SAN ANTONIO. La Escuela 287 del paraje Capitán Pedro Giachino fue sede del 7º encuentro de salas de nivel inicial rural. La jornada, que se enmarcó en el Día de los Jardines de Infantes -se celebró el 28 de mayo en homenaje a Rosario Vera Peñaloza (1873-1950), primera maestra jardinera de Argentina- convocó a unos 150 alumnos, madres, padres, docentes y directivos de diez escuelas rurales de la zona.Organización comunitariaEl encuentro, que se realiza en una escuela diferente cada año, es organizado en forma colaborativa por todas las instituciones participantes. Es así que decoración, lecturas, comidas, juegos y todo lo que implique esta fiesta se conforma con la mutua colaboración de cada una de las comisiones escolares, estuvo presente en el evento que convocó a cerca de 150 personas.“Hoy ya estamos festejando el 7º encuentro de nivel inicial rural. Cuando comenzamos éramos cuatro escuelas, hoy ya somos diez aquí presentes. Esta adhesión me pone realmente muy bien, muy contenta”, dijo Liliana Pipke, directora de la escuela a PRIMERA EDICIÓN, que estuvo presente en la fiesta.“Como institución me siento muy halagada pues este año nos tocó ser la sede de esta celebración”, agregó, señalando que la intención del evento es “festejar el día de los jardines y de las maestras jardineras”.Un día de festejoEl encuentro tuvo lugar el viernes (31 de mayo) y comenzó cerca de las 11 de la mañana. Pero ya desde las 8, madres, padres y docentes colaboraron con la escenografía y ultimando detalles de la organización de la fiesta. El buen tiempo y un sol radiante acompañaron el desarrollo de las actividades. Poco a poco fueron llegando las delegaciones provenientes de las diez escuelas de los diferentes parajes del municipio sanantoniense.A la hora señalada se dio comienzo al acto donde luego de interpretados los himnos nacional y provincial se leyeron unas palabras alusivas a Rosario Vera Peñaloza y algunos poemas dedicados por las docentes a los niños. Luego, en el salón comedor de la escuela, los presentes compartieron un almuerzo comunitario. Seguidamente, fue el momento de la actividad más esperada por los niños: el pelotero y los juegos.La fiesta para grandes y chicos“Me parece fantástico, disfrutar este festejo en común con grandes y chicos de todos los parajes, con quienes en algunos casos ya nos conocemos y en otros tenemos el gusto por primera vez, es genial. Acá se generan y se fortalecen lazos de amistad entre los chicos y también entre nosotros”, expresó Carolina, madre de un niño de 5 años, de la escuela 581 de Piñalito Norte).





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