BUENOS AIRES (NA). Por primera vez en el Grupo 1 de esta Copa Libertadores, un local sumó de a tres. Fue Boca, que esta vez sí cumplió con los pronósticos y superó por 1-0 a un tibio Barcelona de Ecuador, que quedó eliminado del certamen. El “xeneize” tuvo un primer tiempo aceptable, pero en el complemento se quedó y podría haber lamentado la igualdad si el árbitro hubiese cobrado el grosero penal que le cometió Matías Caruzzo a Damián Díaz. Con su arma predilecta en esta Copa Libertadores, Boca golpeó rápido en una pelota parada. Iban nueve minutos cuando Nicolás Blandi apareció por el centro del área para empujar al gol un cabezazo de Guillermo Burdisso, quien había saltado llamativamente solo por el segundo palo. La pelota cruzó agónicamente la raya tras darle en la mano al delantero boquense, que volvió a pagar con goles la confianza del técnico Carlos Bianchi. El tempranero gol ayudó al local a ordenarse y a dominar con mayor tranquilidad. El ingreso de Guillermo Fernández por el lesionado Pablo Ledesma le dio algo más de dinámica a un medio que, a priori, ya tenía poca movilidad. A eso se le sumó que Riquelme se mostró algo sentido de su lesión, a punto tal que ni siquiera se encargó de meter las pelotas paradas al área rival. De todos modos, el dominio de Boca no fue arrollador, sólo territorial y de posesión. El peligro merodeó el área de Banguera en algunas pelotas paradas y en un terrible cabezazo de Blandi que reventó el travesaño. Barcelona no ofreció mucha resistencia y apenas se animó a agredir a Boca promediado el primer tiempo. Lo tuvieron Saucedo y Oyola, pero ambos se demoraron y terminaron marrando las situaciones de gol. Así, Boca se fue al vestuario con una ventaja merecida y con la sensación de que la misma podía estirarse. Y el complemento arrancó igual. Con un ritmo muy pausado y la idea de jugar lejos de Orión, el “xeneize” siguió con el control del juego. Sin embargo, su pasividad fue en aumento con el correr de los minutos y le empezó a dar vida a Barcelona. Entonces, sin claridad y con pocos recursos, el equipo dirigido por Gustavo Costas se empezó a animar. Comenzó a adelantarse en el campo y a llevar a Boca a defenderse cada vez más atrás, como si fuese consciente de que cuando hay muchos espacios por cubrir, es cuando más le cuesta cubrir el fondo. Sin demasiado riesgo para Orión, Barcelona igual mostraba que el empate no era utópico. Y estuvo a tiro de lograrlo, porque el grosero penal de Caruzzo llegó, como es costumbre últimamente en Boca. Pero el árbitro brasileño Ricardo Marques Ribeiro omitió cobrar una burda falta del zaguero sobre Damián Díaz y ahí se esfumaron las esperanzas de Barcelona. Ya no quedó mucho más y Boca pudo disimular con una victoria un segundo tiempo en el que prácticamente no jugó y pudo haber sufrido por su conformismo con el 1-0. Ahora, Boca lidera el Grupo 1 con nueve puntos y si hoy Nacional, que tiene siete, vence en Montevideo al Toluca (suma cuatro), el equipo de Bianchi estará clasificado a los octavos de final de la Copa Libertadores. Si no, deberá ir a buscar el pasaje a México dentro de dos semanas.





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