LEANDRO N. ALEM (enviada especial). Con la intención de entrar al libro de récord Guiness, una multitud se dio cita en el complejo deportivo “Ricardo Balbín” de Leandro N. Alem. El calor no detuvo a quienes decidieron acompañar la iniciativa en el marco de una nueva edición de la Fiesta Provincial de la Navidad, niños, adolescentes, adultos y adultos mayores se colocaron las pecheras con diferentes colores y pacientemente esperaron el momento de ingresar a campo de juego y formar el árbol de navidad humano más grande del mundo. El 95% de las escuelas del municipio participó y en algunos casos cerraron la escuela para que los alumnos concurran.A las 17.20 sonó la sirena para anunciar que se habían cumplido los siete minutos desde que se terminó de armar el árbol y con mucha emoción se escucharon aplausos interminables, 1.982 personas formaron la figura y más de dos mil acompañaban en el estadio un momento único. La idea surgió de Ricardo Aguilar y Rosana de Olivera, integrantes de la comisión organizadora de la Fiesta Provincial de la Navidad, y coordinadores del evento. “Pertenecemos a los talleres de Navidad de la Municipalidad que funcionan todo el año y cuando nos enteramos que hay chances de que la Fiesta sea declarada nacional quisimos hacer algo especial y aportar así nuestro granito de arena. Entre charla y charla surgió la posibilidad de romper un récord mundial, estuvimos viendo cuál podía ser y uno de los más accesibles era el de el árbol de navidad más grande hecho por humanos, en un intento hecho en Alemania había 670 personas y no propusimos superar esa marca”, indicó Aguilar.En un complejo repleto de participantes y vecinos que simplemente se acercaron para ser testigos de un momento especial e histórico, se respiraba buena energía y alegría. El evento fue declarado de interés municipal, social y cultural. La figura del arbolito fue plasmada en el césped de la cancha de fútbol y tenía 40 metros de ancho por 50 de largo“Fue complicado comunicarnos con el Guiness pero lo logramos, nos autorizaron a hacer el evento. Al principio costó que la gente se adhiera, pero cuando conocieron la iniciativa se sumó. La idea era colocar los colores dentro del dibujo, para contabilizar a los participantes en el ingreso se le entregó a cada persona un chaleco de color con un numero y un código de barra. Antes de que ingresaran al campo se controlaba con la computadora y un escribano certificaba frente al Guiness la cantidad de personas que ingresaba. Lo que buscamos con todo esto es el reconocimiento, nada más en realidad. No sé si hay otro premio. Usamos la opción gratuita del Guiness por eso los jueces no se presentan, pues el costo para traer a uno desde Inglaterra es de 7.500 dólares y no tenemos ese dinero. Toda la documentación en fotos y vides la tenemos que reunir nosotros y mandar para que lo analicen”, explicó el coordinador.Entre los participantes estaba sentado en la tribuna y con el chaleco de color verde puesto José Luis, un vecino. “Soy jubilado y me enteré por la radio que se hacía esto y vine a participar porque es algo importante para el pueblo y nos une a todos más allá de la edad o el color de piel, felicito a los que tuvieron la idea”.Por su parte Carla y Celeste dos adolescentes con pecheras amarillas, dijeron: “Está buenísimo esto, no pensamos que tanta gente se iba a prender, vinimos con los chicos del colegio, espero que entremos al libro Guiness para que el nombre de Alem se conozca en todo el mundo”.




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