La llegada de temperaturas más cálidas, combinadas con períodos de lluvias y elevada humedad, genera condiciones favorables para la aparición de enfermedades en huertas, jardines y montes frutales. Una de las señales que más llaman la atención es la presencia de una sustancia pegajosa, de tonalidad ámbar o caramelo, que emerge de la corteza: un síntoma comúnmente conocido como gomosis.
El problema puede presentarse en diferentes especies y no debería ser considerado solamente una alteración estética. En cítricos, por ejemplo, el INTA identifica a la gomosis asociada a Phytophthora, un patógeno que habita en el suelo y puede provocar podredumbre de raíces, afectar troncos y ramas y generar secreciones gomosas. En cuadros avanzados puede observarse amarillamiento, defoliación, secado de ramas y deterioro general de la planta.
La denominación “gomosis”, en rigor, describe principalmente un síntoma: la expulsión de goma por tejidos dañados. Por eso, antes de avanzar con cualquier tratamiento es importante determinar qué está provocándolo. Enfermedades causadas por distintos patógenos, heridas, problemas de manejo y condiciones ambientales desfavorables pueden producir manifestaciones similares. En los frutales afectados, una de las primeras señales es justamente la aparición de esa sustancia viscosa sobre ramas o tronco. A medida que el problema avanza, pueden presentarse hojas de tonalidad más clara o amarillenta, debilitamiento de ramas, menor desarrollo de frutos y caída anticipada.
En cítricos afectados por Phytophthora, la podredumbre de la corteza puede estar acompañada por secreciones color caramelo, amarillamiento de las hojas y posterior secado de sectores de la planta.
Humedad, heridas y podas
Las condiciones ambientales tienen una importancia central. Los períodos prolongados de humedad, las lluvias frecuentes, los suelos con dificultades de drenaje y las temperaturas favorables para los patógenos pueden aumentar el riesgo.
Por eso, uno de los principales cuidados consiste en evitar el encharcamiento alrededor de los árboles y favorecer el escurrimiento del agua. Las recomendaciones sanitarias oficiales para el manejo de Phytophthora también incluyen reducir las heridas sobre las plantas y realizar podas que permitan un mejor aireado y entrada de luz.
Las lesiones constituyen otra puerta de entrada. Una poda incorrecta, ramas quebradas o daños producidos durante otras tareas pueden dejar tejidos expuestos. A ello se suma el riesgo de trabajar sucesivamente sobre plantas sanas y enfermas utilizando herramientas sin una correcta higiene.
La prevención comienza entonces con prácticas sencillas: mantener las tijeras y elementos de corte limpios y desinfectados, realizar podas adecuadas, retirar ramas dañadas, evitar heridas innecesarias y controlar periódicamente el estado de troncos y ramas.
También importa el vigor general del ejemplar. Una planta debilitada por problemas nutricionales, estrés hídrico, ataques de insectos u otras enfermedades puede presentar una menor capacidad para enfrentar una infección.
Qué hacer cuando aparece
Cuando se detectan secreciones gomosas persistentes, el primer paso es revisar cuidadosamente la planta y determinar la extensión del daño. En cítricos, las recomendaciones sanitarias para cuadros de Phytophthora contemplan retirar tejidos afectados y tratar las heridas con productos fungicidas autorizados, además de corregir las condiciones que favorecieron la enfermedad.
No conviene, sin embargo, asumir que toda presencia de goma tiene exactamente el mismo origen ni aplicar productos indiscriminadamente. Si el cuadro avanza, compromete una parte importante del tronco o se extiende a varios ejemplares, resulta recomendable recurrir a asesoramiento técnico para identificar correctamente la causa.
En el caso de los cítricos, además, la atención sanitaria adquiere particular importancia en Misiones. La gomosis integra el listado oficial de enfermedades que requieren control en materiales cítricos certificados y forma parte del conjunto de problemas sanitarios que deben ser vigilados.
La provincia enfrenta además otros desafíos fitosanitarios de relevancia, como el HLB, una enfermedad diferente de la gomosis y para la cual no existe cura una vez infectada la planta. Senasa y organismos provinciales mantienen acciones de monitoreo y control en las áreas citrícolas misioneras.
La clave frente a la gomosis está, por lo tanto, en observar los árboles con frecuencia y actuar sobre las causas antes de que el deterioro avance.
Un buen drenaje, podas correctas, herramientas higienizadas, reducción de heridas y detección temprana constituyen medidas básicas para mantener sanos los frutales y evitar que una pequeña lesión termine comprometiendo ramas enteras o incluso al ejemplar.






Discussion about this post