Transcurrieron apenas meses desde aquella jornada en la que 67 intendentes decidieron pronunciarse abiertamente sobre la construcción y la forma del poder en Misiones. El documento de Ruiz de Montoya, al que en ese entonces algunos calificaron apresuradamente de flaco de “músculo político”, expresaba sensaciones, broncas, angustias y demandas que habían quedado relegadas bajo un formato oficialista que en su momento intentó mimetizarse con los aires de época que primaban en las urnas nacionales.
Desde entonces, el escenario se reconfiguró de manera acelerada: sucesivos pronunciamientos, previas cada vez menos frecuentes, el acto en San José y un despliegue de nuevos perfiles en el ecosistema digital que describieron, primero, una ruptura y, después, a un oficialismo volviendo a las fuentes. El cara a cara y la centralidad de la gestión se consolidaron como las únicas respuestas posibles frente al impacto asfixiante del ajuste fiscal nacional sobre el federalismo y las demandas crecientes de la ciudadanía misionera.
Hoy, a la vuelta de estos cinco meses, Ruiz de Montoya volvió a nuclear al gobernador Hugo Passalacqua con, esta vez, casi la totalidad de los alcaldes de la provincia. La realidad política actual dibuja un mapa radicalmente distinto.
Pese a lo que cueste o no creer que la renovación ya no existe y que la ruptura con el exconductor Carlos Rovira es real, el estado de las cosas expresa una foto muy distinta a la que existía hasta el documento de mayo pasado.
Mientras el oficialismo se abroquela bajo la dinámica del denominado “Movimiento por lo que Viene”, la vereda de enfrente padece los estragos de una coalición opositora de geometría improbable: un armado que desdibuja cualquier sustento ideológico o programático en la obsesión por articular un frente meramente instrumental. Un “todos contra”, una estructura precaria que se fractura por su propia lógica fundacional, donde el socio que estaba apalabrado ayer se ausenta hoy en silencio para no dejar rastros.
La oposición corre el riesgo de sucumbir a esa dinámica destructiva que ya opera en la fuerza gobernante a nivel nacional, donde radicales, macristas, peronistas y libertarios conviven en una fricción permanente, disputas cotidianas, nula síntesis política y demoradas respuestas a la Justicia.
Faltó “músculo político”, sentenciaron en mayo aquellos sectores refractarios a cualquier alteración del statu quo, incapaces de leer el mensaje de los que mejor entienden el territorio: los intendentes.
Aunque faltan meses para la próxima contienda electoral, la instantánea política de hoy difiere sustancialmente del cónclave de mayo en Ruiz de Montoya: no solo están casi todos los jefes comunales abroquelados, sino que comienzan a emerger nuevas expresiones de cara a 2027, algunas ganando “músculo político”; otras tensionadas ya por inevitables internas derivadas de juntar ideologías abiertamente antagónicas.
El poder no se construye solamente sumando adversarios de un adversario. Se construye cuando esa suma consigue convertirse en una alternativa.
Soberanía territorial
La discusión en torno a la propiedad de la tierra y la soberanía jurisdiccional volvió al centro de la agenda pública tras la decisión del gobernador Passalacqua de impulsar acciones legales para defender la Ley de Tierras. En este marco, el intendente de Puerto Libertad, Fernando Ferreira, sumó su voz y advirtió sobre el impacto crítico que genera la concentración de grandes extensiones rurales en manos extranjeras.
Según detalló Ferreira en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, en su municipio la situación alcanza proporciones alarmantes: de un total de aproximadamente 87.000 a 88.000 hectáreas, el 70% de la superficie total y el 80% de las tierras útiles se encuentran concentradas bajo una misma firma extranjera, la empresa Arauco.
El jefe comunal recordó que este proceso histórico desarticuló un entramado productivo previo atomizado en tres grandes grupos cuya posterior unificación corporativa acarreó además consecuencias laborales directas, como el cierre de un histórico aserradero que empleaba a más de 300 obreros en la localidad.
Ferreira aclaró que no existe una postura contraria a la llegada de capitales externos ni a la inversión privada que genere puestos de trabajo genuinos, pero cuestionó que la explotación forestal actual mantenga una incidencia laboral desproporcionada frente a la enorme superficie que acapara, donde el ciclo biológico de los árboles demanda hasta 12 años sin generar la dinámica comercial y de mano de obra constante típica de economías regionales como la yerba mate o el tabaco.
