La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) confirmó este viernes que el venezolano Jesús Valenzuela será el árbitro del partido de vuelta entre Boca Juniors y Vasco da Gama, correspondiente a las semifinales de la Copa Sudamericana 2026. El encuentro se disputará el martes 20 de octubre, desde las 21.30 (hora argentina), en el estadio Maracaná de Río de Janeiro.
El juez estará acompañado por sus compatriotas Jorge Urrego y Tulio Moreno como asistentes, mientras que Yender Herrera cumplirá la función de cuarto árbitro. En el VAR estará Juan Soto, con Alberto Ponte y Ángel Arteaga como colaboradores.
Valenzuela cuenta con antecedentes dirigiendo al conjunto de la Ribera en competencias internacionales. Entre 2021 y 2026 estuvo al frente de cinco encuentros de Boca, con un balance de dos victorias, dos empates y una derrota.
Su presentación más reciente con el Xeneize fue en mayo de este año, cuando arbitró el empate 1-1 frente a Cruzeiro de Brasil, disputado en La Bombonera por la fase de grupos de la Copa Libertadores.
La designación se conoció después de una ida que terminó con victoria brasileña por 1-0, gracias al gol convertido por Adson a los 24 minutos del primer tiempo. Aquel compromiso fue dirigido por el chileno Piero Maza y estuvo marcado por la expulsión del colombiano Andrés Gómez, quien recibió dos tarjetas amarillas consecutivas durante el segundo tiempo.
Boca buscará la clasificación en el Maracaná
El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena llegará a Brasil con la obligación de ganar para mantener sus aspiraciones de disputar la final. Una victoria por un gol de diferencia llevará la definición a los penales, mientras que un triunfo por dos o más tantos le permitirá avanzar directamente. En cambio, un empate o una derrota significarán su eliminación.
La revancha se jugará finalmente en el Maracaná, después de varios días de incertidumbre por una disputa judicial relacionada con la utilización del estadio.
Vasco da Gama había solicitado disputar allí el compromiso debido a que su escenario habitual, São Januário, no cumple con los requisitos mínimos de capacidad establecidos por la Conmebol para esta instancia.
Sin embargo, Flamengo y Fluminense, integrantes del consorcio administrador del Maracaná, se opusieron a ceder las instalaciones. El conflicto llegó a la Justicia brasileña, que finalmente rechazó el último recurso presentado y permitió confirmar la sede






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