POSADAS. Al mismo Jorge Daniel González, de 33 años y actualmente desocupado, le cuestra creer la historia que vive desde hace más seis meses. El 17 de diciembre pasado un delincuente le robó su motocicleta. Hizo la denuncia y la Policía logró recuperarla, pero horas después volvieron a “robarla” de la comisaría seccional Novena -sospecha él y los vecinos- con complicidad de un efectivo.Por el caso se dijo de todo. Se deslindaron responsabilidades de aquí y de allá, se iniciaron sumarios y una investigación judicial. Hubo traslados internos y González hasta tuvo que contratar a un abogado para que siguiera de cerca el caso. Pero pasaron seis meses y Jorge sigue de a pie, a la espera de que le devuelvan la motocicleta.“Ahora me dijeron que no me la van a entregar porque recientemente apareció uno de los que tuvo la moto, que dice que yo le vendí y que intenta demostrar eso con una boleta de una póliza de seguro. Esto es algo increíble, ya no sé más qué hacer”, le dijo esta semana a PRIMERA EDICIÓN el vecino de Itaembé Miní atrapado en un embrollo que no parece tener una pronta solución.El calvario para González comenzó el 17 de diciembre de 2012, a las 2 de la madrugada, cuando se percató que le habían robado de su casa en el barrio Costanera de Itaembé Miní una Yamaha FZ-16 por la que meses antes había pagado 17 mil pesos.Apenas amaneció, el damnificado caminó hasta la comisaría Novena y radicó una denuncia. En principio, el trabajo de los uniformados fue excepcional: antes del mediodía ya habían recuperado la motocicleta. Como en todo procedimiento, la misma quedó secuestrada en los fondos de dicha dependencia, hasta que la Justicia realizara los peritajes.González se armó de paciencia. Como consuelo le servía poder ver su moto en la comisaría cada vez que pasaba por enfrente, en colectivo o a pie. Sin embargo, un día la buscó nuevamente con la mirada pero no volvió a encontrarla. Fue el viernes 15 de febrero de este año y al denunciante enseguida llegaron los rumores del barrio, que indicaban que la Yamaha había sido robada de la dependencia. Fue corriendo y pidió para verla. Una, dos y tres veces en el mismo día. “Nadie sabía decirme dónde estaba mi moto”, recuerda Jorge Daniel.El misterio comenzó a resolverse otra vez gracias al testimonio de vecinos, que guiaron a González hasta la casa de una vecina, cuyo hijo curiosamente estaba detenido por andar con una motocicleta de características similares a la suya.“Así me fui enterando que habría sido un policía el que aparentemente le ‘entregó’ mi motocicleta a otra persona y que hasta salía a correr picadas”, reveló Jorge, para quien ese muchacho no es otra cosa que un “perejil”.La fuente de confianza consultada por este medio coincidió con las sospechas de González y sus vecinos, al contar que, según se supone desde el seno de la investigación, el policía involucrado le habría “entregado” la Yamaha a quien sería un “reducidor” del barrio Belén de Itaembé Miní, para que éste venda el vehículo. Ese portavoz le contó en su momento a este diario que el caso llegó a la Jefatura y desde allí se lanzó un “ultimátum” al personal vinculado con el caso, para que la motocicleta apareciera antes del lunes 18 de febrero.La amenaza obtuvo resultados y aquel fin de semana se llevó a cabo una serie de allanamientos en el barrio Belén de Itaembé Miní, donde el domingo 17 por la noche, al límite del lapso establecido, la motocicleta fue recuperada.En esos procedimientos se detuvo a tres personas que, se supone, actuaron en connivencia con el uniformado sospechado. Ese policía, asegura González ahora, “fue trasladado de la Novena”. Así las cosas, la motocicleta aparentemente volvió a la Novena, pero ahora la Justicia se topó con otro impedimento para devolverle el vehículo a González.“Me dijeron que se presentó alguien a decir que yo le vendí la moto y que tiene un seguro pagado. Eso es algo totalmente falso. Después de que me retuvieran los documentos en la comisaría, yo pude recuperarlos. Tengo la cédula verde y el título, pero increíblemente todavía no tengo la moto”, cuenta Jorge con el pesimismo que lamentablemente aprendió a digerir en estos últimos meses.Jorge sospecha que quien presentó estos papeles es uno de los que tuvo la moto durante esas breves horas que permaneció desaparecida. No descarta que después de haber sido vendida por el policía sospechado.“Mi abogado ya presentó un escrito y ahora tenemos que esperar a ver qué pasa. Sinceramente ya no espero nada. No sé qué es lo que va a pasar. Tendré que empezar a ahorar de vuelta”, finaliza el vecino, después de una larga espera que hoy cumple exactamente medio año, nada más y nada menos.





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