
La actividad de los recuperadores urbanos de Posadas atraviesa un panorama diferente al de años anteriores, marcado por una disminución en la cantidad de materiales disponibles para reciclar, la caída de los precios de comercialización y un aumento de las personas que se dedican a la recolección informal de residuos. En el Centro de Acopio Municipal han observado esta situación al estar en contacto permanente con los conocidos clásicamente como “cartoneros” que trabajan junto a cooperativas dedicadas al reciclaje de materiales. Cabe recordar que este espacio fue creado para colaborar con la separación del material y su posterior compactación.
Los materiales
Durante una recorrida de PRIMERA EDICIÓN por el Centro de Acopio para Recuperadores Urbanos de Posadas, el director de Economía Circular de la Municipalidad, Fernando Hancherek, explicó que la caída del valor de los materiales representa una de las principales dificultades para quienes viven de esta actividad. “El precio es un gran inconveniente hoy en día, ya que los precios bajaron bastante de cada uno de estos materiales”, señaló, al comparar la situación actual con períodos anteriores en los que la venta de reciclables generaba mayores ingresos.
El funcionario recordó que hubo momentos en los que los precios alcanzaron valores más favorables para los trabajadores, pero esa situación cambió durante los últimos meses. A esto se suma una menor disponibilidad de residuos aprovechables. Según explicó, actualmente existe “menos cantidad de residuos para recuperar en la ciudad por la baja del consumo general”, lo que reduce las posibilidades de recolección y comercialización para quienes dependen económicamente de esta tarea.
Otro de los cambios que observan desde el municipio es el incremento de personas que comenzaron a dedicarse a la recuperación de cartones, papeles y otros materiales. Hancherek vinculó este fenómeno con las dificultades laborales y señaló que hay “un aumento de la cantidad de recuperadores y la gente que se está dedicando a esto, porque por ahí se quedan sin trabajo”. En muchos casos, explicó, la actividad aparece como una alternativa temporal para obtener ingresos mientras buscan otra ocupación.
Esta mayor presencia de recolectores, conocidos habitualmente como cartoneros, también modificó la dinámica del Centro de Acopio, debido a que no todos utilizan sus instalaciones ni trabajan con las cooperativas. “Hay muchos que también se dedican a llevar a vender el día a día”, indicó Hancherek, al explicar que algunos trabajadores prefieren comercializar directamente lo recolectado para disponer del dinero de manera inmediata, en lugar de entregar los materiales a las cooperativas que operan en el establecimiento.

Separar y compactar
En cuanto al funcionamiento del centro, el director detalló que actualmente trabajan tres cooperativas y que la cantidad de recuperadores que utilizan el espacio varía según la época del año. “Están entre 35, 40 recuperadores aproximadamente”, precisó. Sin embargo, aclaró que no todos concurren de manera permanente, ya que algunos dejan de llevar materiales durante determinados períodos y posteriormente retoman la actividad.
Respecto del trabajo que se realiza en las instalaciones, Hancherek explicó que el establecimiento funciona como un espacio donde los recuperadores pueden llevar sus materiales para pesarlos, clasificarlos y almacenarlos hasta su comercialización. “El recuperador trae, se pesa lo ingresado, se separa por tipo de material, luego se almacena”, detalló. Posteriormente, los residuos son prensados en fardos que pueden alcanzar los 200 kilos en el caso de los plásticos y hasta 400 kilos cuando se trata de cartón.
Una vez reunido el volumen necesario, las cooperativas se encargan de vender los materiales y distribuir el dinero correspondiente a cada trabajador, de acuerdo con los kilos y el tipo de residuo entregado. El funcionario explicó que “mayormente llega cartón, papel y todo lo que es stretch o plásticos”, aunque también reciben botellas y algunos metales. Sobre estos últimos, señaló que actualmente tienen un valor comercial importante, pero son los que menos ingresan al establecimiento.
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En relación con las cantidades procesadas, Hancherek informó que el último registro bimestral contabilizó aproximadamente 33.000 kilos de materiales ingresados al Centro de Acopio, lo que representa un promedio superior a los 15.000 kilos mensuales. “Actualmente, en lo que va del año, tenemos recuperado algo de 115.000 kilos”, indicó. Se trata de residuos que fueron clasificados y destinados nuevamente a la industria para su aprovechamiento.
El funcionario también explicó que el establecimiento mantiene una jornada de trabajo de lunes a viernes, de 7 a 19 horas, durante la cual se reciben, seleccionan y acondicionan los materiales. En ese proceso, las condiciones climáticas pueden dificultar las tareas de los recolectores, especialmente durante los días de lluvia. Además, remarcó la importancia de limpiar y clasificar correctamente los residuos para evitar que la presencia de elementos contaminantes reduzca su valor comercial.
Otro aspecto que influye en la comercialización es el costo del transporte, por lo que las cooperativas procuran reunir cantidades suficientes para completar la carga de un camión antes de realizar los envíos. “El flete también es una parte del costo que es bastante importante”, explicó Hancherek. Asimismo, señaló que continúan trabajando con las cooperativas que participaron desde el inicio del proyecto y que incorporaron tareas de articulación con una cooperativa dedicada al reciclaje electrónico, principalmente para procesar plásticos provenientes de estos equipos.
A su vez, el director de Economía Circular destacó que, pese a las dificultades económicas que atraviesa el sector, los materiales recuperados mantienen un valor dentro de la cadena productiva. “Todo lo que para algunas personas es un desecho, acá tiene valor comercial”, expresó. En ese sentido, explicó que la recuperación permite reintroducir residuos en la industria y reducir la cantidad de materiales que terminan en basurales o rellenos sanitarios, mientras representa una fuente de ingresos para numerosas personas de la ciudad.









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