En la reunión del miércoles, los comerciantes presentes y los integrantes de la Comisión Directiva de la Cámara de Comercio, presidida por la licenciada Norma Blanco, intercambiaron opiniones acerca de la realidad actual que viven en cada rubro. Coincidieron en que la movilización fue sorprendente y que en la misma se vio claramente que “todos” ya tomaron conciencia que la suba de impuestos no afecta sólo a los comerciantes, a sus empleados y a sus respectivas familias, sino a los consumidores. “Es decir, a toda la sociedad”, remarcaron.Los pasos a seguirDespués de que varios de los socios detallaran sus impresiones, llegó el momento de someter a votación distintos puntos que habían sugerido los presentes. Los comerciantes decidieron entonces:-Declarar a la CCIP y a sus asociados en un estado de Asamblea Permanente.-Presentar una nota reiterando el pedido de audiencia con el gobernador de Misiones, Maurice Closs, para llevarle un manifiesto con la postura de la CCIP en diversos temas y también hacer llegar al mandatario la voz de distintas organizaciones sociales, sindicales y gremiales, que al saber de la lucha por la presión impositiva, que afecta a “todos por igual”, decidieron sumarse al reclamo de la CCIP.- Analizar cuándo y de qué manera realizar una próxima movilización.- Transmitir a toda la sociedad que no son formadores de precios, que brindan un servicio y que también sufren constantes aumentos de proveedores y otros gastos fijos, y además como consumidores, cada uno en sus hogares.Desde el Ejecutivo provincial, pese a los dichos del gobernador Closs a los medios amigos de que no tendría problemas en recibir a integrantes de la CCIP, nadie movió un dedo para lograr un acercamiento con los comerciantes. Cuanto menos para recibirlos y atender sus reclamos. Es más, hubo casos como el del ministro twitero, Jorge Franco (de la cartera de Gobierno), que prefirió “chicanear” por esa red social en lugar de sentarse a una mesa y dialogar.Hasta el momento, el mandatario provincial se ha mostrado inflexible con los pedidos de aflojar la presión fiscal, por lo que el conflicto con los comerciantes posadeños va camino a sumar más capítulos.





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