PICADA PROGRESO, San Antonio. “El fuego siempre destruye, pero esta vez fue demasiado”, suspiró Agustín Nol, hijo de Neusa y Hedio Nol, este último fallecido en el incendio. El domingo 10 de noviembre, luego de haber compartido un asado al mediodía con prácticamente toda la familia, Hedio decidió no acompañar ninguna de las actividades planeadas por los distintos integrantes y acostarse a dormir una siesta. Fue la última vez que se lo vio con vida.Un voraz incendio, presuntamente ocasionado por un cortocircuito en un ventilador, arrasó con su vivienda y terminó con su vida.Desde el primer momento y con la ayuda de los vecinos, los Nol empezaron a reconstruir, reacondicionaron un galpón como improvisada vivienda de la familia con tablones y carpas, enseguida llegaron las camas, una cocina, algún armario, mercadería, ropa y el afecto brindado por los vecinos. Ahí están viviendo.También están levantando la nueva casa y trabajando la tierra. La vida no espera y los Nol se esfuerzan por seguir adelante. Su preocupación está dada ahora en poder darle continuidad a los estudios de los tres hermanos que están en edad escolar, a pesar de las difíciles circunstancias.Los Nol, fuertes ante la tragedia, apuestan al porvenir.“Una familia muy querida”, así describió a la familia “Kuky” Lambrecht, uno de los vecinos que desde el fatídico suceso está cerca de los Nol para prestar su ayuda.Ese mismo sentimiento recogió este matutino en diálogo con varios de los vecinos y allegados de la picada donde estaba la vivienda.Este sentimiento general a la familia provocó una inmediata reacción solidaria de toda la comunidad: “Entre todos los vecinos colaboramos para apagar el incendio, y también después acercándole ropa, alimentos, camas, y todo lo urgente que necesitan, ellos siempre fueron muy buenos vecinos, trabajadores y compañeros, ante esta desgracia es lo menos que podemos hacer” agregó “Kuky”.Y así fue, y así está siendo: un aserradero cercano donó todas las maderas para la reconstrucción de la casa y el alcalde Leopoldo Benítez dijo comprometió el techo desde la Municipalidad. Toda esta ayuda fue fundamental para que la familia Nol tome impulso y supere el difícil momento.Neusa y sus hijos, Agustín (30), Claudia (28), Vanesa (26), Karina (22, con capacidades diferentes), Marcos (18), Matías (14), Lucas (13) y Ana Leticia (5, hija adoptiva) sufrieron inesperadamente uno de los peores golpes que nos da la vida: la muerte de un ser querido.Agustín es el hermano mayor de la familia, está casado, tiene dos hijos y no vivía con sus padres, pero sí lo suficientemente cerca para verlos cotidianamente y asistirlos.




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