APÓSTOLES. Casi ningún sueño hecho realidad tuvo evidencia de que podía concretarse en etapas tempranas, pero Mariana Leopardi y su escuela de ballet dirigieron su confianza a vivir aquello que imaginaban, la Capital de la Yerba Mate vestida de gala, disfrutando de grandes figuras de los principales ballets del país, reunidos en una misma noche, en un mismo escenario; y el martes pasado, por quinto año consecutivo, los apostoleños se sacaron el sombrero y aplaudieron de pie un espectáculo extraordinario.Cecilia Figarado junto a Hernán Piquín, como primeros bailarines, y Simón y Marilú; Maia Roldan Anconetani y Martín Pico; Mercedes Calderón y Esteban Schenone; acompañados por el cantante lírico Santiago Sirur, tras recorrer el mundo, aterrizaron en la tierra colorada para desplegar todo su talento.El caer de la noche encontró al pueblo frente a las puertas del Colegio San Josafat, que facilitó sus instalaciones para una noche maravillosa. Poco a poco, sillas y gradas encontraron a un “propietario” que llegaba lleno de expectativas y con esa sensación de “la música lírica y el ballet no es lo mío pero esto puede ser bueno”. Finalmente, las luces se apagaron para dar inicio a la función.Los alumnos de la Escuela de Ballet Mariana Leopardi, cual esmeraldas, conquistaron al público con figuras simétricas y ritmos regulares y elegantes al interpretar “Joyas”, para luego dar paso a Maia Roldan Anconetani y Martín Pico, que deslumbraron con una samba, y Marilú Leopardo y Simón Esteban, que cautivaron con toda la sensualidad del tango.Cecilia Figarado y el esperado Hernán Piquín también tuvieron su momento, brillaron tanto como los espejos que daban vida a la escenografía. Sin embargo, fue Santiago Sirur quien, con una infundada humildad y registro de voz cálido y suave, se llevó los suspiros de las damas y la admiración de los caballeros. Las carcajadas estallaron cuando el tenor, en un homenaje a Giuseppe Verdi y ante el pedido de “otra, otra”, en el segundo acto, interpretó “La donna e mobile”, que tradujo al castellano “la mujer es voluble, cual pluma al viento, cambia de idea y de pensamiento”.Así, danza y música se conjugaron para un segundo acto, tan o más conmovedor que el primero, para encontrar al público, cerca de la medianoche de un martes, aplaudiendo de pie.Brilla con luz propiaAlgunos fuegos “arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear”, un fragmento de Eduardo Galeano que bien describe a Mariana Leopardi, una mujer capaz de “llenar el aire de chispas”, pero que con la más grande se sencillez se limita a agradecer.“Gracias a mi familia, a la Vicegobernación, a Turismo de la provincia, a la Municipalidad y a Toyota Misiones”, dijo la directora tras dos horas de función y la culminación de la Quinta Gala de Ballet de la Escuela Mariana Leopardi, que superó ampliamente a la de 2012.




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