CAMPO GRANDE. La peligrosa banda delictiva que invoca el nombre de la Policía para “golpear”, sumó el último domingo su segunda víctima, un colono de 71 años al que maniataron junto a sus nietos para llevarse 11 mil pesos en efectivo y otros elementos de valor.El episodio se registró nuevamente en la zona rural de Campo Grande, aunque esta vez los malvivientes fueron cinco y no tres, como los que el último viernes 8 de noviembre maniataron y encañonaron a un productor yerbatero de Paraje Primero de Mayo para llevarse cerca de 20 mil pesos (ver “Las chacras, el objetivo”).Al cierre de esta edición, efectivos de la comisaría de Campo Grande junto a sus pares de la Unidad Regional XI, con asiento en Aristóbulo del Valle, buscaban intensamente a los autores del hecho, quienes serían oriundos de la zona.Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, la nueva pesadilla se inició alrededor de las 22.30 del último domingo en una chacra de la sección Quinta de Picada Brasil, en el límite jurisdiccional entre Campo Grande y Aristóbulo del Valle, a la altura del kilómetro 920 de la ruta nacional 14.Hasta ese lugar llegaron dos delincuentes vestidos de uniformes oscuros, quienes dijeron ser policías y se ganaron la confianza del colono de 71 años, quien en ese momento se encontraba con uno de sus nietos, de 17. Los malvivientes dijeron que lo visitaban para pedirle la dirección de una persona a la que el dueño de casa conocía.Suponiendo que eran policías, el agricultor hizo pasar al trío hasta el corredor de la vivienda. Fue entonces que los recién venidos develaron sus verdaderas intenciones: extrajeron armas de fuego de entre sus prendas de vestir y lo encañonaron junto al adolescente.Para colmo de males, en ese momento arribó a la escena otro nieto de la víctima, de 19 años. “Vení vení, pasá, tranquilo, somos de la Policía”, le dijeron los ladrones. Cuando entró, también le apuntaron y lo amenazaron de muerte.Para evitar quizás cualquier tipo de reacción, los ladrones fueron entonces hasta el pilar de energía eléctrica de la chacra y cortaron la luz. Con linternas y teléfonos celulares alumbraron entonces a las víctimas y comenzaron a exigirles dinero en efectivo. Fue en ese momento que a la pesadilla se sumaron otros tres delincuentes, que acababan de llegar. Con el lógico temor de pagar con su sangre o la de sus nietos, el colono decidió entonces entregarle a los malhechores unos 11.200 pesos en efectivo junto con las llaves de una camioneta Ford F-100 y un rifle calibre .22. Con esos elementos, la peligrosa gavilla escapó de la escena, no sin antes maniatar al abuelo y a sus dos nietos.Una vez que lograron desatarse, las víctimas fueron hasta la comisaría de Campo Grande y radicaron la correspondiente denuncia. Enseguida, efectivos de esa dependencia montaron un operativo en la zona, aunque por el momento sin resultados positivos.Al igual que en el caso anterior, los detectives creen que la banda contó con un “entregador” que sabía del dinero que el anciano guardaba en su casa. Por el momento no trascendió el origen de ese efectivo.Ante los dos violentos episodios, autoridades policiales advirtieron a vecinos de las zonas rurales y recordaron que la Policía trabaja de noche con sus respectivos uniformes, con móviles identificados.





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