El debate sobre el suelo misionero excede lo administrativo y adquiere una dimensión geopolítica ineludible debido a la ubicación de frontera y la riqueza hídrica de la provincia. En esa línea, Passalacqua remarcó días atrás: “Si hoy la Corte Suprema de la Nación está revisando ese tema es porque Misiones metió acciones en la Justicia. Misiones lo hizo, ninguna otra provincia lo hizo”.
En paralelo a la defensa de los recursos naturales, la Provincia mantiene una compleja pulseada en el plano de la gestión económica y la prevención de contingencias. Tras los cónclaves de Ruiz de Montoya, el Gobierno delineó una estrategia de doble vía para amortiguar el impacto del freno de la actividad y la desaceleración del segundo semestre, profundizadas por las asimetrías comerciales de frontera y el programa macro nacional.
Frente a la retracción de la economía real, que la Nación se esmera en atribuir a un error de lectura de los economistas, el Ejecutivo provincial busca acceder a aproximadamente 300 millones de dólares en financiamiento internacional destinados a empréstitos para infraestructura básica.
A propósito, el ministro Coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, aclaró que los desembolsos se encuentran condicionados a las autorizaciones pendientes del Gobierno nacional, debido a los mecanismos financieros y garantías vinculados con la coparticipación.
A la urgencia por sostener la actividad económica se suma un factor de extrema sensibilidad para el territorio: la inestabilidad climática asociada al fenómeno de El Niño, que anticipa precipitaciones cercanas a los 600 milímetros para octubre y un escenario de tormentas severas que podría extenderse durante los próximos meses.
Sartori advirtió sobre el riesgo de crecidas en el río Uruguay, manteniendo un monitoreo estricto en localidades críticas como El Soberbio, Panambí, Alba Posse y San Javier. Para ello, la Provincia opera un sistema de coordinación preventiva junto a la represa de Foz do Chapecó -que anticipa la apertura de compuertas con varias horas de margen- y mantiene un protocolo de respuesta junto a fuerzas de seguridad, bomberos y municipios desde mayo.
El truco se acabó en el césped
Ya sin la magia de Messi sobre el césped del Monumental para gambetear las urgencias cotidianas, el Gobierno de Javier Milei deberá enfrentar una realidad cada vez más difícil de disimular. En la cúspide del poder central se acumulan frentes de tormenta institucional.
La Justicia en primera instancia ordenó aplicar de inmediato la ley de Financiamiento Universitario al dictaminar que el Presidente no podía suspender una norma ya sancionada por el Congreso, un fallo que se suma a la cautelar de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, instando al Ejecutivo a actualizar salarios -con una brecha del 55% para alcanzar el nivel de 2023- y becas estudiantiles en la antesala de una nueva marcha federal educativa.
Con la irritación oficial desatada por el nuevo freno a la venta de tierras y el rechazo a alterar el equilibrio fiscal, el oficialismo nacional opta por proyectar su narrativa al plano internacional donde logra el protagonismo que no se advierte en el terreno local.
Entusiasmado tras respaldar a líderes regionales y con planes de campaña en España frente al gobierno de Pedro Sánchez, el Ejecutivo confía en que su perfil exterior potencie inversiones, aun cuando los mercados y la economía real doméstica muestren señales de extrema tensión.
En la vereda opuesta, el peronismo transita un laberinto de reuniones interminables, estrategias cruzadas y una aguda falta de síntesis política.
En el distrito bonaerense, epicentro de la pulseada electoral futura, Axel Kicillof se encuentra en la soledad de la gestión sin reelección -comparado por propios y extraños con el rol de Horacio Rodríguez Larreta en 2019-, mientras lidia con los tironeos de poder y el reparto de ministerios y cajas estratégicas con La Cámpora. Las discusiones sobre las reglas de juego, la eventual suspensión de las PASO y la imposibilidad crónica de los intendentes para modificar la ley que frena la reelección indefinida exponen a una superestructura opositora atrapada en sus propias contradicciones, lo que, al fin y al cabo, se transforma en el principal activo de los libertarios.






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