POSADAS. La Policía detuvo ayer a dos sospechosos en el marco de la investigación por los más de cincuenta robos que padeció en un año el propietario de un vivero del barrio San Onofre de esta capital. El operativo se concretó tras la denuncia periodística que publicó ayer en forma exclusiva PRIMERA EDICIÓN. Los presuntos ladrones, de 21 y 27 años, fueron capturados ayer a las 15 en la zona denominada 50 Viviendas, al ser sorprendidos comercializando los plantines de diversas especies y presuntamente ajenos, indicó un portavoz de la fuerza. El procedimiento se llevó a cabo en inmediaciones de las calles 123 y 132. En la ocasión los uniformados secuestraron un total de diez plantines y notificaron del hecho a la Justicia de Instrucción en turno. Tal como reflejó en su edición de ayer este diario, hace poco más de una semana Sergio Cheroki (43) llegaba por la mañana al vivero de su familia cuando se cruzó con un grupo de jóvenes que vendía plantas sobre la avenida Cocomarola, a cien metros de su emprendimiento. Al hombre le llamaron la atención aquellas plantas, aunque no exactamente por sus colores o formas. “Estaban frente a la parada de colectivos, con la mercadería en venta. Eran los ladrones con parte de las plantas que se habían robado el día anterior, las venden acá enfrente”, contó el damnificado. Luego reveló que durante 2013 la situación se repitió por lo menos cincuenta veces y le provocó un perjuicio cercano a los 50 mil pesos, sin contar los daños que en cada “hurto hormiga” le provocan los delincuentes. Pero la grave situación se remonta a cinco años atrás, donde manifestó que tanto él como sus trabajadores fueron amenazados y hasta golpeados por los ladrones. El empresario incluso en más de una oportunidad pensó en dejarlo todo y analizaba irse de Posadas con el emprendimiento. “En estos momentos está en juego la seguridad de las personas”, afirmaba sobre la ola de inseguridad que golpea en San Onofre y se replica en muchos barrios de la capital provincial. En la entrevista que le realizó este medio al trabajador, también dijo que “tiene denuncias de hace veinte años”, y que “la diferencia de quince o veinte años atrás está en que el problema de las drogas no estaba tan marcado como ahora”. “En la zona circulan a plena luz del día adolescentes y jóvenes de la zona golpeados por el consumo de alcohol, pegamento y otros estupefacientes. Nosotros los vemos pasar constantemente por acá con la bolsa de pegamento. Chicos de por lo menos diez años hasta de 25. Todo el tiempo con la bolsita”, contó el empresario sobre la adicción al tolueno, sustancia con la que se fabrican muchos de los pegamentos que se venden en cualquier ferretería de la ciudad. Aprovechando la extensión del lugar, los delincuentes ingresan a plena luz del día al vivero “Cheroki Flora”y se roban todo tipo de plantas, que después venden en las inmediaciones o en cualquier lado por unos pocos pesos, para comprar más pegamento, más alcohol o más drogas. “Más de una vez se nos pasó por la cabeza dejar todo, irnos de acá. La verdad que todo esto te acobarda, te desanima. Tenemos muchas ganas de hacer más cosas, de generar trabajo, pero todo esto te quita las ganas de emprender”, concluyó indignado.




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