POSADAS. Los comercios locales no sólo analizan limitar el plazo de garantías por desperfectos a seis meses (el mínimo) como lo estipula la ley nacional Nº 24.240 de Defensa del Consumidor; sino además achicar el plazo de financiación, porque aseguran que cada vez es más difícil adquirir repuestos para arreglar los artículos descompuestos por “falta de margen de ganancia” y que prefieren priorizar el stock.Tras la escalada del dólar, la mayoría de los negocios que se dedican a la comercialización de artículos informáticos y de electrónica fue ajustando mediante aumentos en los precios que van del 30 al 40%, admitieron.Los incrementos también son aplicados a todas aquellas mercaderías que se encuentran en stock, para “garantizar el costo de reposición” que ya por estos días comenzaron a llegar reposiciones con “ajustes realizados por los proveedores en ese orden de aumento”.Atrás quedarán -no se sabe si por un tiempo prolongado o corto- los planes de hasta 18 o 24 cuotas para adquirir o renovar computadoras, tablets, notebooks u otros.Plazos que cambian“Todos los productos que están bajo garantía, hemos recibido la orden de empresas proveedoras que si superan los 30 días y sufren algunos inconvenientes -que no haya sido destrucción física del producto- que se les cambie. Todos aquellos que estén fuera de garantía, lamentablemente van a sufrir pequeños inconvenientes respecto a la provisión de los repuestos. Porque las empresas, al tener agotada la importación, no van a gastar sus pocos cupos en traer repuestos”, explicó a PRIMERA EDICIÓN el empresario Carlos D’Orazi, propietario de locales de una reconocida cadena nacional de electrodomésticos. Al respecto, agregó que “si a mí me asignan como empresa -vamos a suponer- 100.000 dólares, yo los voy a usar para traer mercaderías y venderlas” antes que traer repuestos.El empresario graficó: “Por ejemplo, determinada marca proveedora me insta a defenderla, a no ‘regalar’ su mercadería porque nos exigen importar y que mantengamos el precio del día 24 de enero, más $7,50 del valor del dólar y en definitiva no se puede hablar menos de 8, porque justamente hoy vale más de esa cifra. Entonces uno se pregunta, si seguirá trayendo determinada mercadería. Cómo vamos a traer una mercadería y venderla por debajo del costo si así no se puede trabajar”.D’Orazi sostuvo que el “tiempo de garantía por ley debe ser como mínimo seis meses. Y de ahí en más, el tiempo que el fabricante o distribuidor quiera más. Es muy probable que a partir de ahora la mayoría de las empresas reduzcan el año que quieran dar y lo terminen convirtiendo en seis meses como plazo máximo”.Para el comerciante todas estas medidas terminan “atentando” contra el que tiene escasos recursos “porque el millonario tira el producto y lo puede volver a comprar”. Agregó que se encontró con un verdadero problema. “Si bien la mayoría de las mercaderías nacionales se retrotrajeron en los precios; las que son de importación han sufrido más que la cifra mencionada por el Gobierno, lo cual supera el 15 o 20% de incremento. Entonces, más allá de que no sea una cifra exacta, por otro lado las tarjetas de crédito han reducido la financiación. En vez de dividirlo en 12 cuotas, hoy quizás lo limite en seis y al momento de pagar se le convierte al comerciante en dos o tres veces más que hace veinte días”.“Algunas personas que se fueron de vacaciones y a su vuelta se encontraron con que una determinada heladera que costaba un promedio de 5.000 pesos, ahora supera los 6.000 pesos. Con 18 cuotas, aproximadamente, no se sentía tan pesada para el cliente con escasos recursos. Hoy, no sólo que ya no existen las 18 cuotas, sino que además de aumentar el precio de esta mercadería, se limitó el plazo de cuotas. Es decir, termina siendo castigado el consumidor nuevamente”, analizó el comerciante, sabiendo que las ventas podrían sufrir una baja también.Respecto a las tarjetas de crédito con las que trabajan en sus locales de electrodomésticos, D’Orazi admitió que están “peleando por volver a las 12 cuotas. Quizás sea a partir de la próxima semana pero con una tasa de interés, es decir que el aumento no quede en el 7,5%, porque se le sumaría la tasa que cobra la tarjeta de crédito, que sería un 30 a 40% aproximadamente. Otra vez el comerciante queda como que mata con los precios, y no es así. Es el sistema perverso que hace que las circunstancias sean así”, explicó.Insumos