POSADAS. Un hombre confesó haber matado de un escopetazo a su mujer, a la que acusaba de serle infiel con su hermano, y acordó una pena de 8 años de prisión en un juicio abreviado. El caso generó conmoción en la provincia y ocupó la portada de los principales medios de la zona.Se trata de Carlos Alegre (45), quien confesó que en la tarde del jueves 11 de agosto de 2011 tomó una escopeta calibre .28 y disparó contra quien en vida fuera su mujer, María Delia Schmidt (30), porque aparentemente la encontró junto a su hermano en medio de un presunto encuentro sexual.Así las cosas, Alegre confesó días atrás la autoría del hecho y acordó un juicio abreviado que fue homologado por el Tribunal 1 de Posadas, por el que recibió la pena de 8 años de prisión, que en principio cumpliría en la Unidad Penal 1 del Servicio Penitenciario Provincial, con asiento en Loreto.El crimen fue perpetrado ante los cuatro hijos de la pareja, de un año y medio, 5, 10 y 12 años al momento del hecho, quienes luego del sangriento episodio quedaron bajo tutela de un hogar especializado del interior provincial.A poco más de dos años del homicidio y a través de su abogado, Alegre le solicitó a la Justicia la posibilidad de visitar a los menores, ya que en todo ese lapso de tiempo sólo tuvo un encuentro con ellos, según le informó una fuente a PRIMERA EDICIÓN.En su momento, el episodio generó conmoción en la zona del hecho y en toda la provincia, tanto que este medio publicó el sangriento crimen en portada.Sospechas e ira fatalEl sangriento episodio se registró aquel día cerca de las 14 en una zona rural conocida como Colonia Japonesa, emplazada a unos diez kilómetros de San Ignacio.De acuerdo a la investigación, Alegre irrumpió armado con una escopeta calibre .28 en la vivienda de su hermano y tras hallar a su pareja en el lugar le disparó a quemarropa. Schmidt murió prácticamente en el acto y frente a sus cuatro hijos menores, su madre y una hermana.Luego de perpetrar el crimen, el autor comenzó a perseguir a su hermano, un hombre mayor de edad y al que acusó de serle infiel con su mujer. Sin embargo, éste último huyó hacia una zona de monte cercana, hasta donde fue seguido por el sujeto armado.Durante casi cinco horas los uniformados rastrillaron ese sector de difícil acceso en busca de los involucrados, hasta que finalmente el hombre acusado de mantener una relación sentimental con su propia cuñada se presentó en la escena, sano y salvo. Sobre Alegre, finalmente fue detenido alrededor de las 10 del día siguiente, en momentos en que regresaba a la vivienda. Allí fue aprehendido por un grupo de uniformados que llevaba adelante una sigilosa vigilancia.La autopsia ordenada por el magistrado José Alberto López, en su momento al frente del Juzgado de Instrucción 7 de Posadas y con jurisdicción en el caso, determinó que el cadáver de la mujer presentaba “heridas de arma de fuego compatibles con perdigonazos en el tórax, en la muñeca y en el antebrazo izquierdo”, lesiones que le provocaron el deceso.Junto con el testimonio de los testigos y los exámenes de parafina ordenados, López elevó a juicio la causa. El debate debía realizarse en los próximos días en el Tribunal Penal 1 de Posadas, aunque con la confesión, las partes llegaron a un acuerdo y la condenada finalmente quedó firme.Parte de las pericias psicológicas establecieron que Alegre actuó bajo emoción violenta, ya que en base al informe socioambiental solicitado por la Justicia se estableció que no se trataba de un hombre violento. Además, tampoco tenía ningún tipo de antecedentes e incluso era un asiduo participante de las reuniones que se realizaban en una iglesia evangélica de la zona.




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