Un niño de 10 años oriundo de Fiambalá, en la provincia de Catamarca, murió tras contraer meningoencefalitis amebiana primaria, una infección poco frecuente y de elevada mortalidad provocada por la ameba Naegleria fowleri, conocida popularmente como la “ameba comecerebros”.
El diagnóstico fue confirmado por el Laboratorio Nacional de Referencia de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS-Malbrán), mediante una prueba de PCR realizada sobre una muestra de líquido cefalorraquídeo.
Tras la muerte del menor, se inició una investigación para determinar el origen de la infección. En ese contexto, las Termas de Fiambalá, uno de los principales atractivos turísticos de Catamarca, permanecen cerradas al público por obras de refacción y puesta en valor. Sin embargo, hasta el momento no existe una confirmación oficial que vincule al complejo termal con el contagio.
Qué es la ameba “come-cerebros” y cómo se contrae
Naegleria fowleri es una ameba de vida libre que habita principalmente en aguas dulces templadas o calientes. Puede encontrarse en lagos, ríos, estanques, aguas termales y suelos de distintas partes del mundo. En ocasiones excepcionales, también se detectó en piscinas, instalaciones recreativas acuáticas con mantenimiento inadecuado y agua de la canilla contaminada.
La infección se produce cuando el agua que contiene el microorganismo ingresa por la nariz. Desde allí, la ameba puede desplazarse a través de los nervios olfativos hasta el cerebro, donde provoca una inflamación grave del sistema nervioso central.
Es importante aclarar que la enfermedad no se contrae al beber agua contaminada ni se transmite de persona a persona. Por lo tanto, no existe riesgo de contagio para los familiares, convivientes, el personal de salud u otros contactos del niño fallecido.
La mayoría de los casos registrados se relaciona con actividades como nadar o bucear en lagos, ríos y otros cuerpos de agua dulce. Los períodos prolongados de calor pueden elevar la temperatura del agua y favorecer las condiciones para la presencia de la ameba.
También se documentaron infecciones asociadas al uso de agua contaminada de la canilla para realizar lavados nasales o irrigar los senos paranasales. En casos excepcionales, se registraron contagios vinculados con instalaciones recreativas acuáticas con niveles insuficientes de cloración.
La ameba puede provocar meningoencefalitis amebiana primaria (MAP), una enfermedad que afecta el cerebro y las membranas que lo rodean. Aunque los casos son excepcionales, su evolución puede ser muy rápida y la tasa de mortalidad es extremadamente elevada.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la enfermedad afecta habitualmente a menos de 10 personas por año en ese país. La mortalidad se aproxima al 95% o más, de acuerdo con las series de casos publicadas.
Pese a su gravedad, la infección es muy poco frecuente. La exposición a aguas dulces templadas no implica necesariamente que una persona vaya a contraer la enfermedad.
Cuáles son los síntomas de la infección
Los primeros síntomas pueden aparecer después de la exposición e incluyen: dolor de cabeza intenso, fiebre, náuseas y vómitos.
A medida que la enfermedad avanza, pueden presentarse rigidez de cuello, confusión, alteraciones de la atención, pérdida del equilibrio, convulsiones y alucinaciones. En los cuadros más graves, puede provocar coma y la muerte.
La evolución suele ser rápida y las primeras manifestaciones pueden confundirse con las de otras enfermedades, lo que dificulta el diagnóstico temprano.
Por ese motivo, es importante prestar atención a los síntomas y comunicar al personal médico cualquier antecedente reciente de exposición a agua dulce, especialmente si ingresó agua por la nariz. La aparición de dolor de cabeza, fiebre, vómitos o rigidez de cuello después de una exposición de ese tipo requiere atención médica urgente.
Aunque la mayoría de los pacientes no sobrevive, existen casos excepcionales de recuperación después de recibir tratamientos combinados con determinados medicamentos, entre ellos algunos antimicóticos y la miltefosina.
Por qué la llaman la “ameba comecerebros”
El nombre popular de Naegleria fowleri se debe a su capacidad para invadir el tejido cerebral y provocar daños graves. Sin embargo, en su entorno natural, la ameba suele alimentarse de bacterias.
Un estudio difundido en el servidor de preimpresiones bioRxiv planteó una posible explicación sobre su desplazamiento hacia el cerebro humano: el microorganismo podría mostrar preferencia por los espacios reducidos, un comportamiento denominado claustrofílico.
No obstante, se trata de una hipótesis científica y no significa que la ameba busque infectar a las personas. Los contagios humanos son accidentales y no forman parte de su ciclo habitual de propagación.
Cómo reducir el riesgo de infección
Debido a que la infección se produce cuando el agua contaminada ingresa por la nariz, las principales medidas preventivas apuntan a reducir esa exposición:
- Evitar que el agua entre por la nariz al nadar o sumergirse en aguas dulces templadas.
- Considerar el uso de pinzas nasales en lagos, ríos y otros cuerpos de agua donde exista riesgo.
- Evitar remover sedimentos en aguas dulces cálidas y poco profundas.
- Utilizar exclusivamente agua destilada, estéril o previamente hervida y enfriada para los lavados nasales.
- Respetar las indicaciones sanitarias y las restricciones de acceso a instalaciones acuáticas.
Fuente: Ámbito






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