informáticosRenzo Prokopio, encargado de ventas de Anyway insumos informáticos, dijo a PRIMERA EDICIÓN que “actualmente la restricción a la importación pasó a segundo plano porque nuestra preocupación pasa más por contar permanentemente con stock, y que consigamos los repuestos de las mercaderías que fueron vendidas, porque el cliente los necesita”.En ese sentido, dijo que los componentes informáticos son importados, desde la pieza más pequeña hasta la parte más importante, y que el último tiempo han aprendido a lidiar con las medidas impuestas tanto por la Afip (Administración General de Ingresos Públicos) como por la Secretaría de Comercio Interior de la Nación.Explicó que la devaluación del peso ha impactado en el rubro, a tal punto de registrar subas desde un 20 a 30% aproximadamente. “Por el momento, todo lo que tenga que ver con insumos informáticos que además están valuados en dólares. Ningún proveedor lo tasa en pesos y ahora de estar en 6 pesos aproximadamente, se ha superado 7,5. Allí es donde nosotros no podemos pensar ni siquiera en la idea de seguir manteniendo los valores del año pasado porque de lo contrario no estaríamos cubriendo nuestros costos y la reposición ya sería imposible”, detalló.ProvisiónRoberto Amarilla, desde el área de insumos informáticos de la firma ElectroMisiones, agregó a este diario que “en los últimos meses se ha estabilizado la provisión de todos los componentes electrónicos, que en su gran mayoría son importados. Nos están volviendo a vender pero a precios exorbitantes. Son mercaderías que pagamos de manera anticipada y sujetos a un ajuste que te hacen de acuerdo a la cotización del dólar del momento”.Detalló que hasta el lunes pasado los proveedores no entregaban mercaderías. &am
p;ldquo;Teníamos que manejarnos con stock propio. En nuestro caso contamos con mercaderías que cubrían 45 días, aproximadamente, y en base a nuestro movimiento habitual pudimos hacerlo pero tampoco se podía extender más”, sostuvo.Los proveedores están todos concentrados en grandes capitales como Córdoba, Rosario (Santa Fe), y Buenos Aires que operan con fábricas que realizan los ensamblajes en el sur. Las distribuciones se canalizan en las mencionadas ciudades y a partir de allí son enviadas al resto del país.“Ellos no nos vendían porque esperaban qué iba a pasar en los próximos días (refiriéndose a los días posteriores a la devaluación del peso con respecto al dólar). Y nos quedamos sin alternativas de compras. Desde ese momento nos manejamos con stock y, a partir de esta semana, que volvimos a recibir mercaderías, nos encontramos con incrementos que superan el orden del 40 al 45%, aproximadamente”, dijo Amarilla.Reiteró además que “nos manejamos con stock propio y lógicamente nuestros precios ya estamos manejándolos en base a lo que nos va a costar reponer después. O al nivel que ellos nos están cotizando las mercaderías (respecto a los proveedores). Hemos resignado márgenes en el último tiempo, pero de todas maneras sabemos que estos precios tienen que bajar porque no tienen razón de ser”.“Las situaciones de urgencia te juegan en contra cuando hay incertidumbre en los precios. Nosotros como empresa de cierta trayectoria tenemos la obligación de cuidar a nuestros clientes y ahí le aconsejamos que esperen un tiempo, pero si están urgidos y el cliente es de confianza, asumimos la diferencia. De todas maneras, en las grandes operaciones no se puede resignar porque lamentablemente eso ya juega en contra de los costos de reposición”, añadió.Los plazos de financiaciónRespecto a los plazos de financiación, el empleado del comercio situado por calle Junín de esta ciudad, afirmó que “lamentablemente las posibilidades de financiar, se van a ir terminando. De hecho 12 cuotas sin interés ya no existen más. Todo lo que sea con tarjeta en seis cuotas lleva una carga importante de interés”.Dijo que el comerciante se ve obligado a trasladar lo que los proveedores aplican: “Hoy no existe un proveedor que te venda más de 15 días cuando hace poco más de dos semanas se podía comprar a un plazo de 90 días lo cual le daba al comerciante cierto margen pero ahora se tiene que pagar en la gran mayoría de los casos 80 a 85% de pago anticipado. Te quedan dos o tres proveedores que te financian a 15 días, que es el tiempo que tarda a que la mercadería llegue a tu depósito y de ahí a góndola”.




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