POSADAS. Un cartel de obra anuncia el progreso: “Once mil viviendas” y en pro de avance urbano, una amplia extensión de pastizales y campo agreste, en la desembocadura del arroyo Apepú, en Nemesio Parma, fueron arrasados. Se trataba del último reducto apto para la supervivencia de especies de esta región del país, como las serpientes boas conocidas comúnmente como curiyú, el ciervo de los pantanos, la gallina de agua, el lobito de río, la nutria y otros, a cuyas madrigueras no perdonaron las topadoras. Hace justamente un año, PRIMERA EDICIÓN explicaba en un extenso informe la “riqueza incalculable” del lugar, ya que tras un relevamiento con fines ecológicos, se tuvo registro allí de alrededor de 115 especies de aves (algunas de ellas inclusive en peligro de extinguirse a nivel mundial), además de los más diversos ejemplares de la fauna acuática de la región. Los que habían adoptado a Parma como nuevo hábitat eran los animalitos que anteriormente ocupaban toda la zona de ribera capitalina, entre El Zaimán y El Mártires que era la que albergaba (antes de las obras de tratamiento costero), a gran parte de la fauna y la flora acuática posadeña, y que fue desapareciendo gradualmente con la crecida del embalse de Yacyretá. El refugio se convirtió ahora en tierra arrasada. “Para construir algo hay que destruir algo”, reza el dicho popular y en realidad, el proyecto para lograr proteger los pastizales tenía mucho de quimera, ya que inevitablemente la población y los núcleos industriales y productivos se están extendiendo hacia aquella zona, con lo cual ya estaba “marcado” el rumbo que iban a tomar las cosas. Lamentable pero esperable en una provincia que aunque exalta sus atributos naturales hace bastante poco por preservarlos. Sueño truncoEn un artículo publicado el 20 de agosto de 2012, este diario había entrevistado a los impulsores del proyecto de recuperación de los pastizales de Parma como reserva, uno de ellos, Roberto Genesini quien aseguró, “al margen de estas aves vistas aquí y que se encuentran en peligro de extensión, que tienen una importancia biológica suprema, por sus estatus ecológicos, están también otras que hacen al bien para el común de los posadeños, pareciera que no es tan importante, sin embargo lo son y de ahí la importancia de estos pastizales”, habían señalado. No por nada, en el mundo, el Pastizal es el segundo bioma en importancia, por la biodiversidad que alberga en cada hectárea de tierra, aunque no lo parezca. Misiones no se podía dar el lujo de quedar sin este hábitat, ya que aquí en la región Sur, al menos, no se cuenta con una reserva de pastizales para colocar a los ejemplares que abandonan su hábitat natural expulsados por las crecidas del río a causa de la represa. Lamentablemente el proyecto no prosperó y todo quedó en ilusión.




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