PUERTO IGUAZÚ. Oscar Allue Grande (50) soñó en grande el día que decidió cruzar medio mundo desde España e invertir en la Argentina. En 2007, voló desde Ciudad Real hasta Puerto Iguazú y con el dinero de sus ahorros adquirió un terreno, modesto pero con visión de futuro. Sin embargo, lo que parecía un sueño se transformó en pesadilla: a casi 10 mil kilómetros, fue víctima de una estafa.La traición de un hombre de confianza, una firma trucha y el grave accionar de una escribana pública forman parte de la denuncia que el ciudadano español radicó semanas atrás ante la Justicia, con pruebas contundentes en las que apuntala su versión, que presentó en diálogo exclusivo ante PRIMERA EDICIÓN.La investigación actualmente está en manos del magistrado Juan Pablo Fernández Rissi, al frente del Juzgado de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, quien en las próximas horas solicitaría una serie de medidas en relación con el caso, como la realización de pericias sobre la firma que el denunciante asegura que es falsa.Una firma, una estafaEl calvario para Allue comenzó entremezclado con la ilusión. Fue a mediados de 2007, cuando invirtió su dinero en un terreno de 5.500 m2 emplazado en la zona de Quintas de Puerto Iguazú, por el que pagó alrededor de 21 mil euros.El ciudadano español depositó su confianza en un mandatario al que le otorgó un poder de compra para finalizar el trámite de adquisición. Ese documento fue firmado el 27 de abril de 2007 bajo toda legalidad. Después, Allue regresó a España, aunque dejó en manos de este sujeto el mantenimiento del terreno.Nada nuevo parecía suceder a 10 mil kilómetros de distancia, hasta que en diciembre de 2010 el “hombre de confianza” llamó por teléfono y le aconsejó a Allue vender el terreno “porque la legislación argentina había cambiado”.“Investigué y entonces lo llamé y le dije que no lo vendiera. Después, ya no supe más nada de él”, le contó Allue a PRIMERA EDICIÓN, sobre los inicios de una pesadilla que lleva ya tres años.La “gota que rebalsó el vaso” fue una llamada que recibió días posteriores desde la escribanía que más tarde apuntará como el lugar en donde se consumó la estafa. En ese contacto, un supuesto empleado le pidió que firmara desde España la escrituración del terreno a nombre de su “hombre de confianza”. Obviamente, Allue se negó y cortó el teléfono.Ante la sospecha firme de que podría estar frente a una estafa, buscó un nuevo contacto en Iguazú para investigar lo que ocurría. “Contacté a esta persona, de verdadera confianza, en octubre de 2011. En marzo del año siguiente, este hombre realizaba una constatación en el terreno cuando ingresó una señorita rompiendo el candado, asegurando que esa porción de tierra había sido adquirida por su familia meses atrás”, relata Allue, y agrega: “ahí mostró el supuesto poder de venta que yo había firmado. Entonces, todos se dieron cuenta de que mi firma había sido falsificada”.Efectivamente, la comparación entre las firmas del denunciante que aparecen en los poderes de compra -que efectivamente firmó- y de venta -considerada falsa- son contundentes. Esta última pareciera ser un garabato de la primera, como se puede observar más arriba.Pero eso no es todo. Hay todavía más. Porque aún más insólito resulta ser que el poder de compra fue firmado el 19 de noviembre de 2010. Lo increíble es que Allue no estuvo en el país durante ese mes. Ni siquiera durante ese año.“(…) Cumplo en informarle que no surgen movimientos migratorios a nombre de Allue Grande, Oscar, nacionalidad española, en el período de 01-01-2010 al 31-12-2010”, se lee en el certificado emitido en agosto pasado por la Dirección de Migraciones, a pedido del denunciante. Su pasaporte confirma también el dato: no estaba en Iguazú cuando se firmó el poder de venta.El caso se agrava aún más debido a que el documento cuenta con la firma de una reconocida escribana de Iguazú, con pasado profesional en Eldorado, quien en el poder de venta que acompaña este artículo asegura que aquel 19 de noviembre de 2010 Allue Grande estuvo cara a cara frente a ella.“He hecho la denuncia penal y hasta llevo un año y medio peleando por un acuerdo amistoso. El terreno hoy se encuentra en una zona muy codiciada para emprendimientos turísticos. Vale no menos de 200 mil dólares”, confirma Allue, quien ya lleva gastados unos 10 mil euros desde que se vio obligado a regresar a Iguazú, a mediados de este año.“Yo tenía mucha ilusión por establecerme aquí con un proyecto de futuro. No quiero que esto trascienda como algo negativo para Iguazú o Argentina. Amo esta tierra y hay mucha gente que se está portando bien conmigo. Que quede claro que estoy eternamente agradecido por todo lo que este pueblo me ha dado. Pero quiero que se haga justicia. Quiero recuperar lo que adquirí con mi esfuerzo”, finalizó Allue, a la espera de novedades al respecto.





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