Las protestas por el acceso a una vivienda asequible continúan en Portugal, pese al desalojo de los campamentos instalados en Lisboa y Oporto durante la madrugada de este martes. El operativo policial dejó 55 personas detenidas y al menos dos heridos leves en Lisboa, según informaron medios internacionales.
Los manifestantes anticiparon que volverán a reunirse en las plazas donde estaban instalados para definir cómo continúa la movilización. Además, buscan impulsar una huelga general ibérica por la vivienda para el próximo 11 de noviembre, con la participación de activistas de Portugal y España.
El desalojo se realizó alrededor de las 6 de la mañana, hora local, en la plaza de D. Pedro IV, conocida como Rossio, en Lisboa, y en la plaza de D. João I, en Oporto. Las autoridades habían advertido previamente que la legislación portuguesa no permite mantener protestas en la vía pública durante la madrugada.
En Oporto, la acampada llevaba más de una semana, aunque los participantes debieron retirarse durante una noche después de un operativo policial que dejó varios heridos. En Lisboa, en tanto, la protesta había comenzado el sábado.
La Policía de Seguridad Pública (PSP) sostuvo que sus agentes intentaron primero resolver la situación mediante el diálogo y facilitar la salida voluntaria de los manifestantes, antes de emitir órdenes de dispersión y advertir sobre posibles delitos de desobediencia.
En Lisboa, según la versión policial, un grupo se negó a abandonar la plaza y adoptó comportamientos de “resistencia activa”. La fuerza aseguró que la intervención se desarrolló bajo criterios de necesidad, adecuación y proporcionalidad.
Sin embargo, los manifestantes denunciaron haber sufrido golpes y empujones durante el desalojo. También afirmaron que los agentes retiraron tiendas de campaña cuando todavía había personas en su interior.
Tras el operativo, el Ministerio del Interior portugués defendió el “profesionalismo” de la PSP y expresó su confianza en los efectivos. En un comunicado, sostuvo que las fuerzas de seguridad priorizaron el diálogo y la persuasión, y que recurrieron a la intervención después de agotar los intentos para conseguir una retirada voluntaria.
Buscan coordinar una huelga general ibérica
Pese al desalojo, los activistas anunciaron que regresarán esta tarde a las plazas para realizar asambleas y evaluar la posibilidad de reinstalar los campamentos.
“Vamos a seguir acampando, vamos a seguir resistiendo tanto aquí como en Oporto, eso no va a parar y el ruido va a aumentar”, afirmó Ana Luiza, integrante de la protesta en Lisboa, en declaraciones a EFE.
La activista sostuvo que la crisis habitacional trasciende las fronteras portuguesas y mencionó las movilizaciones en España y Francia. En ese marco, los participantes buscan organizar una huelga general ibérica por el derecho a la vivienda, prevista para el 11 de noviembre.
Según explicó Ana Luiza, ya conformaron un grupo de coordinación entre Lisboa, Oporto y Madrid, y comenzaron los contactos para presentar la iniciativa a la Confederación General de los Trabajadores Portugueses (CGTP). Los organizadores esperan obtener el respaldo de la central sindical.
Reacciones políticas y aumento de los precios
Los operativos también generaron respuestas en el ámbito político. El alcalde de Oporto, Pedro Duarte, evitó pronunciarse sobre los desalojos y señaló que espera una respuesta del Movimiento por la Vivienda para concretar una posible reunión. “No contribuyo a circos mediáticos”, manifestó ante las consultas sobre las acampadas.
Desde la oposición, el secretario del Partido Socialista (PS), José Luís Carneiro, reconoció la legitimidad de las personas para expresar su indignación, aunque remarcó que las protestas deben desarrollarse con “respeto por la ley y el Estado de Derecho democrático”.
Por su parte, el presidente de Portugal, António José Seguro, afirmó estar “atento y vigilante” ante la situación. Sus declaraciones se produjeron durante un acto de la Policía Judicial en Lisboa.
El conflicto se desarrolla en un contexto de fuerte encarecimiento de la vivienda. Según datos de Eurostat citados en la información, los precios de las propiedades en Portugal aumentaron un 16,5% interanual en el segundo trimestre de 2026, frente al incremento del 4,7% registrado en el conjunto de la Unión Europea.
La diferencia refleja la magnitud de la presión sobre el mercado inmobiliario portugués y el escenario en el que crecen las movilizaciones por el acceso a una vivienda asequible.
Fuente: Noticias Argentinas






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